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sábado, 4 de agosto de 2018

La muchacha y el violonchelo se funden en una bella escena en que ambos intercambian caricias, miradas llenas de ternura, amor sin límites. Muchacha y chelo muestran su belleza sin igual. Están callados, como pensando uno con respecto a la otra. Ella pasa la mano, lo acaricia; él se queda muy tranquilo, en pleno disfrtute de la mano que lo llena de regocijo. Después, cuando la muchacha lo decide, emite su sonido, humano, bello, inigualable.
La flauta es capaz de provocar sensaciones múltiples cuando es tocada por una virtuosa del instrumento. Y llega a nuestro oído para acariciar el encanto que solo es propia de una bella melodía. Cuando la escuhas te atrapa y no te suelta hasta que deja de sonar. Y aun así, parece seguir en tu oído, suave, tierna, sacudidora. Pero eso sucede si solo quien la toca es capaz de invadirte para siempre con sus notas, con su inigualable sonido.

martes, 31 de julio de 2018

Arte y sensualidad en la ballerina del Ballet Nacional de Cuba, durante una de sus presentaciones en Las Tunas, provincia al oriente de Cuba. Fue una noche en que brillaron las muchachas junto a Alicia Alonso, siempre tierna, siempre bella, con su mítica presencia que llenaba el Teatro Tunas. Y ahora mismo, aquí, le entrego esta imagen sensual, como el propio Ballet.


sábado, 7 de julio de 2018

Esta es una de las imágenes que más me gusta de todos mis retratos, por la ternura que encierra la composición, por el encuadre atrevido, por la paz de la modelo, por las líneas definidas de una figura femenina que impresiona pero tranquiliza, por las luces y las sombras.

La tomé un día cualquiera, en un lugar cualquiera y sin planificaciones. La imagen surgió de una forma simple, cuando la muchacha se interpuso ante la luz de la ventana y quedó en la posición precisa, en el instante justo para dejar constancia de una belleza que resalta entre luces y sombras, como la propia existencia.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Esta es una estatua humana que encontré en el Parque Nacional El Ávila, en lo más alto de Caracas.

Parecía que no respiraba, inmóvil, aunque sabía que la gente pasaba y se detenía a mirarlo, porque al Monte El Avila, en su parque, miles de personas llegan cada día hasta su cima.


Yo no pude detectar ni siquiera su respiración, por lo tanto era una estatua, solo que de carne y hueso, con una postura y una quietud impresionante.

Esta es solo una de las miles de maravillas de Caracas, esa capital emblemática no solo de Venezuela, sino del mundo.


domingo, 19 de julio de 2015

Hoy es un día en que el orgullo de ser cubano llega al cielo.

Acá, en mi orilla, se celebra el Día de los Niños, y lo más importante no es en modo alguno la cantidad de actividades que se hicieron para los pequeños en Cuba toda, lo más importante y trascendente es que los niños de mi Cuba son felices, y sanos por demás.

En momento en que en el mundo miles de familias sufren por la situación de sus hijos, en plena miseria, o por la prostitución infantil, o por la explotación infantil, o por las drogas, o por las enfermedades curables que se llevan a los pequeños, o por la alta mortalidad de los niños en decenas de países, o..., en Cuba, mi paradigmático país, los infantes lo único que hacen es ser felices porque tienen sus necesidades garantizadas.

Yo solo dejo mi testimonio a través de unas pocas imágenes ( de las miles que he hecho de mis niños) en las que es fácil comprobar lo que digo: felices los niños de mi Cuba, a pesar del bloqueo, del odio, de la desidia y la maldad de algunos, a quienes les duele esa verdad del tamaño del cielo.








viernes, 1 de mayo de 2015

Los periodistas siempre andan detrás de la noticia. ´

En cualquier evento o acontecimiento están ahí, donde está lo que da trigo para los medios de comunicación masiva-

Las Tunas, como Cuba toda, está llena de buenos periodistas, y un grupo de ellos estuvo de fiesta detrás de la noticia durante el Primero de Mayo, en la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García González, de la capital de este territorio.












sábado, 20 de diciembre de 2014


A esta bella muchacha la sorprendí en plena comunicación telefónica. Fue en la ciudad de Las Tunas, capital de la provincia de igual nombre, a unos 700 kilómetros al este de La Habana. No sé quién es ni como se llama, y es una imagen que forma parte de una exposición personal que preparo, con el título de Mujeres al pasar. 

domingo, 26 de octubre de 2014



La ciudad de Las Tunas se envuelve en lienzos con la obra ¡¿Esta es mi ciudad?!, del autor Eduardo Carralero Zeik, quien ocupa la galería de la Casa de la cultura Tomasa Varona con 15 obras en lienzo que muestran cuánto se puede hacer en el arte por el bien de los demás.

Mediante esta técnica agradecida por el público, Carralero muestra sus imágenes digitales sobre el legendario lienzo, cual transformaciones de fotos en pinturas que abordan el fascinante tema de la arquitectura de la ciudad de Las Tunas, que envuelve con su magia ecléctica no solo al visitante, sino a quienes viven y respiran en esta capital provincial llena de historia, belleza y misticidad.

sábado, 10 de agosto de 2013

Los Cantiles es un lugar de Las Minas de Charco Redondo, municipio Jiguaní Granma, provincia de Granma, en la falda de la Sierra Maestra, donde hay una instalación de campismo popular muy visitada por personas de varios territorios del oriente del país.

Es una instalación hermosa, creada en 1982, llena de ese verdor de los campos cubanos, rodeado de las majestuosas lomas de la sierra, con el río Cautillo, largo, de aguas claras, que corren en busca del mar.

domingo, 4 de agosto de 2013

Mi pasión por la fotografía viene quizás porque una imagen es una fiel testigo de una época determinada. Cuando pasan los años, las fotos cobran un interés especial en el ámbito personal, familiar, para las amistades, y nos remontan a hechos y lugares que un día fueron y que siguen siendo cuando nos detenemos a contemplar el instante "congelado".

Por eso agradezco el gesto de mi amigo y colega Juan Morales, de haber desempolvado dos fotos de cuando trabajábamos como reporteros en el periódico 26 y que él bautizó con el título de "Recholata en el periódico", porque evidentemente fueron tomadas en momentos de festejos por algún motivo, pero que ni él ni yo nos acordamos del porqué.      

sábado, 20 de julio de 2013



La ciudad de Las Tunas, mi ciudad, no es una gran urbe, aunque es de Primer Orden y tiene más de 150 mil habitantes. Es una ciudad que ha crecido con el paso del tiempo y se erige como una de las más bonitas del oriente cubano, pero es más bien pequeña si se compara con otras capitales de provincias de Cuba.

Es esta una ciudad acogedora, sencilla, con edificaciones de estilo ecléctico, porque como fue quemada en tres ocasiones durante las guerras de independencia del siglo XIX casi no queda nada de la colonia española, en la que predominaban los inmuebles al estilo de la Madre Patria.

viernes, 12 de julio de 2013



Las mujeres son seres extraordinarios en toda la magnitud de la palabra. Hay un criterio generalizado de que son el sexo débil, pero nada más alejado de la verdad.

Una mujer siempre es centro de atención en cualquier contexto. Basta que llegue a un lugar para que todos (mujeres incluidas), la miren aunque sea un instante. Y no porque sea más linda o más fea, aunque si es linda físicamente hablando, la atención es mayor, porque su naturaleza de ser extraordinario no da margen a que sea diferente.

En cualquier actividad o profesión, la mujer es más eficiente que el hombre, lo cual está dado, quizás, en que se entregan por completo a lo que hacen. Y si es en el amor, entonces son las más amorosas, las más cariñosas, las que más miman, las que más…

Hay una sentencia del Héroe Nacional de Cuba, José Martí que reza: “Dícese mujer y se adivinan ternuras, abnegaciones, divinas locuras y promesas”, y creo que no hay pensamiento que retrate tanto a una mujer como lo hizo el más universal de los cubanos, pensamiento que solo se compara con otro de él mismo: “Sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre."

Esta es una pequeña historia en la que el protagonismo de mujer está en las más sencillas actividades de la vida diaria: hablando por teléfono, en la fiesta de la lectura, en los quehaceres del hogar, en sus responsabilidades como madre, en una reunión, en la música, o en cualquier lugar común de los simples mortales de esta tierra.















sábado, 6 de julio de 2013



Los periodistas son reflexivos por naturaleza.

No se trata solo a la hora de escribir un texto o captar una imagen. Dondequiera que están siempre observan todo con atención, escuchan detenidamente a quien habla, anotan algunas ideas, mentalizan otras y valoran lo que se dice con una rapidez increíble.

Incluso, de esa maña o práctica del oficio de valorarlo todo no pueden sustraerse ni en la comunicación interpersonal, y como ya es un reflejo incondicionado, no se dan cuenta de que le hacen un juicio constante al interlocutor. En una reunión es diferente, porque si es aburrida se ponen a pensar en otras cosas o se ponen a escribir el texto pendiente, que nada tiene que ver con el contexto. Pero cuando captan su atención entonces atienden tan atentamente como una fiera depredadora lo hace en espera del instante preciso para caer sobre su presa, al estilo del fotorreportero francés Henri Cartier-Bresson, que hablaba del instante decisivo en el fotorreportaje.Y una de esas reuniones que captan la atención de los periodistas es esta donde cada mirada, cada mente, cada precisión de los profesionales de la palabra, están al tanto de lo que ocurre, en esas profundas cavilaciones que no dan lugar para nada más.

En esta pequeña historia están Lacha, Mandy, Niria, Oscar, Ángel Luis y Pedro Enrique, Quesada, Ulises, Yenima, y otros más a nivel de grupo, y mi lente no se sustrajo de la tentación para captar ese instante decisivo en el que los periodistas reflexionaban y repasaban mentalmente lo que se decía por parte de la presidencia o de otros colegas, porque seguramente era una reunión provechosa, y sobre todo, cautivadora de esa mente periodística que cuando no se motiva se aleja del lugar que ocupa el cuerpo físicamente, pero cuando hay interés, ¡cuidado, orador, hable bien!, porque constantemente lo estarán escudriñando.









 
 
                         




lunes, 1 de julio de 2013



Peñita, en pleno acto profesional
Ernesto Peña busca foco ante una figura del salón de artes manuales de la Jornada Cucalambeana y rápidamente trato de captar el instante de su acto reporteril. No se da cuenta de lo que hago y en su mundo por lograr la instantánea se mueve hacia delante y hacia atrás para lograr la mejor toma, y yo repito los mismos movimientos de forma mecánica, porque se me va de foco y no quiero que se dé cuenta de lo que hago.

Cuando termina, le enseño mi foto que lo toma en pleno acto profesional y le pregunto, ¿cuántos años, eh, Peñita? ¡Ufff! -me responde-, ya ni me acuerdo.

Y en verdad, son muchos años. Peña y yo integrábamos el mismo equipo de fotorreporteros del periódico 26, de la provincia de Las Tunas, al oriente de Cuba, a inicios de la década del 80 del pasado siglo. 

Él y yo, junto a Norge Santiesteban, éramos los tres reporteros gráficos del entonces diario provincial. Peña venía de Chaparra, y había comenzado como laboratorista del Departamento fotográfico cuando ya Norge era titular junto a Héctor Zaldívar, otro chaparrero. Norge y yo veníamos de Santiago de Cuba, de graduarnos de la Escuela Poligráfica provincial Félix Bravo Hernández, de la entonces provincia de Oriente. Él, graduado de Fotografía; yo, de Fotograbado.

Un tiempo después de haberse marchado Héctor, Peña pasó a ser fotorreportero y yo entré a aquel equipo, exactamente en 1981, y los tres conformamos la plantilla del Departamento.

Éramos muy jóvenes, yo creo que demasiado, y aunque Norge era un poco más serio, Peña y yo siempre estábamos buscándole la alegría a la vida, y no parábamos de hacer maldades a los demás compañeros, gastábamos bromas a todos sin freno alguno y no pocos problemas nos buscamos con Infante, el director, quien pasaba un poco de los 30, pero con una seriedad que metía miedo. Mas, como el equipo completo del periódico era muy joven en su mayoría, nos sentíamos como peces en el agua.

Así pasamos las verdes y las maduras, como compañeros de cámara, y aunque los tres teníamos nuestras particularidades, nos llevábamos bien, pero entre Peña y yo había una empatía porque éramos un poco diferentes a Norge, a quien catalogábamos de más conservador, más académico, como le decíamos, más correcto.

Durante los dos años que pasé en el Departamento fotográfico no recuerdo cuántas veces Peña y yo nos sacamos las castañas del fuego, como reza la sentencia. Éramos buenos trabajadores, serios en la profesión, pero nuestra inmadurez nos llevaba a cometer actos irreflexivos, y decenas de veces él me cubría las espaldas o yo se las cubría a él, cuando uno de los dos tenía una cobertura y él la cubría por mí o yo por él, por algún enredo que se nos presentaba, algo que había que explicar muy bien al Director y al Jefe de Información, porque la regla era que quien tenía la cobertura la tenía que cumplir, y no se entendía eso de cambiarse el uno por el otro, pero siempre inventábamos para salir ilesos.

Un día cualquiera a Peña se le ocurrió la idea de marcharse a trabajar como iconopatógrafo en el Hospital General Docente Ernesto Guevara, y por mucho que le di para que desistiera de la idea no me hizo caso y allá fue, sin saber quizás a lo que iba a enfrentarse.

Yo ya había pasado al equipo de reporteros, pero casi siempre Peña y yo trabajábamos juntos en las coberturas y los trabajos de fondo, por lo que en verdad le echaba de menos, hasta que unos pocos meses después regresaba pidiendo su reintegración a su lugar de origen porque no soportaba más hacer fotos en autopsias, retratar vísceras, cerebros y otros órganos para estudios médicos y su estómago no aguantó, según nos dijo.

Y desde entonces Peña no se ha movido más del periódico, convertido hoy en semanario, y aunque cada uno anda por su lado, mantenemos la amistad de trabajo y parranda que un día surgió, hace ya unos cuantos años, y nos alegramos cuando nos vemos, y aunque no hablamos mucho por la falta de tiempo estamos al tanto el uno del otro, como parte inseparable de aquel colectivo de 26, cuando siendo casi adolescentes comenzamos en los avatares de esta profesión, que hasta hoy nos ha dado las mayores alegrías y tristezas.



  

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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