Rigoberto Camejo pone sus ojos en el infinito para recordar con precisión su infancia en los años 60 del pasado siglo. Y llega claramente El Marabú, ese barrio emblemático por sus problemas sociales, su gente conflictiva, con una alta dosis de delincuencia, del que él, a pesar de todo, salió ileso hacia un mundo mejor.
“Realmente mi origen es muy humilde, tanto por mi familia como por mi barrio, El Marabú, una de las zonas marginales de la ciudad de Las Tunas antes de triunfo de la Revolución. Mi familia era pobre: mi padre, gastronómico y mi mamá ama de casa.


