miércoles, 11 de marzo de 2015

La sede de la Fundación Nicolás Guillén en Las Tunas es un espacio para debatir
ideas y conceptos siempre en defensa de la cultura nacional. (Tiempo21 Foto /MiguelDN)
La Fundación Nicolás Guillén es una institución que no solo le rinde homenaje al Poeta Nacional de Cuba, sino que a través de su legado y su pensamiento, defiende palmo a palmo la identidad nacional, la cultura por la que tanto luchó el autor de Songoro cosongo.

Guillén fue un hombre no solo de letras, sino de acción, a través de su pensamiento nacionalista que levantó en todas las tribunas para defender la Revolución cubana, desde aquel emblemático texto que tituló Tengo, en el que expresa de manera magistral las diferencias de la Cuba del ayer y la que vivió con el triunfo del proceso comandado por Fidel Castro.

Quizás cuando su familia y un grupo de personas allegadas decidieron crear la fundación que lleva su nombre en 1991, no se imaginaban que con aquella idea de homenajear la vida y la obra del Poeta, daban un paso de avance importante en la defensa de la cultura nacional, a partir de todo por lo que él luchó sin descanso.

La letra de su poema Tengo es como un himno que toma en su trabajo la Fundación que lleva su nombre, porque en todo el país se materializa el pensamiento del Poeta Nacional en aquel emblemático texto, que retrata de forma magistral el cambio experimentado por el país con el triunfo revolucionario, lo cual hay que defender desde la cultura que es la forma primera de preservar la nación.

En la provincia de Las Tunas la Fundación Nicolás Guillén es como una esperanza para la creación, porque desde su seno se pueden hacer las más disimiles acciones para enraizar la cultura en los tuneros de ayer, hoy y mañana.

Son varios los programas que tiene la Fundación en Las Tunas, y desde esa suerte de remanso que supone su sede, en la que la tranquilidad y las ganas de crear se suman al espíritu, y sus miembros, profesionales, estudiantes y gente de pueblo, sienten un torbellino de ideas para llevar adelante el legado del poeta.

La Fundación Nicolás Guillén inspira a la defensa de la cultura, del país, de la Revolución por la que tanto luchó el Poeta Nacional, y en estos tiempos su pensamiento cobra mayor esplendor siempre desde la mirada de los miembros de esa organización, que llegó parabién de este país.




lunes, 9 de marzo de 2015

Cuando conocí a Geonel Ramas Sobrecuevas, un día cualquiera en la sede de Radio Manatí, en la oriental provincia de Las Tunas, enseguida percibí que estaba ante un hombre humilde y servidor, salido de la gente de un pueblo de central azucarero que a fuerza de dedicación y estudio había llegado a hacerse periodista.

Eso fue la primera vez que lo vi, porque después, con el tiempo, ya tenía una valoración más completa de él como profesional cuando escuchaba sus reportes por Radio Victoria, y en los últimos meses, estuvimos más cerca porque se convirtió en el reportero titular de Manatí del programa de participación ciudadana de la radio en Las Tunas Latir del pueblo, el cual dirijo.

Después, durante más de cinco meses del pasado año, fue uno de mis alumnos en un diplomado de Radio que impartimos en Radio Victoria, y era el primero en dar sus trabajos para analizarlos de arriba abajo, porque sus ansias de aprender lo llevaban a prestar sus realizaciones como material de estudio.

Durante el receso, siempre nos deteníamos a conversar, y era como una prolongación del aula, porque me preguntaba cualquier duda, cualquier idea que le surgiera, para siempre hacer su trabajo mejor, hasta caer en conversaciones más personales de un tema o de otro.

Igual sucedía con los trabajos de Latir del pueblo. Me llamaba por la mañana bien temprano o por la noche, y me decía en qué situación estaba el reporte de turno, y me pedía sugerencias, e intercambiaba conmigo y hacíamos un taller rápido e instructivo, y siempre tenía buenas ideas.

Ahora Geonel ha muerto, o mejor, ha dicho adiós a la vida, sin avisar, sin esperarlo. Y pienso en la noche de ayer domingo, cuando llamé a Mateo, el director de Radio Manatí, para orientarle el próximo trabajo para Latir del pueblo porque en su casa no me respondían.

Le pregunté por él y me dijo que andaba por el hospital haciéndose unos exámenes, y hasta jaraneamos como lo hacíamos con él, y con el optimismo de siempre le dije que pronto estaría nuevamente en la pelea, sin saber qué cerca estaba de la muerte.

Por eso esta mañana, cuando alguien me lo comentó, quedé como clavado en el piso, sin creer en la triste y demoledora noticia. Porque hombres como Geonel, no pueden morir así, injustamente, absurdamente, y aunque suceda, quienes lo conocimos siempre lo llevaremos en la trinchera de un periodismo que él siempre amó y tan bien representó.




domingo, 8 de marzo de 2015

Jorge, a la izquierda.
Esta es una foto emblemática para mí, por lo que representa Jorge Carbonell López como amigo y profesional, y fue tomada en un día de la prensa cubana, cuando almorzábamos en un lugar campestre de Las Tunas.

A Jorge lo conocí cuando yo era un adolescente y estudiaba el octavo grado en la escuela secundaria básica Wescenlao Rivero, de la ciudad de Las Tunas, y él nos impartía Matemática como el profesor titular de esa asignatura en el grado.

Por aquellos tiempos era tan joven como nosotros y aún tenía pelo, pero su incipiente calvicie descubría un futuro brillante en su cabeza, aunque lo que más llamaba la atención a las niñas del aula era su voz, que parece acariciaba las cuentas, los problemas, las ecuaciones, y la mayoría de ellas suspiraba cuando para aligerar un poco la dura materia, declamaba un poema de amor que dejaba muertas a las representantes del género femenino.

Entonces, con su pícara mirada echaba una ojeada al aula, y rompía el hechizo de las adolescentes damas con su voz que cortaba el aire cuando decía: “¿les gustó? Pues ahora a la Matemática”, y volvían las ecuaciones, los problemas, los cálculos, las figuras geométricas, los sistemas numéricos, el álgebra, los análisis, que a no pocos nos dejaba con la boca abierta y la cabeza echando humo.

Después de aquel año o algún tiempo después, Jorge dejó la docencia y comenzó a trabajar en la emisora Radio Circuito, actual Radio Victoria, y el mundo de la locución lo absorbió y los oyentes agradecieron aquella voz que surcaba el éter, y las muchachas suspiraban con sus poemas, y la imaginación jugaba libre con aquel hombre con una voz hecha para la radio.

A partir de entonces su carrera comenzó a ser brillante, porque no solo tenía la voz ideal, sino porque estudiaba y se actualizaba constantemente, y se graduó de Periodismo y su camino fue despejado y lleno de triunfos en el difícil arte de la locución, y un día se fue a trabajar a Radio Habana Cuba, pero regresó, hasta que otro día se casó y se fue a vivir a Venezuela, país en el que estuvo alrededor de 10 años porque regresó a su tierra natal y a su emisora natal, que nuevamente le abrió las puertas a su talento y a su entrega total, sin límite por lo que hace.

Hoy Jorge es una leyenda viva de la locución en Cuba. Presidente de la Cátedra de esa especialidad en la provincia de Las Tunas y miembro de la Comisión Nacional de Evaluación, ha impartido clases y conferencias en todo el territorio nacional, y se mantiene firme en sus programas diarios: la revista Hablemos de, y el noticiero Impacto, de los cuales es su conductor, en el romántico Bajo las estrellas, en el histórico dramatizado Caminos, siempre dejando ver sus dotes como comunicador y su influencia para todos los profesionales de la voz que lo rodean, porque él es, por derecho propio, la voz de oro de la locución en Las Tunas.


Tengo una mujer
que me cruza entero cuando me ama,
casi siempre anda de prisa
pero juega a vaciarme en cada entrega,
y las puntas de sus senos
desafían mis dientes y se me antojan.
Tengo una mujer
que no tiene mañana,
en ella la vida se escapa entre cristales
cuando su vientre impreciso viene y va
y se queda
al sentir mis caricias internándose en su poema.



martes, 3 de marzo de 2015

El Paramount Chef tradicional (tercero de izquierda a derecha)
con su equipo de trabajo. (Foto Ahmed Velázquez)
Cuando las copas se alzan para brindar y chocan entre sí, el doctor Puobe Chiir VII lo hace por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, y expresa su mensaje de gratitud al líder cubano por lo que hace por su pueblo. “Le deseo que viva 100 años más”, dice y bebe la cerveza que hace sudar la jarra. Qué así sea, asienten todos y se aplaude por el brindis.

Es un día muy caliente en Nandom, en el que el Paramount Chef tradicional y presidente de la Casa Nacional de Jefes de Ghana, en el África subsahariana, le ofrece una recepción a los médicos que trabajan en esa zona: Antonio, Carlos, Fred y Alfredo.

Cuando el Rey recibe a los galenos en una terraza del piso superior, lo primero, después de las presentaciones, es agradecerles lo que hacen por Ghana. “Los admiro mucho porque ustedes están realizando algo que los médicos de mi país no son capaces ni de pensar siquiera: trabajar en los lugares más pobres y apartados de esta nación”, dice el Paramount Chef.

Puobe Chiir VII cursó sus estudios superiores en la universidad Ca' Foscari, de Venecia, Italia, donde obtuvo el título de doctor en Economía. Viste un elegante traje tradicional y sobre su pecho cuelga una gruesa y larga cadena de oro con un medallón que lo identifica como el Paramount Chef (Jefe de jefes) de toda Ghana.

Después de una hora de recepción el encuentro se vuelve informal y Puobe Chiir asegura que la presencia de los médicos cubanos en Ghana es uno de los hechos más trascendentales en la historia de ese país. Y en prueba de máximo agradecimiento les dice a sus invitados su nombre de pila: Charles Puore Imoru y les regala un chivo, que es como un animal símbolo de Ghana.

Al salir de la recepción, ya en las afueras del palacio, uno de los ayudantes del Rey les comenta a los médicos: “nunca había visto a mi jefe tan contento. Ni siquiera yo conocía su verdadero nombre”.


Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

Archivo del blog

Con la tecnología de Blogger.

Followers

Vistas de página en total

Ads 468x60px

Featured Posts

Entradas populares