
Alcibiades
Puig nació para la música y desde muy pequeño aprendió a tocar la guitarra,
como en una suerte o bendición que le dio ese don para lo que comenzaba a ser
una larga carrera que sobrepasa las ocho décadas.
Allá por
Cayo Juan Claro, en Puerto Padre, donde nació, Alcibiades comienza a escribir
con solo 11 años, y junto a su inseparable guitarra, se acompañaba en aquellas
letras de canciones que dejaban asombrados a los mayores, porque veían en el niño
a un juglar que alegraría la vida de los demás con sus acordes y cantos.
Alcibiades
siempre le ha cantado al amor, que va más allá del amor de pareja, porque para
él, ese sentimiento está en toda persona sensible ante las cosas bellas, las
buenas acciones, la vida misma.
Para los
niños este insigne trovador ha escrito muchos textos que lindan con la poesía,
y es emblemático aquel Amigo caracol, interpretado por su sobrino Aníbal, que
fue premiado en el Concurso Cantándole al sol de 1992, premio que repitió un
año más tarde con el tema Paloma, llévame contigo.
También
Alcibiades tiene alma de maestro. Y durante toda su vida ha enseñado música a
los niños sin pago monetario alguno, porque para él, el mejor pago es ver
crecer a la esperanza y sentir el orgullo a flor de piel cuando ya de grandes
los otrora chicos le llaman profe, en un gesto hermoso por tanta bondad y
enseñanza.
A su Cayo
Juan Claro y a su Puerto Padre Alcibiades le ha dedicado hermosas canciones,
que hoy se erigen emblemáticas en la llamada Villa Azul de los Molinos, tierra
que ama y donde crece aun con sus más de 80 años de vida.
Por
cualquiera de sus calles se puede ver a este juglar, siempre con su guitarra a
la espalda, repartiendo vida y esperanza entre los demás, mostrando cuan rica
puede ser la existencia aunque se haya vivido más de ocho décadas de fecundo
hacer, en cualquier lugar donde alguien lo detenga para pedirle una canción, y
él, presto y emprendedor, solo tiene que desenfundar su guitarra para complacer
a su público, que lo quiere y lo respeta, y lo tiene en el escalón más alto de
su música, porque Puerto Padre, tierra bañada por la cultura cubana, tiene a
Alcibiades Puig como a uno de sus más excepcionales hijos.