El Gobierno
cubano acaba de adoptar una medida trascendente, que como todo lo que se
refiere a Cuba en los círculos opuestos al proceso de la Isla, ha suscitado los
más disímiles comentarios, en su mayoría, en contra, por supuesto.
Se trata de
la venta de vehículos automotores nuevos y de segunda mano, lo que le da la
posibilidad a cualquier cubano con dinero, a comprar libremente el auto de su
preferencia, y por otro lado, acaba con la especulación de no pocos cubanos que
han pasado años con un monopolio de compra y venta de los llamados almendrones
(carros americanos antiguos), muchos de los cuales, de lo original solo conservan las
carrocerías.


