sábado, 28 de febrero de 2015

Los instructores de arte en la provincia de Las Tunas son como un bálsamo para la cultura del territorio, y enaltecen el espíritu de las comunidades, siempre abiertas para sus iniciativas y sus trabajos que evolucionan hacia el porvenir.

En los ocho municipios de la provincia, casi mil de estos jóvenes inundan los campos y ciudades, escuelas y otras instituciones para llevar el arte en sus diversas manifestaciones, siempre con la bandera de la Brigada José Martí, que enarbola el nombre del Héroe Nacional de Cuba.

Es noble el empelo de fomentar la identidad de la nación cubana y las tradiciones de cada lugar, porque ellos son quienes inculcan alegría y conocimientos en las nuevas generaciones, a partir de los patrones para cada especialidad.

El pasado 18 de febrero se celebró el Día del Instructor de Arte en Cuba, y Las Tunas, como plaza fuerte en la actividad, dio más vida a la iniciativa, y las escuelas vibraron por la fecha, y sobre todo por la esencia de lo que hacen esos jóvenes que cada día ofrecen lo mejor de sus esfuerzos y su talento en busca de la espiritualidad plena de las personas.

Aunque la fecha es una, todos los días los instructores de arte le rinden homenaje a Olga Alonso, la más paradigmática de esa especialidad en Cuba, porque ella anda con las muchachas y los muchachos no solo en las escuelas, sino en centros de trabajo, círculos de abuelos, hogares de ancianos, para demostrar que la savia de la cultura está en cualquier lugar, y que solo falta un guía para convertirse en polea trasmisora del arte.

Los instructores de arte en Las Tunas, como en Cuba toda, se caracterizan por su preocupación por y para las comunidades, siempre con la perspectiva de que cada persona puede encontrar parte de su realización en un momento de encuentro con ellos, que solo inspiran y enseñan el camino hacia lo que es posible en la espiritualidad de cada cual.

Y en el caso de Las Tunas, el proyecto comunitario Por nosotros mismos, les ha servido como un instrumento democratizador de la cultura, porque todos pueden ser protagonistas de su bella obra.


La Oficina del historiador de la ciudad de Las Tunas es un centro de información y búsqueda, en la que además se ofrecen servicios de conferencias en centros de trabajo y estudio, y actividades para promover la historia local y nacional.

Este centro posee servicio de Biblioteca, en la que se atesora la historia no solo de Las Tunas, sino de Cuba en su diversidad y cuenta con los libros más importantes de historia del país, que pertenecieron a la Biblioteca de los destacados historiadores Fernando Portuondo del Prado y Hortensia Pichardo Viñals.

También posee una colección amplia de los boletines de la Biblioteca Nacional José Martí, del Archivo Nacional de Cuba, de la Universidad de La Habana, la Revista Bimestre y de la colección Academia de la Historia.

En soporte digital está la prensa del siglo XIX, el periódico La Aurora de Matanzas y La Fraternidad de Sancti-Spíritus del año 1887.

Fundada en 1985, la Oficina se encuentra ubicada en la calle Nicolás Heredia número 33, entre Francisco Varona y Lorenzo Ortíz, y el historiador es el  máster en Ciencias Víctor Manuel Marrero Zaldívar, miembro Correspondiente Nacional de la Academia de la Historia de Cuba, escritor miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), de la Unión de Historiadores de Cuba, y de la Sociedad Cultural José Martí.

La Oficina del Historiador de la ciudad de Las Tunas es visitada cada mes por decenas de estudiantes de todas las enseñanzas e investigadores que necesitan abundar sobre diferentes temas de la localidad y más allá de sus fronteras, siempre con la satisfacción de encontrar en esa institución importantes documentos e información valiosa sobre la vida de la capital provincial y los municipios.

Esa institución cumple 30 años de vida en el actual 2015, tiempo en el que ha sabido compartir con las tuneras y los tuneros los más diversos detalles de los más de 300 años del llamado Balcón del Oriente cubano, siempre hospitalario y apegado a las raíces de sus hijos.


viernes, 27 de febrero de 2015

El Archivo histórico de la provincia de Las Tunas es un lugar vital para el desarrollo de la vida económica, política y social de la provincia.

Sin embargo, quizás muchas personas naturales piensen erróneamente que es una institución que solo es importante para los investigadores e historiadores, lo cual está muy lejos de la realidad.

Este lugar lleno de libros, protocolos y documentos, es acogedor no solo por lo que guarda en su interior, sino por las personas que allí trabajan, que cada día se empeñan en prestarle una atención esmerada a quienes acuden a la institución en busca una de información necesaria.

Son miles los documentos originales que posee el archivo, de los cuales muchos ya están digitalizados, lo que le facilita la vida a los usuarios que pueden transportar en cómodos soportes aquella información que puede ser consultada para diversos fines.

Después de 30 años, todo lo legal está en el Archivo histórico. Los documentos originales están muy bien custodiados y conservados en la institución, con el fin de prestar un servicio público, pues esa es su razón de ser.

Desde su surgimiento en 1991 el Archivo ha crecido considerablemente, y ya no es aquel pedacito de institución que cabía en una oficina, porque con el propio paso del tiempo, la historia crece, como ha crecido la provincia de Las Tunas de entonces acá, por lo que en estos momentos el acogedor inmueble que le sirve de sede es demasiado pequeño, y el hacinamiento va en contra de la calidad de su labor.

De ahí que la Delegación de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, debe replantearse la solución de este problema que afecta tanto a sus trabajadores como a la población, y permutar este inmueble, ideal para otros fines, por otro más amplio, donde se resguarde mejor el tesoro informativo que posee, y pueda prestar un servicio con mayores comodidades.

Las Tunas se siente orgullosa de su Archivo histórico, al igual que aquella parte de la población que conoce su verdadera importancia. Por eso, propiciarle un inmueble con mejores condiciones y espacio, redundaría en un mejor servicio a la población, que puede encontrar allí valiosos documentos para el propio desarrollo de la vida.



domingo, 22 de febrero de 2015

Nuevamente la editorial Sanlope, de la provinciade Las Tunas, estuvo representada en la Feria Internacional del Libro de La Habana, con seis títulos de autores del territorio.

Son textos que ocuparon un importante espacio, como Cuentos enanos, Sonrisas de caracol, Gestos brutales, Fantasmas insulares, El apocalipsis no niega a las palomas y Madame la gorda, que alegrarán a grandes y chicos, por la hechura de sus autores y su factura formal.

La editorial Sanlope contó con un stand en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña como muestra de la literatura de Las Tunas, porque además de los nuevos títulos la Casa editora tuvo una representación de todo lo publicado en los 23 años de vida.

Cada año, la editorial de este territorio deja su impronta en la fiesta de las letras impresas, porque Las Tunas sigue siendo una plaza fuerte de las literatura en el país, mucho más desde la inauguración de Sanlope, con aquel texto emblemático en el tiempo titulado Galería, del escritor Antonio Gutiérrez.

Los escritores de Las Tunas han sido más felices desde que abrió sus puertas en 1991 la editorial Sanlope, con el nombre tomado del anagrama con que se firmaba Manuel Nápoles Fajardo, hermano de El Cucalambé, porque a partir de entonces, ha sido un vehículo no solo de promoción, sino de identidad de los cultores de las letras, siempre inspirados en el primer libro, Flores del alma, y de los grandes exponentes como el propio Nápoles Fajardo, Gilberto Rodríguez, y Guillermo Vidal, hasta los emblemáticos Alberto Garrido y Carlos Esquivel.


sábado, 21 de febrero de 2015

La sala Abdala es una institución cultural que hace honor al Héroe Nacional de Cuba, José Martí, a partir del drama que escribió el llamado Apóstol de la independencia de Cuba cuando solo contaba con 16 años de edad en el pequeño periódico La Patria Libre.

Es este un lugar de la ciudad de Las Tunas, pequeño pero acogedor, enclavado en Complejo de la Plaza Martiana, en los altos de la cafetería Colón, donde el público infantil y juvenil puede acceder a la más amplia y variada bibliografía, en cuyos estantes se muestran a los asiduos y ocasionales lectores que allí acuden en busca de conocimientos.

Desde el año 2000 surge este centro, que tiene como misión principal la promoción de la obra martiana, desde la óptica de los niños y jóvenes, para además de cultivar el amor por la lectura, entregarle el rico caudal de conocimientos dejado por el Maestro, a partir de la enseñanza de que los niños son los que saben querer porque son la esperanza del mundo.

Todo es amor en la sala Abdala de la biblioteca provincial José Martí, de Las Tunas. Las colecciones que en ellas existen invitan a los lectores a crecer con la letra impresa, a conocer la diversidad del pensamiento no solo del Maestro, son de los más diversos autores.

Desde La Edad de Oro hasta los Versos sencillos, desde la enseñanza eterna de su luz sobre los más amplios y variados aspectos de la vida, la obra de Martí indica el camino desde las más tempranas edades, cuando no se tiene experiencia de la vida, para que los llamados Pinos nuevos acudan al sitial que les ha tocado mejor preparados.

Los especialistas de la Sala Adbala son fieles embajadores de las ideas del Héroe Nacional de Cuba, a partir de diferentes manifestaciones artísticas para recrear el conocimiento de la vida y obra del Apóstol de la independencia de Cuba, especialmente entre los más pequeños y jóvenes.

Además de disponer de servicios de las extensiones  bibliotecarias a los centros escolares, la formación general de los pioneros mediante círculos de interés, y el préstamo del fondo bibliográfico, integrado además por libros, revistas, y mapas, la Sala Abdala es protagonista de dos eventos importantes como los concursos La Muñeca Negra, nombre homónimo de uno de los cuentos del texto La Edad de Oro, y Leer a Martí, dedicados a los pioneros de las enseñanzas primaria y especial.

Quince años hacen ya que la Sala Abdala de la Biblioteca provincial José Martí abrió sus puertas a los más pequeños y jóvenes. Quince años con el vivo legado martiano por delante y para encontrar la esperanza de quienes saben querer, y de los que conducirán los tiempos futuros siempre con las enseñanzas del Maestro.

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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