Los artistas de la plástica de Las Tunas se sienten algo defraudados por todo lo que tienen que pasar para hacer su obra.
Cuando
van a pintar un cuadro, o hacer una escultura o a imprimir un grabado,
sienten el rigor de las carencias, pero sobre todo, el rigor de las
incomprensiones, de la falta de una mente fresca y clara que, por lo
menos, piense en lo que deben tener y realmente tienen.


