Mostrando entradas con la etiqueta África en la memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta África en la memoria. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de marzo de 2018

Este es un bello atardecer, en Cape Coast, la costa del oro, al suroeste de Ghana, en el África subsahariana, donde las tardes son bellas como el propio paisaje de esa zona geográfica. 

Los cañones pertenecen al castillo Elmina (nombre que ostenta el mismo pueblo), que hace varios siglos era una de las principales rutas de los esclavos hacia América, y cada día son como los centinelas que cuidan de la edificaciòn, siempre mirando al horizonte.

Esta imagen fue tomada por mi compañero de batería en tierras africanas Ahmed Velázquez, una tarde en que llegamos al castillo, hoy convertido en museo, y recorrimos sus entrañas para marcarnos para siempre por lo que allí vivieron miles de negros cazados como fieras. 

El sol se iba poniendo allá, a lo lejos, por el Golfo de Guinea, y mi amigo captó este bello momento para la eternidad, que hoy pongo a consideraciòn de mis usuarios.


sábado, 7 de mayo de 2016

En Ghana, país del África subsahariana, abundan los vendedores por doquier, y los panaderos son por montones, donde quiera que se detenga un ómnibus ahí están ellos, con un alimento que cualquiera agradece.

Comer algo de los vendedores siempre es un riesgo de enfermedad, porque en ese continente el medio ambiente es demasiado hostil; sin embargo, los panes siempre tenían buena presencia, correcta envoltura con nylon, y sobre todo son extremadamente sabrosos, porque no son ni dulces ni salados, y son suaves.

Siempre en los ómnibus detenidos llegan muchos vendedores, pero los panaderos son mayoría, y observe en la imagen la lucha por vender, porque de eso viven y pasan largas horas para que alguien les compre.

De todo lo que nuestro equipo de prensa comió por su recorrido africano, fue sin dudas el pan lo más aceptado. Y era nuestra costumbre cuando viajábamos, el comprar aquellos panes, tres o cuatro latas de sardinas y hacer grandes bocatidos que bajaban con Coca Cola o Fanta, para resistir las largas horas sobre el camino.



viernes, 11 de septiembre de 2015

Recuerdo el 11 de septiembre de 2001 como ahora mismo. Ahmed Velázquez, fotorreportero de Granma Internacional, y yo, estábamos en África en cobertura al trabajo de la brigada médica en Ghana, África subsahariana, y vemos por la televisión el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, en aquel acto terrorista que estremeció al mundo.

Aquella tarde en África, solo nos faltaban tres días para regresar a Cuba, y teníamos una carrera contra el tiempo porque nos trasladábamos desde Ho, ciudad capital de la Región del Volta, hacia Cape Cost, en la costa del Golfo de Guinea, por lo que debíamos recorrer más de 400 kilómetros en transporte público.

Eran alrededor de las 4:00 de la tarde cuando llegamos a Accra, la capital ghanesa, para pasar por la casa de los jefes de la brigada médica –nuestro cuartel general- para recoger alguna ropa y seguir camino. 

Cuando llegamos a la casa de Margot, una de las médicas cubanas, nos dice alarmada: «unos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono», y corremos hacia el televisor,  en el que la CNN rueda constantemente las imágenes de los aviones traspasando las torres en medio de aquellas bolas de fuego.

«Horrible», comentamos y corremos a recoger lo que debemos llevar porque nos coge la noche y todavía nos quedan más de 200 kilómetros por transitar.

Aquel fue el preámbulo de lo que pasaríamos después, porque en materia de viaje, el atentado a las Torres Gemelas nos traería muchos contratiempos cuatro días después, de regreso a Cuba a través de los aeropuertos de Dakota, en Accra, y la Terminal Norte, en Londres, en los que se vivía una angustia terrible por aquellos actos que alborotaron todas las terminales aéreas del mundo.


domingo, 26 de abril de 2015

Desde que el mundo es mundo existe la desigualdad, la pobreza extrema y la riqueza.

Siempre los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
África, la cuna de la vida, es un continente que tiende a desaparecer. Las cosas más insólitas, las tristezas más grandes, el espanto y la desesperación se vive a cada paso en ese inmenso territorio, tan rico en recursos naturales, lo que constituye la mayor de las paradojas.

¿Cuántos africanos están condenados por el SIDA? ¿Cuántos por la tuberculosis? ¿Cuántos niños están desnutridos? ¿Cuántos pequeños mueren cada minuto por enfermedades curables? ¿Qué tiempo durará esta población sobre la Tierra?

Nadie sabe. Solo existe la certeza de que la población de ese continente marcha de forma acelerada hacia el reino del silencio. Porque África es el dolor del mundo.

Ver vídeo


domingo, 8 de febrero de 2015

Foto: Ahmed Velázquez.
Alhayi Luwiwe Kanton IV, rey de Sissala, murió en una tarde de enero, en la que el Harmatan, viento seco del desierto de Sahara, copaba de una arenilla fina el aire de Tumú. Entonces los pobladores, musulmanes todos, salieron a las calles con expresión de luto, lloraban por la caída del monarca, que dejaba un espacio que debía ocupar otro miembro de la familia, como dicta la tradición.

El palacio de Tumú quedó como en la penumbra. El trono daba cierto aire de tristeza por su soledad, la comunidad comenzó a clamar por el nuevo rey, cual guía verdadero de sus destinos, pues aun cuando en el país exista un Gobierno constitucional, es él quien manda en su comarca y todo lo que respecta a ella  hay que consultárselo.

Durante seis meses, Sissala estuvo de luto. Y en una calurosa mañana, se inicia la ceremonia de toma de posesión del nuevo rey, Gilbert Badzoe Kanton V, quien ha sido designado para enrumbar a ese pueblo, situado a unos mil 300 kilómetros de Accra, la capital de la República de Ghana.

Foto: Ahmed Velázquez.
El poder de los reyes es tan viejo como la propia historia de Ghana. A esa región llegaron varios reinos desde el siglo XVI, los que trajeron la influencia Saheliana: los Songai y Kanem-Bornu. Cada reinado basaba su poder en el monopolio que ejercía sobre la extracción de oro, el cual se distribuía entre los clanes con la condición de entregar las pepitas al erario y aunque las tradiciones han cambiado en esencia, el poder de los monarcas sigue siendo real.

Por eso Sissala deja de estar de luto. La fiesta comienza temprano. En el palacio real la ceremonia es acompañada por cantos y bailes tradicionales. Los musulmanes le rinden tributo a su nuevo monarca, que toma posesión con reconocimiento nacional. Los tambores dejan escuchar su canto. Niños, jóvenes y viejos muestran sus trajes tradicionales. En el palco de los invitados especiales están Ernesto y Tomás los dos médicos cubanos, quienes forman parte importante de ese pueblo, que los quiere y respeta.

Altas autoridades del Gobierno de Ghana, jefes tradicionales de otras regiones y hasta de Burkina Faso, acuden a la ceremonia en el palacio real.

Se escuchan disparos de salva. Se iza la bandera de Ghana. Gilbert Badzoe Kanton V, vestido de rojo y blanco, saluda a su pueblo.

Terminada la ceremonia, el nuevo rey de Sissala recibe en su palacio a las más altas personalidades, entre las que se encuentran Ernesto y Tomás.




miércoles, 1 de octubre de 2014


Janet Odamea va a morir sin remedio. 

A pesar de la sangre que acaban de transfundirle sus 20 años se apagan, y en su mirada existe la súplica de una salvación que no es posible.

No se sabe ciertamente qué tiempo lleva contagiada, solo que hace dos semanas que enfermó y ahora marcha inexorablemente hacia la muerte. 

lunes, 29 de septiembre de 2014




Cuando ya la muerte de su padre era inminente, Kofi comenzó a pensar en los preparativos del funeral con sus ceremonias y fiestas, y en mantener en frío el cadáver de su progenitor hasta la llegada de los familiares y amigos de otras regiones del país.

El deceso dio lugar al engalanado acontecimiento: la familia y amistades vistieron sus mejores trajes y la bebida y la
música fueron las protagonistas principales del hecho. El cadáver del viejo Kofi quedó relegado a un segundo plano  y su presencia sirvió para dar lugar a la fiesta por su partida.

jueves, 3 de abril de 2014



De isquierda a derecha en primera fila: Ahmed Velázquez,
Armando Santana, Puober Chiir VII y yo..
Cuando las copas se alzan para brindar y chocan entre sí, el doctor Puobe Chiir VII lo hace por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, y expresa su mensaje de gratitud al líder cubano por lo que hace por su pueblo. “Le deseo que viva cien años más”, dice y bebe la cerveza que hace sudar la jarra. Qué así sea, asienten todos y se aplaude por el brindis.

Es un día muy caliente en Nandom, en el que el Paramount Chef tradicional y presidente de la Casa Nacional de Jefes de Ghana, en el África subsahariana, le ofrece una recepción a los médicos que trabajan en esta zona: Antonio, Carlos, Fred y Alfredo.

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

Archivo del blog

Con la tecnología de Blogger.

Followers

Vistas de página en total

Ads 468x60px

Featured Posts

Entradas populares