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domingo, 2 de mayo de 2021

 


Miguel López Montes me mira con cierto asombro mientras su agilidad mental se apodera del momento. No había pensado en eso, me espeta con su acostumbrada calma y sonríe pícaramente, para volver decir con toda la naturalidad del mundo: “Pero pensándolo bien yo creo que fue Elvis Presley quien copió la moña de mí”. Y vuelve a reír de buena gana, ante su respuesta o ante mi ocurrencia de afirmarle que se peina al estilo del Rey del Rock and roll.


Flaco, alto, parsimonioso, bien educado, son características físicas y psicológicas que avalan a este hombre que ahora se sienta frente a mí, para darme el privilegio –único por demás- de entrevistarlo por segunda vez en su vida, ante la noticia que corre por toda Cuba: por su brillante obra en su profesión el Instituto Cubano de Radio y Televisión le ha conferido el título de Artista De Mérito de la Radio y la Televisión cubanas.

Y entonces no me sustraigo a la tentación de dialogar con este hombre que es una leyenda viva en la radio en Cuba, que por más de 50 años ha entrado cada día en los hogares de Camagüey primero y de Las Tunas después, donde echó ancla un buen día de 1962 para formar parte inseparable de este pueblo, acostumbrado a escucharlo en el programa campesino o en los “mexicanos”, como espacios que lo han marcado a él y a miles de oyentes de este territorio.

- Vamos a empezar por aquella escuela católica de Camagüey, cuando comenzaste a dar los primeros pasos en la locución, o los segundos pasos.

- Yo desde muchacho aprendí a leer bien, entonces los curas me escogían para darle el nombre del claustro de profesores y el nombre de los alumnos a los visitantes de la escuela, curas que venían de otros países. Yo tuve la posibilidad de presentar a Los Chavales de España, que estaban de gira por Camagüey, a un personaje llamado Carlos Prío Socarrás, a Miguel Alfonso Pozo (Clavelito), un poeta que se convirtió en adivinador.

- Cuando aquello tenías unos 11 años

- Sí.

- ¿Y el Padre Chagui qué papel desempeñó en esa historia?

- ¡Ahhh! El Padre Chagui era el párroco de la iglesia de La Caridad y tenía un programa en Radio Camagüey y a mí me llamaba la atención aquello, y yo hablé con él. Le dije, oiga padre, cuando usted necesite una persona que le ayude allí yo estoy en la mejor disposición. (Ríe a carcajadas).

- Como anunciándote.

- Sí, como ya estaba en la escuela me llevó y todos los domingos hacíamos el programa.

- De esa escuela saliste graduado como mecánico automotor.

- Mecánico automotor sí. Estuve dos años en torno y después como mecánico automotor.

- Y cómo es eso de que querías ser psiquiatra.

- Sí no sé, me gustaba la locución y me gustaba la psiquiatría. Hoy podía ser el doctor López Montes… (Vuelve a reír). Pero qué sucede, que yo estaba un poco indeciso porque me gustaba la locución y en una oportunidad el viejo mío me dijo: bueno muchachito ¿qué vas a ser, psiquiatra o locutor? Y yo dije, me voy para la locución.

- Pero la locución viene de mucho más atrás… Dicen que te ponías como un loco en el patio con dos latitas conectadas a un hilo…

- Ah sí, te voy a explicar (Ríe de buena gana). El viejo mío tenía una finca y entonces yo en las vacaciones y en los momentos después del estudio, porque tenía que rendirle al viejo sobre el estudio, cogía un palo y lo pintaba de aluminio, y preparaba una latita preferentemente del talco Mabis, le hacía unos hoyitos, la ponía en el palito con un supuesto cable y cogía periódicos, revistas y me ponía a leer allí pa pa pa, y ahora vamos a ofrecer un boletín de noticias pa pa pa, y la vieja me miraba por la ventana: “muchaaaaaacho ven para acá”, y yo seguía allí. Me acuerdo que un día llega el viejo mío a la casa y le dice a la vieja: 0ye ven acá (yo estaba oyendo ¿no?), mira a ver con este muchacho porque se pasa el día leyendo cosas allí frente a una lata y se va a debilitar (ríe a carcajadas), y yo haciendo locución en lo que para mí era una radio base…

- Definitivamente después que sales del colegio religioso ya te dedicas a la locución, ¿no?

- Sí en el año 1959 yo…

- No, antes de 1059, en aquella emisora CMJK, La voz del camagüeyano…

- Ah sí, la CMJK.

- Allí empiezas a hacer tus primeros pasos en serio en la locución.

- Sí, porque el dueño de la emisora, Don Pancho, era amigo de mi papá, quien habló con él y le dijo mira, este muchacho se inclina por la locución, mira a ver qué tu puedes hacer con él allí… porque yo iba mucho cuando muchacho a la emisora y disfrutaba mejor ver aquellos micrófonos 44, y ver trabajar a los locutores y operadores que ir a un cine… Allí hice de todo; comencé de recepcionista, después cobrando anuncios comerciales, y Don Pancho me ponía a dar la hora y en algún que otro programita musical y me fui metiendo en ese mundo porque lo hacía bien, hasta que en 1959 me evalúo como locutor profesional.

- En aquel tiempo trabajaste en la cadena Partagás, en CMJA de Valdés Jiménez, en la Doble U… ¿cuál de aquellas emisoras te marcó más?

- La CMJK

- ¿Y por qué?

- Bueno pues primeramente porque empecé allí, mi voz salió al aire por primera vez por esa emisora, y fue mi primera experiencia en la profesión.

- Y allí hacías algunos anuncios…

- Allí se hacía de todo.

- A ver dime algunos de aquellos anuncios…

- Dime tú…yo no tengo el texto de esos anuncios…

- De alguno que te acuerdes…

- Bueno mira, de los que se hacían en vivo, había uno que decía (pone voz de locutor y habla como si estuviera frente al micrófono): Amigo fumador, si fuma por echar humo, ¡ahhh! fume cualquiera, ahora, si fuma por deleite, ¡ahhh! si fuma por deleite… fume Brisuelas, el mejor tabaco camagüeyano.

- Dime otro, dime otro…

- ¿Quiere usted vestir bien?... Muy fácil… Visite El Globo, templo de la moda en Maceo 72, saldrá complacido…

- ¿Siempre fuiste flaco López?

- Sí, siempre.

- ¿Y siempre te has peinado con esa moña?

- Toda la vida…

- Vamos a hablar un poco de tu llegada a Las Tunas, año 1962, por allá… ¿por qué?

- En el año 1962 yo estuve en Guáimaro, entonces se iba a fundar allí Radio Rectángulo. Yo cuando aquello tenía una máquina, y fui allí, pregunté el último en la cola, y pan, me senté a esperar. Cuando me tocó el turno, veo un señor llamado Pepe Gallegos, que era el presidente de los locutores en Camagüey. Y me ve y ah qué tal cómo andas, y nos saludamos muy contentos, y bueno ¿en qué tú andas? me pregunta. Bueno chico, me dijeron que venía un hombre de Camagüey a ubicar, y me dice, no no, compadre, yo aquí lo que tengo son plazas de tractoristas y otras cosas del campo, por qué no vas a Tunas, que es cerca y allá sí hacen faltan locutores… Y al otro día cojo la máquina y vengo para acá y parqueo por el Centro Médico…

- ¿Dónde era eso?

- Eso era… de la fuente de las Antillas un poquito para acá, y muy cerca estaba el edificio donde se encontraba Radio Circuito. Llegué allí y me identifiqué con la recepcionista que era Ancy Cordero y me dice el administrador viene a eso de las 3:00 de la tarde. Me senté y al rato yo veo a aquel hombre grandón que viene y yo digo caballeros, qué hombre más alto este, y era Rafael Urbino. No había plaza en ese momento pero a los pocos días volví y me puso un turno los domingos por la mañana, pero no fijo. Yo tenía que oír en el transcurso de la semana el programa del órgano, que lo hacía Cofresí, y teníamos una contraseña: si Cofresí decía y un saludo allá en Palo Seco al León López Montes, pues tenía que trabajar el domingo y venía.

- En aquel entonces todo se hacía en vivo y hay muchas anécdotas de la época. ¿Cómo es eso de un perro que entró una vez a la cabina de locución?

- Ah, sí. El aire acondicionado estaba roto: Eran las 6:00 de la tarde y estábamos dando el noticiero Oraldo Solís y yo, y con el rabillo del ojo veo una cosa negra que entra, pan pan pan, y cuando acabo de leer la parte mía y empieza Oraldo veo aquel perro, y todos estábamos algo nerviosos y allí mismo se acabó el noticiero. El tipo entró como perro por su casa.

- El programa campesino te ha marcado para toda la vida…

- Sí, seguro, llevo muchos años haciéndolo.

- ¿Y Ecos de México? Por ese programa creo que la gente te identifica más…

- Puede ser, sí, Ecos de México se llamaba antes México canta, y un día desapareció, pero después Urbino lo volvió a poner con el nombre de Ecos de México, y él lo hacía. Y un buen día estoy yo sentado en la emisora y viene Oscar Herrera y me dice: López hace falta que vengas un momento a la reunión del núcleo del Partido. Y voy para allá, pero pensando ¿qué habré hecho yo? (Ríe) Y entonces me dicen: Mira, Urbino va a salir de vacaciones pero no puede porque tiene que hacer el programa mexicano y dice que si tú lo haces él sí puede salir, porque para él tú eres el único que lo puedes sustituir, y me quedé con el programa definitivamente.

- Entonces has ido creciendo con estos dos programas.

- No, cuando comencé con estos programas ya tenía seis pies de estatura (vuelve a reír).

- ¿Qué es lo mejor que te ha pasado en la radio?

- Bueno chico ha significado la propia vida, han pasado tantas cosas, y muchas agradables, y este premio ha sido el principal que he alcanzado. Es mi vida dedicada a la radio.

(Nota: Miguel López Montes falleció en 2015).


sábado, 27 de febrero de 2016

Dicen que cuando pequeño se paraba largos ratos frente al mar para comprender sus secretos, y en los pocos años de estatura soñaba con luces y azules, y gaviotas blancas redondeando lo que después supo era el encuadre de la cámara fotográfica.

Sus estudios fueron como los de cualquier niño de una ciudad portuaria, y un día llegó al Instituto Superior Técnico de Holguín Oscar Lucero Moya, para egresar cinco años después con el título de ingeniero mecámico.

No obstante, en todos esos años las imágenes lo sorprendían y lo llenaban de curiosidad, y un día se enteró de una convocatoria para camarógrafo de televisión y vio llegar la gran oportunidad de su vida, y se diplomó en Periodismo, y llegó al arte como los grandes, y las cámaras comenzaron a respetarlo, porque sabían de su maestría y destreza para sacar imágenes muchas veces sorprendentes.

Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba, en el año 2003 alcanzó el primer nivel de la especialidad de camarografía. Ha obtenido varios reconocimientos, premios, condecoraciones, medallas y menciones como Director de Fotografía, lo que ha posibilitado su membresía en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Ha realizado obras audiovisuales en las Repúblicas de Haití y Venezuela. Actualmente funge como Artista Independiente de la filial de Cine, Radio y Televisión de la Uneac en la provincia de Las Tunas y su lente siempre anda con él como para no olvidar que es su gran herramienta, esa que saca a la luz los planos, encuadres y composiciones más sorprendentes, siempre con el ansia de la primera vez. 


domingo, 23 de agosto de 2015

Me acaban de otorgar el Sello 90 aniversario de la Radio Cubana, por más de 20 años en el medio con una labor destacada, según consta en acta. 

El reconocimiento se ha entregado en el Festival provincial de Radio, y me ha hecho detenerme en el tiempo por un instante.

A la radio llegué en octubre de 1994, cuando el periódico 26 pasó a ser semanario los problemas con el papel, debido en gran medida a la caída del campo socialista.

Yo había iniciado en 26 cuando era diario, en 1978, y miraba a los compañeros de la radio con cierto aire de superioridad, porque el diario era lo máximo, según nuestras concepciones –y las concepciones del mundo-, y considerábamos aquel medio como arte menor.

Hacía solo un tiempo yo había pasado unos tres meses en la radio como ayuda a ese medio que era el más fuerte del país en las difíciles condiciones de nuestra economía, y a la verdad me gustaba, pero imperaba la tinta y el papel, las páginas impresas y el periodismo de prensa plana, en el cual inicié y me formé parabién.

Mas, cuando el periódico comenzó a deprimirse de manera acelerada, decidí marchar a la radio, no solo buscando nuevas oportunidades, sino por la insistencia de otros profesionales amigos que me esperaban con ansias en el medio, y hacia allá partí, no sin sentir un tremendo peso en el alma, porque dejaba mi querido periódico, cuyo amor perdura hasta hoy.

No obstante, desde el primer día la radio me fascinó y comencé a aprender toda la tecnología del medio, la cual dominaba solo a dos o tres meses de haber entrado y me atrapó no solo el periodismo, sino la realización de programas, y todo lo relacionado con el sonido, y hoy mis mayores satisfacciones pertenecen a la radio.

Por eso he pensado en mi vida dentro de este fascinante medio en solo un instante, cuando Aliuska Barrios, directora de la radio en la provincia de Las Tunas, me entregó el Sello, que me honra y me impulsa a más, y me pone a pensar, por supuesto, que mi labor vale, sobre todo porque empeño siempre hay para hacerlo todo mejor.


sábado, 4 de julio de 2015

Miguel López Montes, un símbolo de la locución radial en Las Tunas, falleció hoy en esta ciudad como consecuencia de una insuficiencia renal crónica, 

López trabajó en la radio por más de 50 años, primero en Camagüey y luego en Las Tunas, donde echó ancla un buen día de 1962 para formar parte inseparable de este pueblo, acostumbrado a escucharlo en el programa campesino o en los “mexicanos”, como espacios que lo han marcado a él y a miles de oyentes de este territorio.

Sus inicios en la radio datan de antes del triunfo de la Revolución, en 1959, cuando el Padre Chagui era el párroco de la iglesia de La Caridad y tenía un programa en Radio Camagüey y a él le llamaba la atención aquello, y habló con el cura para ver si necesitaba un locutor, y  partir de ahí no pudo separarse más del medio, porque los domingos iba a hacer sus pequeños trabajos como locutor en el programa de El Padre.

Aunque se graduó de mecánico automotor, a López lo que le gustaba era la locución y la siquiatría, pero estaba un poco indeciso porque le gustaba más la locución y en una oportunidad su papá le dijo: «bueno muchachito ¿qué vas a ser, psiquiatra o locutor?». Y él le dijo: «me voy para la locución»

Pero la locución le venía de mucho más atrás… Dicen que se ponía como un loco en el patio con dos latitas conectadas a un hilo en la finca de sus padres, y en las vacaciones y en los momentos después del estudio, cogía un palo y lo pintaba de aluminio, y preparaba una latita preferentemente del talco Mabis, le hacía unos hoyitos, la ponía en el palito con un supuesto cable y cogía periódicos, revistas y se ponía a leer allí. «Y ahora vamos a ofrecer un boletín de noticias», decía en su imaginación,  y la madre lo por la ventana: «muchaaaaaacho ven para acá», y él seguía allí.

Ya en serio comenzó su trabajo en la emisora CMJK, de Camagüey, y allí hizo de todo: comencó de recepcionista, después cobrando anuncios comerciales, y lo ponían a dar la hora y en algún que otro programita musical y se fue metiendo en ese mundo porque lo hacía bien, hasta que en 1959 se evalúo como locutor profesional.

Asì un día llegó a Las Tunas e hizo época con otros buenos locutores del momento, como Cofresí, Urbino, Neydo Arsenio, Oraldo Solís, y más acá en el tiempo Jorge Carbonell, Gerardo Alfonso, entre otros.

Ya jubilado desde hace algunos años, López enfermó y se mantenía vivo con tratamiento de hemodiálisis, y la insuficiencia fue destruyendo su valiosa vida hasta que dejó de existir hoy.
Con su partida, la radio cubana pierde a uno de sus mejores exponentes, a quien por su brillante obra en su profesión el Instituto Cubano de Radio y Televisión le confirieron el título de Artista De mérito de la Radio y la Televisión cubanas.

domingo, 22 de marzo de 2015

Juan Manuel, ya enfermo, junto a su hija Lisandra, en Chile.
Acabo de llegar a Las Tunas procedente de La Habana, con el dolor de no poder despedir a un amigo que se fue, aun cuando hace más de un mes que anunciaba su partida.

Juan Manuel Herrera Álvarez, mi amigo y compañero de la Filial de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en la provincia de Las Tunas, ha muerto sin remedio a pesar de haber contado con la atención de los profesionales de renombre, que, sin embargo, nada pudieron hacer contra el agresivo cáncer que lo dominó en apenas tres meses.

Mi amistad con Juan Manuel data de muchos años atrás, cuando trabajaba como realizador en Radio Libertad, de Puerto Padre, y yo sentía una gran admiración por su excepcional trabajo y por ser uno de los directores de programa más premiados de su tiempo.

Después vino para la ciudad de Las Tunas, y comenzó a trabajar en el telecentro TunasVisión, y se mudó para enfrente de mi casa, y comenzamos a hacer obras audiovisuales en un equipo que junto a él conformábamos Alejandro Lora y yo, que nombramos Videas JMA, y creo que hicimos época con nuestros vídeos arte y otros promocionales y documentales.

Después nosotros ingresamos a la Uneac, porque ya él era el presidente de la Filial, y durante más de 10 años trabajamos juntos por la cultura de Las Tunas y de la nación y nuestra amistad fue siempre sólida.

A finales del pasado año fue de visita a Chile, para estar con su hija Lisandra, y cuando nos veíamos en Facebook siempre jaraneábamos sobre los más diversos temas, y a principios de diciembre me confesó que desde que había llegado allá estaba enfermo, y muy amarillo, aunque no se sabía lo que tenía, y me aseguraba que en cuanto llegara a La Habana se atendería.

Y así llegó a Cuba a mediados de enero, si mal no recuerdo y enseguida fue hospitalizado para estudiarlo, pero nunca más salió del hospital, y falleció el pasado viernes y ayer sábado, los amigos, intelectuales y compañeros de trabajo de la Casa Iberoamericana de la Décima, su último centro de trabajo, le rindieron homenaje póstumo a sus cenizas en la propia institución, en una ceremonia respetuosa y amorosa por el amigo caído, y yo sintiendo no haber estado allí, junto a él y los que acudieron al lugar.

Por eso ahora, acabado de llegar de la capital del país, me he interesado por lo que pasó y me han contado algunos detalles, y escribo estas líneas como mi sencillo y querido homenaje al amigo que se fue, con tantos sueños por cumplir, con tantas metas trazadas, con tantos poemas por escribir y con tanto camino por recorrer con su grupo La Monedita del alma, cuyos niños y adolescentes que la integran sé que están sufriendo porque Juan Manuel fue como un padre para ellos.

Descansa en paz, amigo de siempre. Y nosotros, en la Filial que tú forjaste, honraremos tu memoria con cada producto de cine, televisión y radio que realicemos, porque tu ejemplo nos guiará por el profesional camino que siempre supiste recorrer con acierto y maestría.



viernes, 13 de febrero de 2015

La radio en la provincia de Las Tunas vive un proceso revolucionario por los jóvenes que hoy protagonizan la producción radiofónica.

Y no es que se niegue la calidad y el talento de la generación antecesora, ni la otra de más atrás, que aun cuenta con exponentes en el medio. Se trata de un empuje diferente, lleno no solo de entusiasmo y ganas de hacer, sino de talento al servicio de un medio de comunicación que siempre ha sido vanguardia en la información para las grandes masas, tanto en América Latina como en Cuba.

En el caso de Las Tunas, los jóvenes han llegado como el viento que todo remueve, y las ideas son diferentes en los mismos conceptos, pero mirados desde otra óptica, y en cada una de las especialidades, la fuerza juvenil se impone con sus ganas de hacerlo todo de una manera diferente, pero siempre con el respeto por delante ante los más experimentados.

Es una suerte linda lo que sucede hoy, Día mundial de la radio, el cual és dedicado a los jóvenes, y no por gusto, sino porque son los jóvenes quienes llevan el medio de comunicación hacia el futuro, tanto como emisores y receptores.

En cada una de las seis emisoras de Las Tunas, unos 700 kilómetros al este de La Habana, la juventud impone su forma de hacer. Hoy contamos con excelentes periodistas que no sobrepasan los 25 años, y algunos acabados de graduar ya enseñan sus dotes en el tratamiento de la información en un medio que no para, porque aunque no esté en el aire, el pensamiento está en lo que se va a hacer mañana o unas horas después. Y ahí están Leydis María Labrador, Yanetsy Palomares, Ana María Nápoles, Gretel Tamayo, Sheyla Arteaga, por solo citar algunas.

Y qué decir de los realizadores de sonido, piezas claves en el tablero de ajedrez que supone una emisora de radio. Su manera de trabajar la música, los efectos, los planos sonoros y el silencio, de musicalizar un género periodístico, de enfrentar una trasmisión en vivo, en estudio o en remoto, denotan una forma diferente, una mirada diferente, una concepción diferente, abarcadora y totalizadora.

Es una suerte linda contar hoy con jóvenes profesionales de la radio en Las Tunas. En momento en que muchas emisoras de América Latina y el mundo carecen de esa fuerza juvenil, en Cuba en general, y en Las Tunas en particular, los muchachos de ahora llevan la fuerza del presente, mirando siempre hacia el futuro.


martes, 25 de noviembre de 2014



Nuevamente la Filial de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en Las Tunas, la cual dirijo, realiza el evento teórico anual Hórmigo, cuyo colofón fue la entrega del Premio del mismo nombre, para ambos medios de comunicación masiva.

En televisión el premio fue para la obra Una mujer, de las realizadoras Niúver Rodríguez y Dalgis Román, un testimonio con una alta carga dramática, su calidad estética, la fotografía y el valor como producto audiovisual, que descubre los rasgos de discriminación racial que aún perviven en Cuba.

lunes, 3 de marzo de 2014

Carlos Tamayo, presidente de la Uneac en Las Tunas, hace el
llamamiento al Octavo Congreso de la organizacón en el territorio.
Los escritores y artistas de Cuba tienen la sagrada misión de preservar la identidad cultural de la nación y ofrecerles a las personas las opciones para lograr su espiritualidad plena.

De ahí que el Octavo Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) sea el espacio y el momento idóneo para debatir temas medulares acerca de esa meta suprema, y en las provincia de Las Tunas los intelectuales aprovecharon y aprovechan muy bien todas las posibilidades que ofrece el evento, para discutir los problemas y las deficiencias, pero sobre todo, para proyectarse el trabajo con vista a los próximos cinco años, que ya comenzaron a correr.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Desde que era niña, Darletis Leyva González sabía que iba a ser periodista, aunque su padre le auguraba el Derecho como carrera. Y se paraba en cualquier acto escolar para comunicarse con los demás, y vivía a plenitud al lado de sus padres y de su hermano, que la apoyaban en sus sueños de comunicadora y la guiaban por los rectos caminos de la vida.

Así, siempre andaba con la palabra a cuesta, quizás por aquel hecho de haber nacido el Día del Idioma, lo que ella considera un poco casual, pero también un poco predestinado a su personalidad, a sus ansias por el mundo de las letras, con la pasión del periodismo y con el sacrificio del periodismo, una vez egresada de esa carrera.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Nuevamente, el documental Paro, de la destacada realizadora y periodista Niúver Rodríguez, se alza con un premio en el prestigioso Concurso Félix B. Caignet, de Santiago de Cuba, después de haber alcanzado dos lauros y una mención en el Premio Caracol, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
El audiovisual se alzó con el Premio Rolando González de Documentales 2013, por la forma especial de proyectar el discurso y los elementos audiovisuales, en función de reflejar la realidad de las obras constructivas que en un período de 30 años yacen sin nunca terminarse en la oriental provincia de Las Tunas.

lunes, 16 de septiembre de 2013



Todos los ganadores. Yo, agachado, el primero de la izquierda.
Hace solo unas horas fue premiado el Concurso provincial de Periodismo Ubiquel Arévalo Morales, en su vigésimo cuarta edición, en lo que constituye una de las fiestas más importantes del gremio en Las Tunas, provincia del oriente de Cuba, donde vivo.

En esta ocasión, como en otras, he estado entre los premiados, con un tercer lugar en la categoría de Radio y un segundo en Periodismo hipermedia, en una competencia matizada por más de 150 obras en concurso de más de 30 colegas de todos los medios de prensa de la provincia.

domingo, 4 de agosto de 2013

Mi pasión por la fotografía viene quizás porque una imagen es una fiel testigo de una época determinada. Cuando pasan los años, las fotos cobran un interés especial en el ámbito personal, familiar, para las amistades, y nos remontan a hechos y lugares que un día fueron y que siguen siendo cuando nos detenemos a contemplar el instante "congelado".

Por eso agradezco el gesto de mi amigo y colega Juan Morales, de haber desempolvado dos fotos de cuando trabajábamos como reporteros en el periódico 26 y que él bautizó con el título de "Recholata en el periódico", porque evidentemente fueron tomadas en momentos de festejos por algún motivo, pero que ni él ni yo nos acordamos del porqué.      

viernes, 28 de junio de 2013



Casi que acabo el curso escolar 2012-2013, ansioso por ver el final de este calendario que agobia durante intensos meses.

Mis estudiantes de Fotografía que cursan el segundo año de Comunicación Social del Curso Regular Diurno, en la Universidad Lenin, de la provincia de Las Tunas, discutieron esta tarde su trabajo de curso integrado con una campaña de publicidad, y salí reconfortado, porque vi cómo aprehendieron los conocimientos que les trasmití durante todo un semestre.

Es realmente placentero ver cómo defienden con vehemencia lo que tanto trabajo le costó lograr, pero sobre todo, entusiasma y enorgullece ver las fotografías hechas por ellos, en esa búsqueda constante que habla de la entrega a una causa más que justa: el pase de año.

Sin embargo, no puedo decir lo mismo de mis estudiantes de tercer año de la misma carrera, a quienes les imparto Teoría y Técnica de los Lenguajes Mediáticos II, es decir: cine, radio y televisión, porque cinco de ellos deben ir a extraordinarios la próxima semana, mientras la otra mayoría no sacó buenas notas.

Eso podría ser una frustración para cualquier docente si no fuera porque dos de ellos llegaron a los cinco puntos, lo que expresa claramente, que trasmití los conocimientos de manera correcta, porque si así no fuera nadie llegaría al máximo de puntuación.

No obstante, espero que los que no llegaron al aprobado lo hagan en la próxima convocatoria, aunque el examen es más complejo que el ordinario, pero sé que lo lograrán.

Con estos dos grupos, que son muy buenos, continúo el próximo curso, pues a los de segundo año comenzaré a impartirles la misma asignatura en su primera parte (prensa plana e Internet) y a los de tercero, la tercera parte de la materia (análisis de los productos comunicativos), es decir, evaluarán de forma práctica los contenidos que recibieron anteriormente.

Nada, que el descanso docente casi llega para cargar las baterías, como se dice por acá.


domingo, 9 de septiembre de 2012



Acabo de participar como jurado en el Concurso provincial de Periodismo Ubiquel Arévalo Morales, que la Unión de Periodistas en Las Tunas convoca desde hace 23 años. Y he sentido la satisfacción de ser joven otra vez, rodeado por obras de muchachas y muchachos veinteañeros que arrasaron con todos los premios y relegaron completamente a los colegas de experiencia y oficio, quienes en su inmensa mayoría tuvieron que ver los premios desde el público, sin llegar a ellos.

Todos estos muchachos de la actual generación son mejores que nosotros, por lo menos en la generalidad, sencillamente porque hacen un periodismo diferente, renovador, comprometido con ellos mismos –y con la Revolución, claro-, alejado del esquematismo y la forma de mirar esquemática y antigua presente en no pocos de nosotros, y de la generación anterior a nosotros ni se diga.

Yo, eternamente joven de espíritu, a pesar de pasar de los 50, he disfrutado como nadie estos triunfos, y sin temor a las posibles contradicciones entre generaciones (que son necesarias para el propio desarrollo y por aquella sentencia filosófica de que lo nuevo niega lo viejo) levanto mis dos manos (porque no tengo más) ante la calidad probada de esta generación que empuja.

El Concurso premia en cinco categorías: Prensa plana, Radio, Televisión, Periodismo hipermedia y Periodismo gráfico, y en todas ellas, y entre tantos competidores de todas las edades, solo los menos jóvenes Maira Castro Lora pudo ganar absolutamente en Periodismo hipermedia, Jorge Pérez Cruz y Juan Emilio Batista Cruz asirse al tercer premio en Prensa Plana, e Hipermedia, respectivamente, y Ernesto Peña llevarse el segundo premio en Periodismo gráfico, porque en realidad, como se dice en mi orilla, siguen siendo “troncos” de periodistas.

Siento mucha satisfacción y gran admiración al pronunciar estos nombres de jóvenes intrépidos y profesionales en el amplio sentido de la palabra: Zucel de la Peña, ganadora absoluta en Prensa plana, la bella y carismática Elena Diego Parra, monarca en radio; la inquieta e incisiva Natasha Díaz Bardón, reina de la televisión; el ocurrente del lente Yaciel de la Peña, rey del Periodismo gráfico y la bella Misleydis González (quien acapara la atención masculina por sus curvas y líneas provocadoras), ganadora del Premio único en Periodismo de investigación, y la siempre pausada, reflexiva y profesional Maira Castro Lora, que aunque pasa de los 40 su espíritu no llega a los 20.

No puedo dejar de mencionar a otros jóvenes que arrasaron con los demás lugares: los televisivos Gianny López Brito y Dianela Cano; las radialistas Darletys González y Ana Isa Vidal, el bloguero Mandy Fernández y una bella muchacha de la prensa plana: Yanet Lagos Lemus, quienes, al igual que los ganadores, no sobrepasan los 25 años de vida como promedio y con uno o dos años de graduados.

Nada, que el periodismo en la provincia de Las Tunas anda por un magnífico camino, porque quienes tienen la responsabilidad de seguirnos no solo lo hacen, sino que nos empujan  para que no dormirnos en los laureles, otra sabia sentencia en mi orilla.

Dictamen del jurado


Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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