El
emblemático trovador Gerardo Alfonso ha regalado una tarde-noche de lujo a los
tuneros, y él se ha sentido como en casa con el público que compartió con él
más de dos horas de concierto en El patio de Pepe, un íntimo y acogedor espacio
de la Plaza Martiana, de la ciudad de Las Tunas, al oriente de Cuba.
Todo fue empatía. Vestido de verde, con su inseparable guitarra y su talentoso y joven grupo, el cantautor cubano envolvió con su magia a los adolescentes, jóvenes y adultos que acudieron a su encuentro, y según sus propias confesiones, se sintió a sus anchas, porque “se vale la sonrisa, la alegría y la felicidad”, y el canto surcó la tarde-noche, y los improvisados coros demostraron que sus temas se conocen de memoria, como de memoria se sabe su brillante trayectoria, como uno de los Trovadores de la herejía, al decir de los autores Fidel Díaz Castro y Bladimir Zamora en un texto con ese título, que recoge parte de la vida de Frank Delgado, Carlos Varela, Santiago Feliú y el propio Gerardo, Los Topos.
Todo fue empatía. Vestido de verde, con su inseparable guitarra y su talentoso y joven grupo, el cantautor cubano envolvió con su magia a los adolescentes, jóvenes y adultos que acudieron a su encuentro, y según sus propias confesiones, se sintió a sus anchas, porque “se vale la sonrisa, la alegría y la felicidad”, y el canto surcó la tarde-noche, y los improvisados coros demostraron que sus temas se conocen de memoria, como de memoria se sabe su brillante trayectoria, como uno de los Trovadores de la herejía, al decir de los autores Fidel Díaz Castro y Bladimir Zamora en un texto con ese título, que recoge parte de la vida de Frank Delgado, Carlos Varela, Santiago Feliú y el propio Gerardo, Los Topos.



