El 26 de
mayo siempre ha sido un día gris desde hace exactamente 25 años. Aquel viernes
de 1989 dejaba de existir en un absurdo accidente del tránsito mi amigo Ubiquel
Arévalo Morales, mi hermano del alma, a quien lloro desde entonces.
Recuerdo los detalles de aquel día inmensamente triste, desde que despertó por la mañana y estirándose le dijo a su esposa Lily que le pesaba ir a Holguín, a donde tenía que viajar para editar un reportaje en el canal territorial Tele Cristal, que dirigía la corresponsalía de Las Tunas.
Recuerdo los detalles de aquel día inmensamente triste, desde que despertó por la mañana y estirándose le dijo a su esposa Lily que le pesaba ir a Holguín, a donde tenía que viajar para editar un reportaje en el canal territorial Tele Cristal, que dirigía la corresponsalía de Las Tunas.
Después, ya
en la corresponsalía, mientras limpiaba la moto buscaba a alguien que fuera con
él hasta la llamada Ciudad de los parques, pero nadie podía y al fin y
fatalmente tuvo que irse solo, y no llegó.


