Todo parecía indicar que el genio noruego Magnus Carlsen no llegaría a tiempo para el comienzo de la octava partida, y que el monarca, el indio Viswanathan Anand,
ganaría su primer juego por no presentación, lo cual sin dudas le daría
un sabor distinto al Campeonato mundial de ajedrez, que se disputa en
la ciudad india de Chennai.
Todos
estaban nerviosos y algunos seguidores del campeón no podían ocultar su
alegría, ante la posibilidad de que Carlsen perdiera por
incomparecencia, cuando 18 segundos antes, solo 18 segundos antes de la
hora señalada, el niño escandinavo, de solo 22 años, aparecía con su
pelo rubio como un vikingo y su sonrisa enigmática, para sentarse frente
a su adversario y conducir las piezas blancas con una apertura Ruy
López, y manejar sus piezas de manera magistral dentro de los 64
escaques.


