viernes, 15 de marzo de 2019


Son tres mujeres distinguidas, y no solo por su labor profesional, sino por el más alto reconocimiento que otorga la Unión de Periodistas de Cuba, la distinción Félix Elmusa.

Son tres jóvenes emprendedoras a pesar de llevar 15 o más años en el sector. Y cada día se pueden ver en los trajines de la noticia, en el regocijo de la profesión, en los momentos difíciles que también se viven cuando de decir la verdad se trata.

Las menciono ahora sin jerarquía distintiva porque las tres son excelentes profesionales, y porque cada uno de sus nombres encierran una historia, una vida y otras vidas.

Esther de la Cruz Castillejo, Yelenys Fernández García y Karina Polo Tamayo son periodistas de talla mayor, de las que se necesitan en una redacción, de las que empujan cualquier proyecto, cualquier empeño.

Por todo eso y más han sido distinguidas con una medalla, aun cuando la distinción las acompañen siempre. Porque son mujeres de estos tiempos, periodistas que resultan imprescindibles en los medios de comunicación y un poco más allá.

lunes, 4 de marzo de 2019


Hoy siento un orgullo multiplicado y de alguna manera me veo reflejado en uno de   mis pupilos de la fotografía, porque Angel Luis Batista Santiesteban, acaba de ganar el Premio de Periodismo Ricardo Varela Rojas por su obra en 2018 en la especialidad de gráfica.

Y lo digo porque soy el responsable de que Luisi, como le decimos los amigos, sea hoy un fotorreportero y un camarógrafo de respeto, con una obra de mucha calidad y en ascenso.

Recuerdo ahora cuando llegó al Grupo Internet de Radio Victoria, donde se hace tiempo21. Venía graduado de la Universidad de Ciencias Informáticas, pero siempre le vi alma de periodista más que de lo que había estudiado, y un día le propuse formarlo como fotorreportero y aceptó.

En la Redacción de tiempo21, Luisi siempre está trabajando.
Entonces le di una vieja cámara Sony y mucha bibliografía, y sobre la marcha hacíamos talleres sobre la luz, el encuadre, el ángulo y la composición y comenzó a desarrollarse en el mundo de la imagen y con muy buenos resultados, porque su inteligencia natural le abre el camino de forma muy rápida.

Luisi junto a mí en 2013, cuando le entregaba uno de sus primeros premios en
gráfica en un Festival de la Radio.,
Y otro día, cuando ya tenía muchas horas de recorrido en la fotografía, y contábamos con mejores condiciones técnicas, le propuse que incursionara en el video y en la edición y sin pensarlo dos veces se fue hacia ese mundo fascinante y hoy confieso que todos los días me sorprende con un plano, un montaje, un mensaje efectivo, y digo con responsabilidad que se ha graduado de fotógrafo, tanto en imágenes fijas como en movimiento.

Esas son algunas de las razones de mi orgullo por lo que hace y por lo que es, porque además de un gran profesional es una gran persona y eso basta para quererlo a pesar de ser un viejo peleón con solo 33 años de vida, que precisamente cumple hoy. Así que congratulaciones por partida doble.





martes, 11 de diciembre de 2018

Góngora, así de simple, ha muerto, en un día triste, en una tarde medio fría y más triste todavía. Se ha despedido de la vida después de luchar por más de un año contra un cáncer que se ensañó con él, que nunca se había enfermado y a quien todos celebrábamos por su salud de hierro porque no le daba ni gripe.

Aun cuando era una muerte esperada porque estaba muy enfermo, fue como un mazazo cuando me lo dijeron en la redacción de Radio Victoria, y a mi mente llegaron de golpe todas las anécdotas de nuestra juventud, cuando se iniciaba el periódico diario en la naciente provincia de Las Tunas.

Entonces me fui hasta la funeraria, y me llené de fuerzas para entrar a la capilla donde estaba tendido el cuerpo sin vida de mi maestro, de mi amigo, y no pude evitar las lágrimas cuando Niurka, su esposa, se abrazó de mí llorando, y hablamos en pocos minutos de su vida, de sus últimas horas, de sus cosas.

Mi relación con Oscar Leandro Góngora Jorge data de cuando era el jefe del equipo político-ideológico en el diario 26 en el que yo iniciaba mi vida como redactor-reportero que atendía los temas de la educación y la juventud, y fue literalmente el primer maestro que tuve en el Periodismo, porque además de mi jefe, acopiaba toda su paciencia para tratar de armar aquellos lead de las informaciones que le entregaba, muchas de las cuales las rompía en pedazos e iban a parar a un cesto de basura que tenía al lado de su puesto de trabajo, con una sentencia: «hazla otra vez», sin ni siquiera darme la oportunidad de fijarme en lo que había escrito.

En aquellos inicios, me era extremadamente difícil construir un lead y responder las preguntas clásicas, y todos los días hacía ejercicios mentales para determinar cuáles eran los datos más importantes para comenzar mis textos, y era decepcionante cada vez que Góngora me rayaba con su afilado bolígrafo mis líneas de novato verde.

No obstante, lo que más agradecía era cuando Góngora se sentaba en su entonces máquina de escribir Robotrón, de 12 puntos, que él tenía engrasadita y volaba bajito, y a partir de los datos que yo le daba me hacía un lead excelente en menos de un minuto, para espetarme a rajatabla: «eso es para que aprendas y te convenzas de que yo soy el mozo de la información».

Góngora era realmente un maestro para todo el equipo que dirigía, integrado además, por Julio César Pérez Viera, Ulises Espinosa Núñez y Roberto Doval Bell, y creo que en el 98 por ciento de los señalamientos que nos hacía tenía razón, aunque lo veíamos como un tipo quisquilloso, rompe cuartillas, pero lo hacía para enseñarnos y educarnos, y lo lograba.

Y así pasó el tiempo y un día me fui del periódico para la radio y Góngora siguió después como reportero porque los equipos se disolvieron, y después siguió con su madera de maestro como jefe de Redacción del semanario, velando por el buen escribir, por las estructuras correctas de los géneros, educando y formando no solo a los jóvenes, sino a los que ya llevan años en la profesión, porque parabién de 26 y del periodismo tunero, Leandro será siempre el Mozo de la información. 


domingo, 9 de diciembre de 2018

Cuando veas la luna y un farol
piensa en mí
yo estaré haciendo lo mismo.
Cuando veas la luna y un farol
mira fijo al firmamento
yo estaré haciendo lo mismo.
Y miraré tus ojos a través de la luna y el farol
entraré por ellos
buscaré en sus desafiantes caminos
y llegaré al centro de tu centro
allá, donde solo yo puedo llegar
mientras tú
sin proponértelo
mirarás la luna y el farol.

martes, 20 de noviembre de 2018

Muchacha de noviembre
porque eres luz y sombra
en el justo momento de la aurora
cuando espantas el augurio
de eterno deseo 
y posas en los ojos
que descubren la silueta tenue del camino.
Muchacha de noviembre
que revuelves todo con tu paso
cuántas ansias despiertas
en segundos
sobre el lecho injusto del anhelo
en el delta donde levantas tus puentes
para que el agua duerma
entre tus piernas.


Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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