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lunes, 2 de septiembre de 2013



El inicio de cada curso escolar es un momento de alegría y nostalgia. Alegría por la nueva etapa docente, en que los niños, adolescentes y jóvenes conocen a personas diferentes, aprenden contenidos nuevos, y avanzan en sus propios estudios, y melancolía por el período vacacional con sus viajes a las playas, los centros turísticos, a otras provincias y lugares nunca antes conocidos.

Pero siempre la nostalgia es breve, y lo que se erige sobre cada quien, lo que al final perdura es la etapa inédita de cada uno: el niño que se estrena como estudiante, el que pasa de grado, el que inicia una nueva enseñanza, el que traspasa por vez primera las puertas de la Universidad.

viernes, 5 de julio de 2013



Con mi esposa y mis hijos.
Hoy es mi cumpleaños. Miro para atrás y no me lo creo, por la rapidez con que ha pasado el tiempo.

Hay quienes después que pasan de los 50 ya no cumplen más años y se ponen a pensar en cosas feas, pero en mi caso, sencillamente lo único que se renueva es mi espíritu incrédulo de haber tomado la curva de los 50 cuando ayer tenía 20, pero lo más importante es que no me siento para nada los años.

Tengo amigos y colegas que son una calamidad: siempre están cansados, siempre se están sintiendo viejos, siempre… Y yo los miro y me pregunto el porqué a mí no me pasa eso.

Yo no puedo negar que los años no pesan, pero eso será después de los 60 y llegando a los 70, qué se yo, porque ahora me doy el lujo de hacer cosas que hacen los más jóvenes.

Por ejemplo, hago ejercicios casi todos los días, llegué a ser cinturón marrón en karate y entrené Aikido, y aunque ya no voy a las escuelas de esas artes marciales, las sigo entrenando con amigos en solitario, para la guerra, como decimos, y ahora mismo acabo de correr alrededor de cinco kilómetros, lo cual hago casi todos los días, cuando hay jóvenes que apenas le pueden dar dos vueltas a la pista.

En el trabajo también soy incansable: laboro todos los días del mundo incluyendo los domingos en mi emisora, imparto clases en la Universidad y en mi emisora y en otras provincias; estudio, trabajo en audiovisuales como miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), siempre estoy en las redes sociales, escribo algo todos los días, siempre ando creando proyectos nuevos, tanto en la radio como en la UNEAC, me acuesto todos los días cerca de las 12:00 de la noche y me levanto a las 5:30 de la mañana. Entonces, ¿puedo sentirme viejo?

Todo esto sin dejar de atender a mi familia, sin dejar de lado la educación de mis hijos, de enfrentar los problemas comunes que se enfrentan en un hogar…

Por eso, tengo la convicción de que se siente viejo quien lo quiera ser (incluido jóvenes de 20 que parecen de 70), y quizás un día me sienta viejo cuando de verdad lo sea por la edad, aunque lo dudo, porque biología aparte, creo que la mayor vejez está en el espíritu.

Y termino con lo que me dijo mi madre, cuando fui a verla esta tarde: “Ven acá, mi niño, que parece que naciste ayer y ya han pasado los años”.

Entonces, no estoy tan equivocado en eso de que ayer tenía 20 y hoy transito veloz por la curva de los 50, aunque ni lo parezca ni me lo sienta.


domingo, 12 de agosto de 2012


El mundo ¿celebra? hoy el Día Internacional de la Juventud con la generación de jóvenes más grande en la historia de la humanidad, pero con realidades amargas que comprometen el presente y el futuro de quienes debían ser la alegría y no la tristeza.

Según el periódico cubano Juventud Rebelde, las cifras son alarmantes: el 39 por ciento de los jóvenes vive en la pobreza, 10 millones se encuentran desempleados, más de 30 millones trabajan en la informalidad, el poder adquisitivo es mucho menor que el de los adultos por igual trabajo, se incrementa el consumo de drogas a más tempranas edades, las complicaciones del embarazo, parto y puerperio continúan siendo la principal causa de muerte entre las mujeres jóvenes.

Cuando leo esas cifras siento dolor y alegría. Dolor por quienes no tienen derecho a una vida mejor, y alegría porque ninguno de esos jóvenes es cubano.

En mi país, tan atacado y bloqueado por la potencia más poderosa de la historia –léase Estados Unidos-, el panorama de la juventud es muy diferente. Es cierto que existen carencias y dificultades que atentan contra muchas de las actividades propias de la juventud, pero sin dudas los logros son mucho mayores que los problemas.

Los jóvenes de mi país cuentan con plenos derechos para su desarrollo: acceso a la educación gratuita y de calidad, inmunización ampliada y atención básica de salud, participación y toma de decisiones, acceso al empleo, libertad de expresión, protección, no violencia y educación en una cultura de paz y alimentación y nutrición adecuada. ¿Se puede aspirar a más?

Yo creo que sí, a perfeccionar la obra común en beneficio común, y por eso es que la juventud cubana de hoy está inmersa en el perfeccionamiento de nuestra sociedad, esa tan vilipendiada por los enemigos de la Revolución, que aun con defectos, ha reivindicado los derechos de la juventud, que prácticamente no existían antes del primero de enero de 1959.

Tengo una amiga colombiana que hace tres años se graduó en Comunicación Social, y todavía no ha podido trabajar en lo que estudió, porque sencillamente no encuentra un puesto adecuado para su profesión. En mi país eso no es así, y aun en medio de los ajustes laborales que responden al nuevo modelo económico, el Estado le garantiza a los jóvenes graduados universitarios su ubicación laboral mediante el servicio social durante tres años, y cumplido ese tiempo, su permanencia en el centro laboral dependerá de sus resultados y de su decisión personal de continuar en esa entidad.

En Cuba es cierto que hay muchachas que se dedican a la prostitución, pero por cada una de ellas hay miles que estudian honradamente en preuniversitarios y universidades, y no son discriminadas por su sexo o edad en ninguna institución estatal, y muchas de ellas, de acuerdo con su capacidad y responsabilidades, ganan mucho más que algunos hombres de su misma profesión, por las que se deciden a vender su cuerpo no responde a necesidades económicas como esgrimen algunos.

Ningún joven de mi país tiene que pagar sus estudios en ningún nivel, no tienen que desembolsar un centavo por los servicios de salud, son libres de expresar su pensamiento, muchos ejercen cargos de dirección en los más diversos sectores y se desarrollan en una cultura de no a la violencia y a las drogas.

Esta fecha fue instaurada como Día Internacional de la Juventud por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999, cumpliendo la recomendación de la Conferencia Mundial de Ministros de Asuntos de la Juventud, realizada un año antes y se hace con el objetivo de llamar a los gobiernos a analizar las problemáticas juveniles; sin embargo, en la inmensa mayoría de los países queda en solo una efeméride.

Ojalá que Cuba, con sus virtudes y defectos, fuera un ejemplo para mejorar la vida de los millones de jóvenes que cada día ven esfumarse sus sueños. Ojalá.

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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