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domingo, 2 de mayo de 2021

 


Miguel López Montes me mira con cierto asombro mientras su agilidad mental se apodera del momento. No había pensado en eso, me espeta con su acostumbrada calma y sonríe pícaramente, para volver decir con toda la naturalidad del mundo: “Pero pensándolo bien yo creo que fue Elvis Presley quien copió la moña de mí”. Y vuelve a reír de buena gana, ante su respuesta o ante mi ocurrencia de afirmarle que se peina al estilo del Rey del Rock and roll.


Flaco, alto, parsimonioso, bien educado, son características físicas y psicológicas que avalan a este hombre que ahora se sienta frente a mí, para darme el privilegio –único por demás- de entrevistarlo por segunda vez en su vida, ante la noticia que corre por toda Cuba: por su brillante obra en su profesión el Instituto Cubano de Radio y Televisión le ha conferido el título de Artista De Mérito de la Radio y la Televisión cubanas.

Y entonces no me sustraigo a la tentación de dialogar con este hombre que es una leyenda viva en la radio en Cuba, que por más de 50 años ha entrado cada día en los hogares de Camagüey primero y de Las Tunas después, donde echó ancla un buen día de 1962 para formar parte inseparable de este pueblo, acostumbrado a escucharlo en el programa campesino o en los “mexicanos”, como espacios que lo han marcado a él y a miles de oyentes de este territorio.

- Vamos a empezar por aquella escuela católica de Camagüey, cuando comenzaste a dar los primeros pasos en la locución, o los segundos pasos.

- Yo desde muchacho aprendí a leer bien, entonces los curas me escogían para darle el nombre del claustro de profesores y el nombre de los alumnos a los visitantes de la escuela, curas que venían de otros países. Yo tuve la posibilidad de presentar a Los Chavales de España, que estaban de gira por Camagüey, a un personaje llamado Carlos Prío Socarrás, a Miguel Alfonso Pozo (Clavelito), un poeta que se convirtió en adivinador.

- Cuando aquello tenías unos 11 años

- Sí.

- ¿Y el Padre Chagui qué papel desempeñó en esa historia?

- ¡Ahhh! El Padre Chagui era el párroco de la iglesia de La Caridad y tenía un programa en Radio Camagüey y a mí me llamaba la atención aquello, y yo hablé con él. Le dije, oiga padre, cuando usted necesite una persona que le ayude allí yo estoy en la mejor disposición. (Ríe a carcajadas).

- Como anunciándote.

- Sí, como ya estaba en la escuela me llevó y todos los domingos hacíamos el programa.

- De esa escuela saliste graduado como mecánico automotor.

- Mecánico automotor sí. Estuve dos años en torno y después como mecánico automotor.

- Y cómo es eso de que querías ser psiquiatra.

- Sí no sé, me gustaba la locución y me gustaba la psiquiatría. Hoy podía ser el doctor López Montes… (Vuelve a reír). Pero qué sucede, que yo estaba un poco indeciso porque me gustaba la locución y en una oportunidad el viejo mío me dijo: bueno muchachito ¿qué vas a ser, psiquiatra o locutor? Y yo dije, me voy para la locución.

- Pero la locución viene de mucho más atrás… Dicen que te ponías como un loco en el patio con dos latitas conectadas a un hilo…

- Ah sí, te voy a explicar (Ríe de buena gana). El viejo mío tenía una finca y entonces yo en las vacaciones y en los momentos después del estudio, porque tenía que rendirle al viejo sobre el estudio, cogía un palo y lo pintaba de aluminio, y preparaba una latita preferentemente del talco Mabis, le hacía unos hoyitos, la ponía en el palito con un supuesto cable y cogía periódicos, revistas y me ponía a leer allí pa pa pa, y ahora vamos a ofrecer un boletín de noticias pa pa pa, y la vieja me miraba por la ventana: “muchaaaaaacho ven para acá”, y yo seguía allí. Me acuerdo que un día llega el viejo mío a la casa y le dice a la vieja: 0ye ven acá (yo estaba oyendo ¿no?), mira a ver con este muchacho porque se pasa el día leyendo cosas allí frente a una lata y se va a debilitar (ríe a carcajadas), y yo haciendo locución en lo que para mí era una radio base…

- Definitivamente después que sales del colegio religioso ya te dedicas a la locución, ¿no?

- Sí en el año 1959 yo…

- No, antes de 1059, en aquella emisora CMJK, La voz del camagüeyano…

- Ah sí, la CMJK.

- Allí empiezas a hacer tus primeros pasos en serio en la locución.

- Sí, porque el dueño de la emisora, Don Pancho, era amigo de mi papá, quien habló con él y le dijo mira, este muchacho se inclina por la locución, mira a ver qué tu puedes hacer con él allí… porque yo iba mucho cuando muchacho a la emisora y disfrutaba mejor ver aquellos micrófonos 44, y ver trabajar a los locutores y operadores que ir a un cine… Allí hice de todo; comencé de recepcionista, después cobrando anuncios comerciales, y Don Pancho me ponía a dar la hora y en algún que otro programita musical y me fui metiendo en ese mundo porque lo hacía bien, hasta que en 1959 me evalúo como locutor profesional.

- En aquel tiempo trabajaste en la cadena Partagás, en CMJA de Valdés Jiménez, en la Doble U… ¿cuál de aquellas emisoras te marcó más?

- La CMJK

- ¿Y por qué?

- Bueno pues primeramente porque empecé allí, mi voz salió al aire por primera vez por esa emisora, y fue mi primera experiencia en la profesión.

- Y allí hacías algunos anuncios…

- Allí se hacía de todo.

- A ver dime algunos de aquellos anuncios…

- Dime tú…yo no tengo el texto de esos anuncios…

- De alguno que te acuerdes…

- Bueno mira, de los que se hacían en vivo, había uno que decía (pone voz de locutor y habla como si estuviera frente al micrófono): Amigo fumador, si fuma por echar humo, ¡ahhh! fume cualquiera, ahora, si fuma por deleite, ¡ahhh! si fuma por deleite… fume Brisuelas, el mejor tabaco camagüeyano.

- Dime otro, dime otro…

- ¿Quiere usted vestir bien?... Muy fácil… Visite El Globo, templo de la moda en Maceo 72, saldrá complacido…

- ¿Siempre fuiste flaco López?

- Sí, siempre.

- ¿Y siempre te has peinado con esa moña?

- Toda la vida…

- Vamos a hablar un poco de tu llegada a Las Tunas, año 1962, por allá… ¿por qué?

- En el año 1962 yo estuve en Guáimaro, entonces se iba a fundar allí Radio Rectángulo. Yo cuando aquello tenía una máquina, y fui allí, pregunté el último en la cola, y pan, me senté a esperar. Cuando me tocó el turno, veo un señor llamado Pepe Gallegos, que era el presidente de los locutores en Camagüey. Y me ve y ah qué tal cómo andas, y nos saludamos muy contentos, y bueno ¿en qué tú andas? me pregunta. Bueno chico, me dijeron que venía un hombre de Camagüey a ubicar, y me dice, no no, compadre, yo aquí lo que tengo son plazas de tractoristas y otras cosas del campo, por qué no vas a Tunas, que es cerca y allá sí hacen faltan locutores… Y al otro día cojo la máquina y vengo para acá y parqueo por el Centro Médico…

- ¿Dónde era eso?

- Eso era… de la fuente de las Antillas un poquito para acá, y muy cerca estaba el edificio donde se encontraba Radio Circuito. Llegué allí y me identifiqué con la recepcionista que era Ancy Cordero y me dice el administrador viene a eso de las 3:00 de la tarde. Me senté y al rato yo veo a aquel hombre grandón que viene y yo digo caballeros, qué hombre más alto este, y era Rafael Urbino. No había plaza en ese momento pero a los pocos días volví y me puso un turno los domingos por la mañana, pero no fijo. Yo tenía que oír en el transcurso de la semana el programa del órgano, que lo hacía Cofresí, y teníamos una contraseña: si Cofresí decía y un saludo allá en Palo Seco al León López Montes, pues tenía que trabajar el domingo y venía.

- En aquel entonces todo se hacía en vivo y hay muchas anécdotas de la época. ¿Cómo es eso de un perro que entró una vez a la cabina de locución?

- Ah, sí. El aire acondicionado estaba roto: Eran las 6:00 de la tarde y estábamos dando el noticiero Oraldo Solís y yo, y con el rabillo del ojo veo una cosa negra que entra, pan pan pan, y cuando acabo de leer la parte mía y empieza Oraldo veo aquel perro, y todos estábamos algo nerviosos y allí mismo se acabó el noticiero. El tipo entró como perro por su casa.

- El programa campesino te ha marcado para toda la vida…

- Sí, seguro, llevo muchos años haciéndolo.

- ¿Y Ecos de México? Por ese programa creo que la gente te identifica más…

- Puede ser, sí, Ecos de México se llamaba antes México canta, y un día desapareció, pero después Urbino lo volvió a poner con el nombre de Ecos de México, y él lo hacía. Y un buen día estoy yo sentado en la emisora y viene Oscar Herrera y me dice: López hace falta que vengas un momento a la reunión del núcleo del Partido. Y voy para allá, pero pensando ¿qué habré hecho yo? (Ríe) Y entonces me dicen: Mira, Urbino va a salir de vacaciones pero no puede porque tiene que hacer el programa mexicano y dice que si tú lo haces él sí puede salir, porque para él tú eres el único que lo puedes sustituir, y me quedé con el programa definitivamente.

- Entonces has ido creciendo con estos dos programas.

- No, cuando comencé con estos programas ya tenía seis pies de estatura (vuelve a reír).

- ¿Qué es lo mejor que te ha pasado en la radio?

- Bueno chico ha significado la propia vida, han pasado tantas cosas, y muchas agradables, y este premio ha sido el principal que he alcanzado. Es mi vida dedicada a la radio.

(Nota: Miguel López Montes falleció en 2015).


domingo, 15 de julio de 2018

Yanetsy Palomares Pérez es una muchacha que hace apenas unos años de graduó de Periodismo en la Universidad de Camagüey, y quizás ha desmentido el pensamiento de algunos cuando la vieron tan callada y poco comunicativa, que vislumbraron a una profesional que pasaría trabajo para ejercer el Periodismo, porque en esta primera etapa de trabajo ha superado todas las expectativas.

Hoy, la perspectiva de Yane, como le decimos, va más allá de todos los pensamientos, y su quehacer diario como reportera en Radio Victoria se acerca a las necesidades del Periodismo de estos tiempos, tan carente de profesionales integrales, capaces de tributar bien para todos los canales de comunicación en los medios.

Cuando esta muchacha escribe para la radio se nota enseguida la presencia de una buena comunicadora con el público de ese medio, tan exigente, tan íntimo y tan capaz de detectar de inmediato la calidad de su emisor. Y cuando lo hace para la Red, su redacción y estilo rozan con las exigencias de un canal tan riguroso.

En tiempos de hibridez en el Periodismo, Yanetsy sabe deslindar muy bien las características entre un género y otro, y aun cuando para algunos la hibridez es un hecho y lo importante es la calidad de los textos, para otros profesionales no hay nada mejor, desde el punto de vista comunicativo, que leer, escuchar o ver una crónica, una entrevista o un reportaje puramente hablando, porque en su esencia está el mensaje de una forma más clara, sencilla y concreta.

Lo de su callada manera de ser es otra cosa, y forma parte de su carácter, pero no quiere decir en modo alguno pesadez o falta de educación, por el contrario, se relaciona plenamente, con conversaciones inteligentes y sobre temas interesantes, lo que pasa es que cuando algunos otros son más bullangueros, ella prefiere el silencio y la concentración en sus textos y realizaciones.

El haber obtenido excepcional en sus evaluaciones en una profesión tan exigente como lo es el Periodismo, es una muestra irrefutable de que Radio Victoria ganó con Yanetsy a una excelente profesional en lo particular, y en lo general, que la prensa en Las Tunas cuenta ahora con una exponente de calidad, capaz de enfrentar con acierto los desafíos de estos tiempos. Y eso es más que suficiente para sentirse contento.




martes, 28 de febrero de 2017

La tarde estaba alegre por la propia alegría de Caracas, de mi Canal, cuando la noticia me ha llegado como una bofetada en pleno rostro: murió Nelson Marrero, mi gremio le dijo adiós, y la noticia me invadió hasta lo más profundo, quizás mucho más de lo que uno piensa cuando de por vida comparte la profesión y los días con un colega.

Nelson fue uno de mis primeros guías en mi vida laboral, cuando juntos fundamos el periódico 26, de la provincia de Las Tunas; yo todo un muchacho inmaduro e inexperto en cuestiones laborales, un pichón de periodista; él todo un hombre maduro y ya todo un periodista.

Y así pasamos muchos años juntos en el periódico 26, trabajando fuertemente, oyendo sus descargas, sus pleitos por hacer las cosas mejores, sus encabronamientos porque el 95 por ciento de los profesionales de 26 éramos veinteañeros y él ya un cuarentón, por lo que teníamos formas diferentes de ver la vida.

Así hasta que un día me fui para Radio Victoria y tiempo después él se jubiló, pero no dejó de trabajar ni un instante, con aquella fuerza que lo caracterizaba, con aquel entusiasmo de muchacho que siempre llevó consigo, y gozábamos con él en cualquier reunión del gremio, y Juan Morales, Julio César y yo le buscábamos la lengua y se la encontrábamos.

Ya era emblemática la frase que me decía cuando yo miraba al grupo y preguntaba apuntándolo: ¿Y este qué hace aquí? Entonces, miraba a su alrededor como para que todos lo escucharan y me soltaba a rajatablas: "¡Lo que me salga de los cojones!", y la risa era un aplauso y después comenzábamos a hablar en serio, de sus planes a pesar de sus más de 80 años, de la vida, de la gente.

Y ahora se ha ido, irremediablemente, y yo tan lejos para no poder despedirlo. Pero él sabe bien que lo quería tanto como él me quería a mí, que cada jodedera la disfrutábamos porque sabía que era de cariño. Y por eso me duele tanto, así de sencillo.

Nelson estará siempre entre nosotros, y le echaremos de menos en nuestras reuniones y en nuestras fiestas. Y extrañaremos su emblemática frase, y nos reiremos a su nombre, porque más que tristeza siempre inspiró alegría. Y no digo más, no vaya a ser que me salga otra vez con su paradigmática e histórica frase para mandarme a callar.




martes, 10 de enero de 2017

Hoy me he encontrado esta foto en FB que me llena de satisfacción y alegría, porque me remonta a los años cuando comencé en el Periodismo, allá por los años 80 del pasado siglo.

En la imagen tres profesionales paradigmáticos que se desempeñaban en Radio Victoria, emisora provincial de Las Tunas, al oriente de Cuba, en tiempos en que yo trabajaba en el periódico 26 de esa misma provincia. Ellos son, de izquierda a derecha Mary Espinosa, Ana Ibis González Fonseca y Luis Rodolfo Serra.

Mary fue una de las grandes realizadoras de la radio en Las Tunas, multipremiada en cuanto concurso se desarrollaba en el medio, por muchos años directora de la revista Hablemos de, a la que cada día le ponía alma, corazón y vida por años y hoy sigue haciendo radio y literatura por Miami.

Ana Ibis es también otra de las grandes realizadoras, directora de programas, guionista y locutora de la radio y la televisión, y se mantiene en Radio Victoria, con su sello de calidad a cuestas y alegrándole la vida al oyente.

Y Serra ya está jubilado, no por edad sino por años de labor. Fue durante muchos años una de las voces emblemáticas de la locución en Las Tunas, compañero de batería de Mary en Hablemos de como conductor, y uno de los titulares del noticiero estelar Impacto, con el cual muchas veces compartí labores en ese espacio, cuando yo lo dirigía en determinadas emisiones. 

Después se fue a vivir a la capital del país y se instaló en Radio Rebelde, y fue titular entre otros espacios del Noticiero Nacional de Radio.

Por ello, sirvan estas sencillas líneas para rendirle mi modeso homenaje a estos tres buenos amigos, a estos tres imprescindibles profesionales.






viernes, 29 de enero de 2016

Desde que era una niña, Ana Rosa Díaz o Albita, como todos la conocen, demostró un talento expreso por el arte, y sus inclinaciones por el teatro y la pintura fueron moldeando el carácter de su futuro promisorio en la vida cultural de la provincia de Las Tunas.

Y así creció, con ese don innato dentro de ella, y aunque se debatía entre las artes plásticas y el teatro, al final vencieron las tablas, el público y la cuarta pared, para convertirse hoy en una de las actrices más prometedoras de la provincia.

En el teatro guiñol Los Zahoríes o en la radio, sus actuaciones van más allá de un simple suceso, y siempre, pero siempre, busca las enseñanzas de sus incursiones artísticas y las encuentra cuando el público, infantil, juvenil o adulto, le demuestra el respeto y la admiración por su trabajo.

Pero no es solo el arte lo que atrapa a Albita. En la literatura ya tiene una obra respetable, con poemas y narrativa que va más allá de la escritura para posarse en la narración oral, también con buenos resultados, como una muestra de su personalidad y su actuar multifacético.

Como integrante del guiñol o del grupo dramático de Radio Victoria, esta joven se desdobla en cada papel, y encuentra la felicidad de los niños en cada mirada, en cada gesto, que trasciende más allá de la inocencia de los pequeños para llegar hasta su propia inocencia, esa que siempre la acompaña desde que era una niña.

Mujer locuaz, desenfadada, prometedora y capaz de enrumbar un camino al instante, Albita nació para el arte y la literatura, quizás por aquello de que son manifestaciones que siempre marchan juntas hacia la espiritualidad plena de las personas, y se erige siempre en busca del papel más difícil, o de la actuación que la haga feliz cuando hace felices a los demás.

Lo natural tiene en Albita a una de sus más fieles exponentes. Porque antes de ingresar en alguna academia, ya se alzaba en sus pocos años para asombrar a quienes se daban cuenta de su talento siempre a flor de piel, porque siempre anda moldeando alguna idea que la lleve a feliz término.

Ana Rosa Díaz Naranjo no es solo una actriz y escritora, es solo una joven talentosa con su aptitud puesta en los demás, porque son los demás quienes les interesan en su convulso mundo artístico, por el que anda a la sombra de su pueblo y siempre en busca de los amaneceres.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Aunque Yusdel Rojas siempre decía desde pequeño que no le gustaba la radio, el crecer en ese medio detrás de su papá y su mamá le fueron inculcando el amor por el sonido, y quizás sin saberlo, comenzó a formarse como artista desde los primeros años de su infancia.

En Radio Victoria, emisora provincial de Las Tunas, los de más edad lo recuerdan corriendo por los pasillos o dormido recostado en una mesa de trabajo, a la espera de que su mamá, Laraine Ortiz, concluyera con la realización de los infantiles para irse a casa, y ya en la adolescencia, recorría la emisora completa con más tino, pero siempre iba a dar donde Raúl Ugarte y Carlos Alberto Montero, realizadores de sonido, hasta el día de Carlos le dio una cinta para que la recogiera en la máquina, y aquello le gustó tanto que no pudo sustraerse más de los estudios de grabación y edición.

Así dio inicio a su vida como futuro profesional de la radio, y de la mano de Carlos Alberto y su tío Javier Ortiz, hizo sus primeros pininos, hasta el día que lo pusieron a grabar un programa con el consagrado locutor Oraldo Solís de la Peña, que imponía respeto no solo por su forma sino por su dominio integral del medio, pero salió airoso de aquel momento que él recuerda como trascendental.

Entonces comenzó una carrera meteórica, en espiral, hacia la cúspide del sonido, y después de 20 años de labor se erige como uno de los mejores profesionales de la realización del sonido radial en Las Tunas, dueño absoluto de una buena parte de los informativos para la revista Hablemos de, con una etiqueta de calidad en cada producto que pasa por sus manos.

Integrante de las filas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por la calidad indiscutible de su obra, Yusdel es hoy de los imprescindibles en la radio en Las Tunas, y no solo por su talento, sino por sus ansias por lograr productos comunicativos de alta factura, con los que el oyente se sienta identificado, parabién de la propia radio.



martes, 31 de marzo de 2015

De izquierda a derecha: Lacha, Mastrapa. Adalys, yo, Labrada, Martes y Lucién.
Hace solo unos días, en la Jornada por el Día de la prensa cubana, recibí, junto a un grupo de profesionales, el reconocimiento Maestro de periodistas, por mi labor en la docencia durante los últimos 15 años, en este caso en la Educación superior.

Y eso me ha hecho pensar en mi vocación de maestro, desde que en mis inicios laborales me desarrollaba como profesor de secundaria básica primero y de preuniversitario después, hasta que me enrumbé un día hacia el Periodismo, pero sin dejar de mirar hacia la docencia.

Recuerdo que después de dejar el magisterio de manera profesional, ya como reportero del entonces diario 26, le impartía clases a los corresponsales voluntarios y desarrollaba talleres sobre temas de Periodismo y cuando ingresé a la emisora provincial Radio Victoria, a finales de la década del 90 del pasado siglo, acogí en serio mi labor docente, que llegó al clímax cuando comencé a desempeñarme como profesor de la Universidad Lenin, allá por 2003.

De entonces para acá la docencia ha acompañado mi desempeño profesional en las aulas de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas y como precursor de la docencia en mi órgano de prensa, hasta las aulas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana, el Centro de Estudios del Instituto Cubano de Radio y Televisión y muchas emisoras de todo el país.

Y es que enseñar lo que uno sabe es lindo. Ver cómo alguien es capaz de desempeñarse en alguna tarea específica a partir de las enseñanzas de uno, ofrece una satisfacción sin límites, porque la preparación y el empeño por llevar adelante una especialidad reflejados en otro reconforta.

Yo, que me he pasado la vida aprendiendo, me doy cuenta que también me he pasado la vida enseñando, alejado de aquello de que no se puede enseñar todo que algunos esgrimen, porque lo lindo es compartir y socializar lo que se ha aprendido, porque a fin de cuentas el conocimiento es para compartirlo, pues lo otro es un gran egoísmo.

En mi Grupo Internet, de Radio Victoria, todos los días estoy “tallereando” algo, y ahora, por ejemplo, siento la satisfacción de que Luisi, el fotorreportero de Tiempo21, a quien he formado en esa especialidad desde cero, ya comienza a editar los vídeos para el medio a partir de lo que le enseño, y el orgullo crece en mí hasta los tuétanos cuando observo las imágenes que logra, con un excelente sentido de la composición, el encuadre, los planos, ángulos y el manejo de la luz, y como fotógrafo de vídeo, y aunque no siempre se lo digo, mi felicidad es inmensa.

Por eso he aceptado tan bien ese reconocimiento de Maestro de periodistas, porque la pedagogía es una profesión hermosa, pues permite reflejarse en los demás.




viernes, 13 de marzo de 2015

Ana Isa Vidal Díaz, una de las más brillantes periodistas que haya pasado por Radio Victoria, acaba de ganar el Premio nacional de Periodismo cultural Rubén Martínez Villena que auspicia cada año la Asociación Hermanos Saíz, en la categoría de radio y yo he sentido un orgullo enorme de ser su compañero de trabajo y más que eso, su amigo.

Porque Ana Isa es una de esas jóvenes cautivantes con su labor profesional y con su presencia siempre viva, y desde que llegaba a la redacción era como un bálsamo para el alma de sus compañeros, porque su forma de ser te atrapa una vez que la conoces y no te suelta jamás, parabién del espíritu, por supuesto.

Unas horas después del Premio he conversado con ella por Facebook, en la distancia, y me ha confesado lo feliz que la hace el galardón, “porque esos trabajos algunos los hice desde la casa, con mi computadora y mi grabadora, apurada porque a las 7:00 de la mañana tenía que salir el tiempo cultural. 

Participé en ese concurso porque a dos semanas de estar en La Habana, mi mamá me envió un sms diciéndome que había visto la convocatoria en la TV.

“Me resultó tierno que mi madre, que no es periodista ni trabaja en los medios, pensara que mi trabajo tenía la calidad como para presentarlo. Y por ella, por respeto a su confianza, fui al Pabellón Cuba y llevé los trabajos en la memoria, ni imprimí nada ni quemé disco. Imagínate, he estado tan abrumada con trámites, y contratos, no estaba para eso.

·”Sí reconozco que sentarme a escoger los trabajos de 2014, fue un buen ejercicio; a veces no tengo la menor idea de qué está bien o mal en el periodismo radial, sólo tengo mi instinto. Y llevé los que me gustaron a mí, los que me dejaban un buen sabor cuando los escuchaba. Entendí que no importa que alguien piense que lo que tú hiciste es excepcional, o notable, o aceptable, si a ti te gusta, y crees fue lo que mejor pudiste hacer en ese momento, bajo esas circunstancias. Yo soy así, siempre tengo que quedar en paz, sin amargura, sin rencores, para poder seguir.

“Lo que sí es duro que tenga que venir un grupo de personas de La Habana que ni me conocen, a decir que mi trabajo de un año vale, no debería ser así”.

También me habla de que de todas formas está contenta. “No sé cuando volveré a trabajar en una emisora (por ahora estoy haciendo los podcast de SoyCuba) y no sé si volveré a hacer periodismo cultural, pero la persona que soy ahora es fruto de las secciones culturales de Radio Victoria, del calor en la redacción, y la falta de PC para sentarse, de las semanas apretadas con líneas editoriales, y planes de trabajo, de las madrugadas después de una cobertura por la noche, de los fines de semana demasiado cortos, de mis colegas aptos para ingresar al Clodomira (ríe), los extraño a todos, o a casi todos".

Después me dice algo lindo: 

“Besos, no te pierdas, no me culpes por irme, mantente ahí, critícame cuando escriba algo que no te guste, llámame cuando vengas al Costillar, que yo soy la misma socita tuya de siempre”.

Emocionante a la verdad. Emocionante saber que esa muchacha bella y talentosa se formó en Radio Victoria, nuestra emisora del alma, en un colectivo discutidor y profesional, de cuyo seno cada día de este mundo salen las más diversas noticias y las más disímiles voces del pueblo, protagonista eterno de la obra revolucionaria.

¿Por qué se fue hacia La Habana? Solo ella lo sabe a ciencia cierta, porque ama la radio. Quizás fue por buscar otros horizontes, otras experiencias, otras formas de decir, aunque sé que su vida está detrás del micrófono, en la carrera contra el tiempo cada mañana para garantizar sus dos tiempos culturales en la Revista Hablemos de y con el máximo de calidad.

Dos premios nacionales de forma consecutiva (a este se suma el de la mejor sección cultural de un noticiero en el país), hablan de la calidad en la forma de decir y de comunicar de esta muchacha en el pasado 2014, sin dudas un año de excepcionales resultados.

Pero lo que más aprecio, lo que más me emociona y me enorgullece, es escucharla decir que la persona que es ahora es fruto de las secciones culturales de Radio Victoria. ¡Eso es amor por su eterna emisora!, por su colectivo que ahora la añora, pero sobre todo, por la audiencia –su audiencia-, a la que hacía feliz e informaba bien temprano y le agradecía sus informaciones, crónicas, comentarios, sin saber que la mayoría de las veces andaba con el sueño a cuesta, con el cansancio a cuesta, con los días unidos a las noches y hasta a las madrugadas durante largas semanas.

Al decir de Bertolt Brecht, Ana Isa es de las imprescindibles. Y la redacción de SoyCuba ha ganado a una de las mejores exponentes del periodismo joven, eso que nadie lo dude. Y que ella me perdone, porque sé que me reprochará por haber escrito este texto. Pero tenía que hacerlo.



lunes, 9 de marzo de 2015

Cuando conocí a Geonel Ramas Sobrecuevas, un día cualquiera en la sede de Radio Manatí, en la oriental provincia de Las Tunas, enseguida percibí que estaba ante un hombre humilde y servidor, salido de la gente de un pueblo de central azucarero que a fuerza de dedicación y estudio había llegado a hacerse periodista.

Eso fue la primera vez que lo vi, porque después, con el tiempo, ya tenía una valoración más completa de él como profesional cuando escuchaba sus reportes por Radio Victoria, y en los últimos meses, estuvimos más cerca porque se convirtió en el reportero titular de Manatí del programa de participación ciudadana de la radio en Las Tunas Latir del pueblo, el cual dirijo.

Después, durante más de cinco meses del pasado año, fue uno de mis alumnos en un diplomado de Radio que impartimos en Radio Victoria, y era el primero en dar sus trabajos para analizarlos de arriba abajo, porque sus ansias de aprender lo llevaban a prestar sus realizaciones como material de estudio.

Durante el receso, siempre nos deteníamos a conversar, y era como una prolongación del aula, porque me preguntaba cualquier duda, cualquier idea que le surgiera, para siempre hacer su trabajo mejor, hasta caer en conversaciones más personales de un tema o de otro.

Igual sucedía con los trabajos de Latir del pueblo. Me llamaba por la mañana bien temprano o por la noche, y me decía en qué situación estaba el reporte de turno, y me pedía sugerencias, e intercambiaba conmigo y hacíamos un taller rápido e instructivo, y siempre tenía buenas ideas.

Ahora Geonel ha muerto, o mejor, ha dicho adiós a la vida, sin avisar, sin esperarlo. Y pienso en la noche de ayer domingo, cuando llamé a Mateo, el director de Radio Manatí, para orientarle el próximo trabajo para Latir del pueblo porque en su casa no me respondían.

Le pregunté por él y me dijo que andaba por el hospital haciéndose unos exámenes, y hasta jaraneamos como lo hacíamos con él, y con el optimismo de siempre le dije que pronto estaría nuevamente en la pelea, sin saber qué cerca estaba de la muerte.

Por eso esta mañana, cuando alguien me lo comentó, quedé como clavado en el piso, sin creer en la triste y demoledora noticia. Porque hombres como Geonel, no pueden morir así, injustamente, absurdamente, y aunque suceda, quienes lo conocimos siempre lo llevaremos en la trinchera de un periodismo que él siempre amó y tan bien representó.




domingo, 8 de marzo de 2015

Jorge, a la izquierda.
Esta es una foto emblemática para mí, por lo que representa Jorge Carbonell López como amigo y profesional, y fue tomada en un día de la prensa cubana, cuando almorzábamos en un lugar campestre de Las Tunas.

A Jorge lo conocí cuando yo era un adolescente y estudiaba el octavo grado en la escuela secundaria básica Wescenlao Rivero, de la ciudad de Las Tunas, y él nos impartía Matemática como el profesor titular de esa asignatura en el grado.

Por aquellos tiempos era tan joven como nosotros y aún tenía pelo, pero su incipiente calvicie descubría un futuro brillante en su cabeza, aunque lo que más llamaba la atención a las niñas del aula era su voz, que parece acariciaba las cuentas, los problemas, las ecuaciones, y la mayoría de ellas suspiraba cuando para aligerar un poco la dura materia, declamaba un poema de amor que dejaba muertas a las representantes del género femenino.

Entonces, con su pícara mirada echaba una ojeada al aula, y rompía el hechizo de las adolescentes damas con su voz que cortaba el aire cuando decía: “¿les gustó? Pues ahora a la Matemática”, y volvían las ecuaciones, los problemas, los cálculos, las figuras geométricas, los sistemas numéricos, el álgebra, los análisis, que a no pocos nos dejaba con la boca abierta y la cabeza echando humo.

Después de aquel año o algún tiempo después, Jorge dejó la docencia y comenzó a trabajar en la emisora Radio Circuito, actual Radio Victoria, y el mundo de la locución lo absorbió y los oyentes agradecieron aquella voz que surcaba el éter, y las muchachas suspiraban con sus poemas, y la imaginación jugaba libre con aquel hombre con una voz hecha para la radio.

A partir de entonces su carrera comenzó a ser brillante, porque no solo tenía la voz ideal, sino porque estudiaba y se actualizaba constantemente, y se graduó de Periodismo y su camino fue despejado y lleno de triunfos en el difícil arte de la locución, y un día se fue a trabajar a Radio Habana Cuba, pero regresó, hasta que otro día se casó y se fue a vivir a Venezuela, país en el que estuvo alrededor de 10 años porque regresó a su tierra natal y a su emisora natal, que nuevamente le abrió las puertas a su talento y a su entrega total, sin límite por lo que hace.

Hoy Jorge es una leyenda viva de la locución en Cuba. Presidente de la Cátedra de esa especialidad en la provincia de Las Tunas y miembro de la Comisión Nacional de Evaluación, ha impartido clases y conferencias en todo el territorio nacional, y se mantiene firme en sus programas diarios: la revista Hablemos de, y el noticiero Impacto, de los cuales es su conductor, en el romántico Bajo las estrellas, en el histórico dramatizado Caminos, siempre dejando ver sus dotes como comunicador y su influencia para todos los profesionales de la voz que lo rodean, porque él es, por derecho propio, la voz de oro de la locución en Las Tunas.


viernes, 20 de febrero de 2015

Latir del pueblo es un programa de Radio Victoria, emisora provincial de Las Tunas, dedicado a la participación ciudadana, a través del cual se analizan los problemas que afectan a la sociedad y ser resuelven en un alto porcentaje.

Para mí que lo escribo y lo dirijo, es como la Web 2.0 de la radio, porque los receptores se convierten en emisores, y se desmorona la comunicación asimétrica predominante en los medios tradicionales, en los que el emisor tiene todo el poder comunicativo.

Así lo hice saber en un taller con el colectivo realizador del espacio, con el objetivo de perfeccionar las tres vías por las que la audiencia llega al programa: las cartas, las llamadas en vivo al espacio y las entrevistas que hacen los reporteros, y para ganar en profesionalidad a la hora de su realización, que en este caso se entiende como visualización de temas y sectores amplios de la sociedad.

Este espacio propicia el reforzamiento de la autonomía ciudadana, la institucionalización del ejercicio de competencias y libertad de expresión para la consecución de los mejores intereses de las comunidades y se establece un diálogo con el oyente a través del objeto de información y los propios valores de las noticias, traducidas en análisis y reflexión sobre todo aquello que daña a la sociedad.

Latir del Pueblo se desarrolla a partir de la articulación de promoción del tema y el llamado a la participación, y el propio protagonismo ciudadano, con la investigación in situ de los problemas que afectan a los habitantes en los ocho municipios de Las Tunas.

La presencia del primer secretario del Partido Comunista de Cuba en Las Tunas, Ariel Santana Santiesteban, que es quien conduce los análisis con los directivos implicados en los problemas que afectan a la población, no solo es un compromiso, sino una carta abierta para dialogar con el ciudadano común, con el objetivo de que además de verse incluido con su participación en el espacio, se convierta en un ente clave en la solución de los problemas.

Es este el espacio de mayor audiencia e impacto social de Radio Victoria, por sus características como programa de opinión y participación ciudadana, prestigiado además por el reconocimiento social de quienes encuentran en este espacio la diversidad de la comunidad.

Por eso he insistido en potenciar el uso de la radio en el desarrollo de la comunidad, y promover los derechos humanos fundamentales, para la construcción de una cultura de la participación ciudadana.

Los participantes en el taller coincidieron en la mirada integradora del programa, pues cada emisión se desarrolla desde un municipio diferente para lograr un acercamiento a partir del diálogo ciudadano, que propicie trasformar los problemas más acuciantes que hoy afectan a los habitantes de la provincia.

Con la presencia en vivo de los principales directivos de organismos y entidades estatales, que rinden cuenta de su gestión y responden a las inquietudes de los ciudadanos antes y después de la trasmisión del programa, Latir del pueblo se ha convertido en sus 20 meses de creado, en el espacio singular de la radio en Las Tunas, porque a través de él los problemas se resuelven de forma rápida, parabién de la comunidad. 

sábado, 20 de septiembre de 2014



Si hoy Radio Victoria se mantiene en la preferencia de sus oyentes después de 61 años de fundada, se debe a que esta planta radial de la provincia de Las Tunas siempre ha contado con un colectivo de profesionales profundamente enamorados del medio, pero sobre todo, entregados por entero a lo que hacen.

No podría ser de otra forma, porque sin amar ni entregarse a las difíciles labores de un medio como este, no es posible avanzar ni llegar al espíritu de la audiencia.


Darletis, a la derecha.
Cada día me convenzo más de que la juventud es arrasadora por su fuerza y su ímpetu en todos los campos del desarrollo.

En el Periodismo, es así desde hace algunos años, y los profesionales de ahora en mi provincia, Las Tunas, en el oriente de Cuba, son mucho mejores que los que nos formamos en años anteriores.

martes, 16 de septiembre de 2014



Cuando un grupo de jóvenes periodistas y realizadores de Radio Victoria apostaron por un espacio informativo que acompañara a los tuneros con los primeros gritos de la aurora, quizás no pensaron que Hablemos de, el nombre de la revista, se mantuviera en la preferencia de los oyentes más de 30 años después.

El nombre de Hablemos de suponía hablar de todo, de esto y de lo otro, porque la información es más rica como la vida, y la vida moderna sin la radio es pobre, pues levantarse con las noticias contadas con intensidad e intención, es un agradecimiento a esos hombres y mujeres que cada día madrugan para que uno esté bien informado.

sábado, 30 de agosto de 2014



Cuando Adalberto Garcés Viamontes, locutor de Radio Victoria, en Las Tunas, tuvo la magnífica idea de conformar un grupo de niños para cultivar y desarrollar la música mexicana, quizás no tenía la certeza de que estaba dando un paso trascendental en su vida y en la vida de varios infantes.

Eso ocurrió hace ocho meses, al terminar un concurso que él organizó como locutor de Ecos de México, un programa que ama y le ha dado la posibilidad de conocer a mucha gente adulta y a niños como los que hoy conforman su grupo.

domingo, 17 de agosto de 2014



A Mandy Fernández Salazar lo conocí cuando era un niño y corría de un lado para otro por los pasillos de Radio Victoria, detrás de su madre, Marthica.

Siempre fue un niño vivaz e inteligente, y no pocos le vaticinaron su vida en la radio, porque no solo se dedicaba a andar detrás de su progenitora, sino que se metía en los estudios y se quedaba tranquilo mirando todo el proceso productivo de la radio, aunque quizás comprendiera poco, pero sin dudas comprendía.

miércoles, 6 de agosto de 2014



Cuando Oscar Herrera García trabajaba era algo así como la bujía que prendía la chispa en el colectivo de Radio Victoria, su eterno colectivo.

Pero Oscarito no siempre fue un hombre de radio. Él, como muchos otros, comenzó en la prensa escrita, escribiendo para el periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente. Y andaba reportando los avatares de la zafra y de todo cuanto ocurría en el pequeño territorio que ocupaba Las Tunas antes de ser provincia. Y así fue creciendo.

domingo, 18 de mayo de 2014



Jorge Carbonell, conductor de Impacto.
El noticiero Impacto crece sobre sus raíces.

Y crece hasta niveles insospechados con el decursar del tiempo, en honor a aquel adagio de que el vino mientras más viejo mejor, porque sus raíces han profundizado tanto que hoy es como un árbol cual cobija de las nuevas y las viejas generaciones de periodistas, quienes arrimados a él forman parte de su propia esencia, de su renovadora forma de decir, ahora bajo la égida de Ada Cristina Higuera Tur, esa profesional alzada en su estatura para hacerlo todo bien.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Ariel Santana Santiesteban,
primer secretario del Partido Comunista en Las Tunas
Vuelve Latir del pueblo para descarnar los problemas que afectan a la población de Las Tunas.

El programa trasmitido cada sábado en vivo por Radio Victoria, emisora provincial de Las Tunas y resumido los jueves por el telecentro TunasVisión, vuelve a regalarle al pueblo el espacio para criticar o plantear problemas o preocupaciones sobre el desarrollo social del territorio.

viernes, 1 de noviembre de 2013


Aliuska Barrios, cuando le entregaron la Distinción Félix Elmusa,
máxima condecoración de la Unión de Periodistas de Cuba.
Cuando era estudiante, Aliuska Barrios Leyva era amante de las ciencias y matriculó en el Instituto Vocacional de Ciencias Exactas Luis Urquiza Jorge en la especialidad de Matemática, aunque, algo extraño, no le gustaba ese campo como profesión, y siempre tuvo en su mente tres carreras para estudiar: Periodismo, Derecho o Historia del Arte.

En aquellos años, llegaban muy pocas plazas de Periodismo, y cuando hizo los exámenes de ingreso a la Educación Superior no tuvo dudas: pediría esa carrera en primera opción, aunque solo llegarían dos plazas para más de 100 aspirantes.

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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