Mostrando entradas con la etiqueta artes plásticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta artes plásticas. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de julio de 2019


Suman ya más de 20 años y Yamila Coma sigue como el primer día, con las ansias que la llevan al lienzo en blanco y logra formas y colores que la identifican al pasar, porque su estilo se conoce y se impone con solo un trazo de vista de cualquiera amante de las artes plásticas.

Aun en medio de su juventud, Yamila crece y se expande como un viento de mujeres representadas desde sus más diversas esencias, porque la defensa de las féminas la fascinan y no pasa un día en que no se levante con una idea nueva sobre el tema que la ha hecho trascender en el tiempo y en el público.

Es Yamila una mujer de estirpe que se ha sabido sobreponer a las más difíciles barreras, a los conflictos cotidianos de una mujer de este tiempo que disfruta con creces sus papeles de madre, esposa, pintora, escultora, siempre con su mirada inquisitiva y callada en extremo, porque su verbo es el pincel sobre el lienzo, y su lenguaje son las formas y los colores que le dan vida, la sobrepasan y la catapultan hacia lo más alto, donde están quienes son los elegidos del talento para comunicarse con los demás de la forma más sublime.

Yamila Coma ya tiene más de 20 años de vida artística y para demostrar su madera ha sigue llenando espacios de obras perdurables en el tiempo aun cuando no le gusta trascender.

Porque ella se lo ha ganado y su público la sigue para reflexionar junto a ella, en el afán de hacer de lo cotidiano lo grandioso.






sábado, 28 de mayo de 2016

La Galería Taller de Esculturas Rita Longa es una institución que ha sido decisiva en el desarrollo de las artes plásticas en Las Tunas.

Esa institución tiene la segunda colección de pequeño formato más importante del país, lo que habla por sí solo de su trascendencia, y ha sido decisiva su labor para que Las Tunas ganara la condición de Capital de la escultura cubana.

Rafael Ferrero, su fundador,  supo sacarle el máximo al espacio creado parabién de los tuneros, en una institución que cumple sus funciones de centro experimental, en el que cualquier escultor puede llegar hasta su seno y esculpir una obra o exponer lo hecho.

Cierto es que la institución ha pasado por penurias materiales que han hecho mella en existencia, y quizás por eso el centro no ha tenido más desarrollo, por la falta de visión acerca de su historia y de la importancia vital que tiene no ha podido aportar más a la noble causa de las Artes Plásticas.

No obstante la Galería Taller  es orgullo no solo para los artistas de la plástica, sino para una buena parte del pueblo que ve a la institución como suya, con su emblemática figura en las cercanías del centro histórico de la ciudad.

Por todo eso, a la institución se le debe tener más en cuenta, porque no es patrimonio de nadie en particular, sino de Las Tunas en general, y ese solo hecho compromete a una mirada diferente, impulsora, para consolidar su labor por el propio bien de la Capital de la escultura cubana.


viernes, 29 de abril de 2016

Cuando vivía en el antiguo barrio de Los Pantalones, en la entonces pequeña ciudad de Las Tunas, y sin levantar apenas un metro del suelo, un día pasó por un lugar en el que un hombre se empeñaba en pintar un cuadro al óleo, y dicen quienes andaban con él que se echó el tirapiedras en el bolsillo, se detuvo y quedó como embelesado mirando cómo el pincel pasaba una, dos, 10, 100 veces en busca del trazo perfecto.

Y aquella imagen se grabó para siempre en la mente de Alexander Lecusay, quien desde entonces se propuso hacerse pintor.

Así, un día se fue a La Habana para estudiar Artes Plásticas en una academia de la capital, y regresó a Las Tunas graduado, con sus años jóvenes por delante para llegar a ser grande en el grabado, su gran pasión,  y comenzó a hacer época.

Por la calidad indiscutible de su obra otro día ingresó a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y hoy es todo un consagrado en las artes plásticas de la provincia de Las Tunas, y se dedica sobre todo a la pintura y el dibujo, mientras la prensa que una vez se hizo espera para un día lograr el mejor grabado del mundo, porque él es grabador por naturaleza.

Con un expresionismo que muchas veces se aleja de los cánones de la pintura, Lecusay se torna a veces surrealista, quizás para recordar que una vez existió un hombre grande nombrado Wifredo Lam, o para demostrar que los ismos marcan la vida de los artistas de la plástica como quizás marcaron a Lam, parabién de la cultura cubana.

Lo cierto es que aquel muchacho del barrio de Los Pantalones, que solo había que mirarlo atravesado para irse a los puños con sus colegas en cualquier calle, es ahora un ser marcado por su tiempo, por la naturaleza del hombre, sus leyes, y marcha a fuerza de pincel hacia un presente mejor, porque se declara como alguien de este día, con una cierta mirada hacia atrás para tratar de hacerlo todo mejor.

Hoy Lecusay es el pintor, el grabador o el dibujante empeñado en una obra para su público, que sabe reconocerlo por su manera de ver la vida, a través del prisma de sus colores.




domingo, 28 de febrero de 2016

José Miguel Costa es un joven creador que siempre tiene una idea experimental en su mente para llevarla al lienzo o al diseño gráfico, de acuerdo con los conceptos de la obra, porque él de los que piensa en una idea para cada especialidad de las artes plásticas, y hacia ahí siempre anda en su paso por la vida.

Artista de academia, con un cúmulo de horas de experiencias, pero sobre todo de conocimientos para enfrentar cualquier proyecto, por difícil que sea, Costa mira la vida en los tonos y colores que tiene, y desde las filas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) ha hecho época en la pintura y el diseño gráfico, un poco para demostrar que el arte tiene varios caminos, solo que es preciso saber cuál escoger en cada momento.

Desde su entrada a la Academia de Ballet y Artes Plásticas de Camagüey Costa supo la certeza de su elección, y en la escuela supo aprovechar cada clase, cada enseñanza, y se codeó con los mejores profesores para apropiarse de los conocimientos que le permitirían despejar el camino una vez graduado y así ha sido desde su egreso.

No es Costa un artista que acomete un cuadro o un trabajo gráfico a primera vista, porque antes de comenzar piensa detenidamente en cada idea para una vez iniciada la labor creadora, tener presente cada concepto y cada trazo definitorio de su empeño, siempre creciente ante las ansias de hacer y hacer.

De ahí que José Miguel Costa sea uno de los artistas de la plástica más destacado de la provincia de Las Tunas, con una obra siempre en ascenso, como para demostrar que los jóvenes caminan con certeza por los senderos del arte, cual buen relevo de las generaciones empeñadas en formar a los que vienen luego.




domingo, 31 de enero de 2016

El día que Adolfo Arias Saumell llegó a Las Tunas procedente de Santiago de Cuba, quizás no pensó que aquí encontraría el camino de las artes plásticas, y sus sueños de niño comenzarían a tomar el curso correcto siempre en busca de la perfección en las formas tridimensionales.

Aquellos eran días de mucha competencia en las artes plásticas de Las Tunas, con una generación de buenos exponentes en la pintura y la escultura, una academia sólida y un grupo de artistas que marcaban el paso de la especialidad en la provincia y un poco más allá.

Y así, con su parsimonia aparente pero con la mirada fija en sus metas supremas, Adolfo esperó el momento de su entrada al arte, para comenzar a trillar un camino que tomó una y mil veces hasta graduarse con notas sobresalientes e iniciar su ruta por los insospechados caminos del arte.

Un día, por la calidad de su obra ingresó a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y otro hizo una exposición individual y otra y otra, y sus manos parecían máquinas de hacer arte, moldeando cada figura, humana o no, de barro o de mármol, y su mente iba más allá del espacio físico que ocupaba hasta que se propuso su gran meta, protagonizar un proyecto comunitario en un barrio más bien pobre, con poco desarrollo y surgió A dar estudio, que desde el principio se propuso darles las herramientas a quienes se interesaban.

Los años han pasado y Adolfo ha madurado con la vida, la experiencia, sus sueños, sus ansias y cada una de sus esperanzas, siempre enfocadas en los grupos necesitados de arte, y hoy A dar estudio es uno de los proyectos emblemáticos de Las Tunas, que involucra sobre todo a niños, adolescentes y jóvenes, algunos de los cuales ya se han graduado de la Academia y tienen su propia obra.

Por eso, hay que mencionar a Adolfito cuando se habla de las artes plásticas en Las Tunas, porque aquel niño humilde y más bien callado ha sabido cumplir sus sueños, pero sobre todo ha ayudado a cumplir el sueño de los demás, que ven en él al maestro que siempre los guía por los ensortijados caminos de las artes plásticas, siempre para hacer felices a los demás.




domingo, 20 de diciembre de 2015

Cuando se habla de las artes plásticas en la provincia de Las Tunas, el nombre de Pedro Escobar emerge por sí solo y con la fuerza endógena del talento, porque su trabajo y su obra desde que se graduó de escultura, van dejando una estela de calidad, que se corona en sus formas tridimensionales a escala urbana.

Pero no es solo en la escultura que se desarrolla este hombre sencillo, siempre presto a una idea renovadora, a un concepto que haga pensar al espectador, porque desde la docencia, su otra gran pasión, ha ayudado a formar a decenas de jóvenes artistas que hoy comparten con él las formas y los colores, con el orgullo que emana de quienes se dedican a la enseñanza de los demás, como un acto de infinito amor.


Pedro Escobar es recordado de manera sistemática porque sus esculturas siempre están expuestas por ser, en una buena parte a escala urbana, y quien contempla al Quijote que resguarda el paseo de la ciudad de Puerto Padre, no puede tener dudas de que se está ante uno de los grandes de la plástica en Las Tunas.

Es este un artista que no está quieto en sus ideas creativas, y siempre que alguien le deja entrever un proyecto en el que puede dar su aporte, allá va su pasión y su talento para convertir la idea en forma y la forma en arte del bueno, de ese que perdura hasta el fin de los tiempos.

De manos prodigiosas en la creación de las formas, Pedro es de los que gusta enrumbar su trabajo hacia los retos, las metas difíciles y las obras que pueden llegar a ser emblemáticas, y le fascina el mármol por su fuerza a la que se debe domeñar, pues cualquier pedazo de su blanca consistencia se interpone ante el corte del artista, con su empeño en lograr formas bellas y duraderas.

Y quizás por eso no deja de participar en las bienales de escultura de Las Tunas, la ciudad que lo acoge como a uno de sus mejores hijos, porque sencillamente sabe de su mano y su empeño para hacerla más bella, y la escultura siempre se levanta impetuosa después de un dibujo en el cual se vuelve precisión cada trazo, cada corte en busca del todo final.

Por ello no se puede escribir la historia de las artes plásticas de Las Tunas sin el nombre de Pedro Escobar, pues se lo ha ganado con creces con su obra creativa, tanto en las formas como en la docencia, en la cual ofrece todo su conocimiento, porque sabe que ahí también está lo perdurable, eternamente bello.



viernes, 18 de diciembre de 2015

El día que la mamá de Damayanti Mena corrió con ella para hacer la matrícula en la escuela vocacional de arte El Cucalambé, de la provincia de Las Tunas, quizás no tenía conciencia de que su hija llegaría lejos en la escultura, porque aun sabiendo que tenía algún talento, en su mente había cierta duda de que se convertiría en una de las artistas de la plástica más importante del territorio.

Y así, a medida que avanzaba el curso escolar y la pequeña dejaba boquiabiertos a todos con las formas salidas de sus manos, su madre sintió el orgullo en la epidermis, y dirigió todos sus esfuerzos en la formación de su hija, con la mirada puesta en la Academia profesional de Artes Plásticas, a la cual ingresó y de la que salió graduada tras una estela de buenos recuerdos, pero sobre todo, de una hoja de servicio envidiable como alumna.

Después, ya de profesional, la casa de cultura Tomasa Varona conoció de su empeño por enseñar a los demás, y ella, orgullosa y altanera, poco caso le hacía a quienes desdeñaban su labor como instructora de arte, porque ese tipo de instituciones no son bien miradas por algunos profesionales del arte, que ven en ellas centros de poca valía, y sin embargo ella se siente feliz de su trabajo allí, como para demostrar que se puede tener una obra de probada calidad y enseñar a los aficionados todo cuánto se sabe de la academia.

Impresionan las esculturas de Damayanti, siempre hechas bajo conceptos renovadores, y con la mirada puesta en los más difíciles temas en los que casi siempre está el protagonismo de la mujer, porque sin llegar a ser una feminista, defiende su género con el cincel y el martillo, moldeando las formas que se erigen en defensa de las féminas.

Como graduada de escultura esta artista mantuvo mucho respeto por la pintura, y la distancia se interponía, pero un día, sin amilanarse por el consejo de un reconocido pintor que ponderó su obra como escultora y la conminó a alejarse de las formas y los colores, comenzó a dar sus trazos, y con la exposición Fabulaciones lúdicas dejó a todos asombrados por la maestría alcanzada, siempre con la mujer por delante en su lucha por abrir los caminos de la vida.

Hoy, con un poco de experiencia y mucha más sabiduría, la pintura es como un hobby, y la escultura tiene que reconocer sus prodigiosas manos, capaces de crear formas espectaculares en busca del concepto preciso, de la idea exacta que lleve al espectador hacia sus propuestas siempre renovadoras.

De ahí que Damayanti camine a la sombra de su obra, convertida en una artista plástica en el más amplio sentido de la palabra, siempre en la búsqueda de una idea que la haga feliz para hacer felices a los demás, y con la figura femenina como protagonista de sus formas tridimensionales o sus cuadros, que muestran al espectador la verdadera historia de sus manos.

martes, 24 de noviembre de 2015

Las artes plásticas en la provincia de Las Tunas tienen en Iris Cruz Núñez una de las más importantes exponentes para su desarrollo, porque desde su posición de crítica de arte, ha sabido enrumbar esa manifestación con acierto hacia su plenitud.

Mujer de exquisito gusto y vasto conocimiento de la historia del arte, las formas de hacer y los conceptos más renovadores de las formas bidimensionales y tridimensionales, en esta intelectual se suman aptitudes que la llevan hasta los momentos y lugares más recónditos de la pintura y la escultura, y desde su posición de presidenta de la Filial de Artistas de la plástica de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en en Las Tunas, encamina las ideas y los proyectos hacia la necesidad y los deseos de los que la siguen en su empeño.

No importa que no haya sido médica si al final la vida le dio otra oportunidad para crecerse y realizarse, porque aquella pasión que sentía por la medicina fue aumentando pero hacia las artes, y hoy se alegra de que haya sido así, porque ahora su misión va más allá de la cura de enfermedades, y se erige en la curaduría y en la crítica de decenas de obras que se exponen, o se hacen para llegar a la felicidad de los demás.

Con mucha experiencia y sabiduría Iris Cruz no se conforma con andar a la sombra de los demás artistas de la plástica, y por el contrario se erige entre todos con su propia obra, porque la crítica y la investigación pertenecen a la creación, y a veces es hasta más importante, porque un pintor o escultor se ocupa de lo suyo, y ella se ocupa de los demás y trabaja para los demás.

Iris Cruz es hoy una artista de las necesarias para las artes de esta provincia, y así lo hacen saber quienes la siguen y hasta los que la miran desde afuera del círculo de la plástica, pues conocen de cerca o de lejos a esta mujer que lo da todo, lo apuesta todo por la felicidad de los espectadores, que se sienten agradecidos cuando contemplan una escultura o un cuadro, y en buena medida se debe a su sabiduría, pero sobre todo a su guía por los caminos de la espiritualidad plena a través de las formas dimensionales y tridimensionales.´

domingo, 8 de noviembre de 2015

Desde su graduación como historiadora del arte, Bárbara Carmenate ha sido un eslabón importante en la compleja y larga cadena de las artes plásticas en Las Tunas, por su aguda mirada y la crítica que hace crecer a las formas bidimensionales y tridimensionales.

En sus textos críticos, Bárbara evoca siempre un halo de conocimientos sobre la obra o el artista en cuestión, lo que hace más completas las aspiraciones de los autores y sus exposiciones, porque su saber siempre está en función de los demás, y no pocas veces alerta sobre algo, señala un detalle que falta para engrandecer o completar la obra.

Pero no es solo en la crítica que Bárbara se ha ganado un espacio dentro de la plástica de Las Tunas. Como investigadora siempre tiene un tema en el tintero, una idea que la haga feliz y sobre todo que ayude a desarrollar el arte de la provincia, porque su mirada y su agudeza siempre van más allá de lo posible para determinar, prever o enunciar algo importante dentro de ese complejo mundo.

De ahí que esta intelectual se haya enrumbado su propio camino, su propio espacio en los medios de comunicación o en los círculos de artistas de la plástica, y siempre es preciso atender lo que dice, porque la verdad está ahí o muy cerca y prestar atención y ocuparse en lo que señala es signo de un desarrollo posterior.

Como todo crítico de arte, Bárbara ha pasado momentos difíciles, porque en ocasiones algún artista no entiende lo que dice y rechaza sus valoraciones, aunque al final siempre su opinión está en el camino, porque desde afuera su mirada llega a cada detalle, y con su conocimiento es capaz de brindar la luz para un mejor entendimiento y la línea a seguir.

Por todo ello, Bárbara Carmenate se ha convertido en una crítica e investigadora necesaria, porque sus opiniones sirven para enrumbar las artes plásticas de esta provincia, que aunque con buena salud siempre requiere de una mirada inquisidora y aguda para que cada vez sea mejor su desarrollo.


lunes, 5 de octubre de 2015

Ser uno de los más significativos exponentes de las artes plásticas en la provincia de Las Tunas es un compromiso extraordinario para René Peña Carbonell, un escultor que busca en cada forma una de las razones de su existencia.

Artista sensible ante las cosas bellas, humano a la hora de crear sus esculturas, y agudo en sus opiniones, siempre en busca de la perfección, René es un artista de academia, desde la escuela nacional hasta el Instituto Superior de Arte, y sus conocimientos salen a la luz en cada obra, que transpira siempre elementos de las más diversas tendencias, aunque una prevalezca sobre las otras.

René perteneció al grupo La Campana, emblemático, emprendedor y conflictivo en el mejor sentido de la palabra, porque sus propuestas hacían pensar, reflexionar sobre un tema, indicar caminos, quizás engorrosos, pero para nada inadvertidos, y sí muy sugerente a la hora de encarar el arte, que para ello está en su esencia.

Quizás esa experiencia lo hizo más maduro, porque muy joven se dio cuenta de que lo pensado tantas veces podía ser posible, y si tenía talento, conocimientos y colegas que lo enrumbaran, solo hacían falta su voluntad de acero y los deseos de comerse al mundo para salir adelante.

Y así ha sido siempre. René Peña no está tranquilo un momento, a pesar de tomarse unos meses sin crear formas físicas, porque su mente tiene un mecanismo revolucionario, una polea trasmisora, para concretar una idea siempre en función de los demás, porque para nada es un artista alejado del público y tiene en cuenta cada concepto o sugerencia que les lleguen de otras personas.

Amante furibundo de Las Tunas, su ciudad, cuando anda por sus calle no se pierde un detalle, nada escapa a su mirada escudriñadora, y entonces llega la propuesta de hacer esto o aquello, para legarle una urbe mejor a sus hijos, a las nuevas generaciones y hasta él mismo.

En la azotea de su edificio, convertido en un gran taller al aire libre, pasa noches enteras creando metal o madera, o ambas fundidas en un solo elemento, y se cuentan por decenas las veces que el primer grito de la aurora lo sorprende, empeñado en una forma que no queda como quiere o en la terminación de una obra que se niega a sus ansias, o con la satisfacción de una noche plena de entusiasmo y de tres dimensione hechas para perdurar.

De ahí que René Peña sea una de las personalidades más significativas de la cultura en Las Tunas, porque su concepción del mundo y del arte lo hacen singular cuando sus empeños nacen en forma de esculturas para hacer felices a los demás.


martes, 15 de septiembre de 2015

Junto a su esposa y su hijo.
Pertenecer a una de las generaciones más emblemáticas de las artes plásticas en la oriental provincia de Las Tunas es uno de los más grandes orgullos para Rodney González, pero sobre todo, un compromiso ineludible para no dejar caer nunca la esencia de quienes revolucionaron la pintura y la escultura en un momento determinado de la historia del arte en el territorio.

Han pasado más de 20 años de sus primeros pasos en la plástica y de egresar de la academia, y Rodney no decae ni un instante en sus ansias experimentales ante cada idea que lo asalta y no lo deja más, y su mirada siempre escudriñadora busca explicaciones ante los fenómenos de la propia vida que corre, y después lleva al lienzo o a las formas tridimensionales todo cuanto tiene por dentro para vaciar sus energías artísticas.

Graduado de grabado Rodney muy pronto comprendió que era muy amplio su espectro para enmarcarse solo en una técnica, y como artista de la plástica en su más amplio concepto, siempre quiere más, busca, experimenta y critica más, porque solo así es capaz de comprender lo que pasa a su alrededor y en su propio interior.

Dueño de una fina técnica y de conceptos reveladores de conocimientos e ideas esparcidoras, este artista es de los que siempre está ante el reclamo compañero o institucional, y su talento presto a todo lo nuevo y capaz de hacer felices a los demás, anda despierto para no dejar pasar oportunidad que pueda ocasionar plenitud y satisfacción.

Rodney es joven todavía, aunque el camino recorrido con exactitud y búsqueda le permite siempre estar delante y no detrás de cualquier tendencia, idea o concepto necesario para el desarrollo de las artes plásticas en Las Tunas y un poco más allá, y por eso resulta de los imprescindibles, de los que se codea con los más viejos y los de más juventud con el ansia de encontrar el justo medio.

Las Tunas, su ciudad y su provincia, lo tienen como a uno de sus mejores hijos del arte, porque su tino, seriedad y compromiso lo hacen distintivo de su generación y de los nuevos tiempos, los mismos que cada día lo empujan hacia adelante, en busca del camino que siempre conduce hacia la espiritualidad plena de las personas.

viernes, 31 de julio de 2015

Las Tunas es una provincia privilegiada en las artes plásticas, al contar con una pintora como Yamila Coma, que derrocha talento en cada trazo de pincel, y sus colores y su mensaje quedan para siempre en la mente del espectador.
Porque es Yamila una de las imprescindibles en la pintura de Las Tunas y Cuba, pues su obra sobrepasa sus ideas llevadas al lienzo, y su acérrima defensa de la mujer la colocan en un merecido lugar en la lucha por la emancipación total de las féminas, que tanto tienen que sobreponerse a prejuicios simulados aun en una sociedad tan justa como la de la Isla.
El rojo, el azul y el verde, como colores primarios en la obra de Yamila, constituyen símbolos no solo de los temas que trata, sino del buen hacer, y con solo mirar uno de sus cuadros el espectador reconoce a la autora, y si no es avezado en su pintura, sí se da cuenta de que está ante alguien que no pierde oportunidad de trasmitir su mensaje de amor y paz, de rebeldía femenina, de mujer plena que disfruta su cuadro hasta el último trazo, porque ya en galería pertenece al público, según sus propias palabras.
Pero no todo el camino ha estado despejado de obstáculos para Yamila, porque algunos la malinterpretan, y lo peor, emiten criterios errados sobre su obra, aunque quizás los que caigan en ello lo hagan por cierto atisbo de inferioridad, o por lo menos, para tratar de demeritar su obra, que se levanta por ella misma, porque es tanta su calidad, tanto en la forma como en el contenido, que nada puede empañarla.
De ahí que Yamila haya tenido que enfrentar con su pincel el propio desbroce se su camino, porque es el pincel su arma, que anima sus deseos y sus metas siempre enaltecedoras, siempre en la lucha por un mundo mejor, en el que la mujer sea plena, feliz, reconocida al margen del machismo tan dañino que corroe a una parte de nuestra sociedad.
Es el Expresionismo su mejor tendencia para comunicar lo que piensa, lo que cree, lo que sustentan sus ideas reveladoras, y a partir de la figura femenina como centro, siempre hace reflexionar con un mensaje contundente, para nada disimulado, porque su mente y sus manos, muestran la coherencia de las grandes exponentes del arte.
Yamila Coma es dueña de un estilo que marca la diferencia, la distingue por sobre los demás, porque nació para el arte, y la pintura se enaltece con sus trazos, y la vida misma acuna sus ideas y sus obras, siempre imperecederas, siempre reveladoras, y de ahí que su nombre se haya inscrito para siempre en la historia de las artes plásticas de su terruño y un poco más allá.

viernes, 24 de julio de 2015

Siempre que se hace una historia de las artes plásticas en Las Tunas, hay que mencionar el nombre de Othoniel Morfis Valera, uno de los integrantes de esa especialidad, y no solo por su obra como curador y crítico de arte, sino por su inmensa obra como promotor cultural, en busca de hacer felices a los demás.
Othoniel es artista desde pequeño, desde que era un pionero que no se perdía una actividad cultural y se la pasaba en cuanto acto de creación existía, porque su empeño siempre estaba por encima de todo lo que creía para llevar adelante sus ansias, y su carrera comenzó desde entonces.
Después, ingresó en la universidad para estudiar Historia del Arte, pero una mala pasada lo sacó de su carrera, aunque no desistió de sus sueños, y mantuvo su firmeza para seguir adelante, con la promoción, la curaduría y la crítica, hasta que un día, por sus méritos indiscutibles ingresó a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y dirigió la Filial de Artistas Plásticos, hasta que el pasado año, la Asamblea de miembros lo designó como vicepresidente del Comité provincial de la organización, una posición desde la que cada día lucha para consolidad la labor de los escritores y artistas de la provincia.
Pero quizás la mayor satisfacción de Othoniel está en el Callejón de la Ceiba, un proyecto comunitario que creó durante un verano y después que acabó la etapa para la cual estaba concebido ni él ni su público quisieron separarse de aquella idea fabulosa, que con el paso del tiempo ha trascendido las fronteras de la provincia y el país.
Quien conozca a Othoniel sabe que es un profesional incansable en su labor, y su amor por la comunidad lo lleva a trabajar día y noche para consolidar todo lo que se propone, y la gente lo admira por lo que hace, porque lo hace bien, con el alma y el corazón, y porque siempre lleva por delante el trabajo de los demás antes que su obra personal.
Es Othoniel una persona admirable. Honesto, sincero, carismático, siempre está donde debe estar, siempre piensa lo que debe pensar por la Uneac y sus integrantes, por la cultura cubana, a la que entrega su vida por amor al arte más que por beneficios económicos o personales, y ahí radica su mayor grandeza.

domingo, 28 de junio de 2015

Obra de Alexis Roselló.
Cuando se habla de las artes plásticas en Las Tunas, uno de los nombres que enseguida emerge es el de Alexis Roselló, un hombre que lleva alrededor de 40 años entre trazos y colores, pinceles y espátulas, lápices y cartulinas.
Y no es solo por el tiempo que lleva en esos avatares, sino, y sobre todo, por la calidad de su obra, que sobresale como una de las más espléndidas y reconocidas en el arte figurativo tunero.

Alexis comenzó su desarrollo como pintor a fuerza de talento, cuando no existían en Las Tunas las condiciones para el desarrollo de las artes plásticas como las de hoy, y junto a Chucho Vega Faura, Polanco y otros artistas, dieron inicio a una carrera que ha sido capaz de perdurar en el tiempo.

Es este un pintor de caballete, como bien el se autotitula, porque su taller es su vida, y disfruta de la soledad en el acto de creación, cuando el lienzo en blanco lo desafía, y él comienza a pensar y repensar la idea original para dar el primer trazo y no parar hasta que el cuerpo y la mente se lo pidan, descansar lejos de la obra y volver sobre ella para su terminación.

No obstante, el proceso de creación no termina ahí, porque después, cuando deja refrescar el cuadro, vuelve sobre él para analizarlo en detalle, de las partes al todo y del todo a las partes, color por color, trazo por trazo, como el académico que es, porque en eso de enseñar es uno de los mejores.

Y es precisamente la academia el otro acto de creación de Alexis Roselló. Fundador de la Enseñanza Artística en Las Tunas se considera un eterno maestro, y hoy anda un poco frustrado por la pérdida de la Academia de Artes Plásticas, la cual dirigió con la pasión de todos los días, mas aun así, sigue siendo docente, porque ese acto no lo perderá nunca, y sus conocimientos no son solo de él, sino de todos quienes los necesiten.

Alexis tiene una obra emblemática, con sus colores sienas y sus trazos precisos, pasa largo tiempo manoseando una tendencia, para pasar a otra cuando piensa que se está repitiendo, y ahí radica el secreto de su perdurable obra, porque cada vez sorprende con algo que impacta al público.

Por todo ello y muchas razones más, Alexis Roselló se ha ganado un puesto de vanguardia en las artes plásticas de Las Tunas, las mismas que de una forma o de otra él ha ayudado a forjar, en el largo y tortuoso camino de la creación.


viernes, 29 de mayo de 2015

El día que Rogelio Ricardo llegó a Las Tunas procedente de su natal Holguín, la ciudad se sonrojó de orgullo, porque enseguida descubrió a un hijo que llegaba, cual emisario que ayudaría a enrumbar los destinos de las artes plásticas del territorio, que aunque tenía algunos buenos exponentes, le faltaba líderes para encauzar el asunto.

Entonces conoció a Rafael Ferrero y Armando Hechavarría, talentosos jóvenes pero un poco mayores que él, que llegaba sin barba y con su pelo negro en la adolescencia de sus años acabado de egresar de la academia de artes plásticas, y se dedicó además de la creación artística a la enseñanza de las artes plásticas, por lo que fue decisiva su labor desde el primer momento.

Después, con el tiempo, Rogelio ratificó su condición de hijo ilustre de Las Tunas, y comenzó a crecer junto a su ciudad, que poco a poco se fue convirtiendo en la Capital de la escultura cubana, por el empuje de un grupo de jóvenes que se arrimaron a la consagrada Rita Longa, para llevar el arte bidimensional y tridimensional hasta sus últimas consecuencias.

Hoy Rogelio es una de las personalidades más queridas de Las Tunas, porque aquí no sólo ha echado su vida y su obra, sino que ha fomentado todos los empeños para que esta ciudad avance hacia el desarrollo y no solo del arte, sino en todos los sectores del saber humano.

Siempre que anda por las calles, Rogelio recibe el cariño de su pueblo, y retribuye ese amor con creces, porque todos lo paran, conversan, lo admiran, le preguntan, y él, con su paso aparentemente cansado, barba a lo medieval y su sabichosa forma de ver la vida, disfruta de su ciudad y su gente, y enrumba hacia cualquier lugar para vivir plenamente cada momento, cada detalle.´

El carisma de Rogelio Ricardo va más allá de la inmensidad de un artista de la plástica, y embruja con su pensamiento, su diálogo y su forma de reírse de sus ocurrencias, y en cada reunión de colegas le buscan la lengua que casi siempre va a parar a la diana que constituye Chucho Vega Faura, su más grande amigo, de quien habla e inventa cosas, porque para él, Chucho es una de las personas más extraordinarias que existen, y con su peculiar forma de dar cariño, lo tiene siempre presente.

En materia artística Rogelio es de los buenos, de los imprescindibles, y su obras se esparcen por la ciudad, y sus cuadros ocupan colecciones institucionales y personales no solo en Cuba, porque sus conceptos figurativos están hecho para hacer felices a los demás.

Por eso es que hay que querer irremediablemente a Rogelio Ricardo, por su obra y por su vida, por su carisma y sus atributos personales, que lo reconocen hoy como uno de los mejores hijos de esta ciudad, a la cual una vez llegó y de la cual nunca más pudo despegarse, ni siquiera cuando viaja a Paris, porque a Las Tunas no la cambia ni por la Ciudad Luz.


domingo, 10 de mayo de 2015

José Enrique Valdés Cano es un joven que toca el cielo con sus manos, cada vez que le da vida a una escultura que nace para perdurar en el tiempo.

Y es más grande su quehacer en las formas tridimensionales del arte, porque vive en Chaparra, poblado cabecera del municipio de Jesús Menéndez, al norte de Las Tunas, alejado de los centros de desarrollo de las artes plásticas, y su formación académica y autodidacta es producto no solo del talento innato con el que nació, sino, y sobre todo, de su empeño, oficio y perseverancia para crear su obra.

Este artista de la plástica ni siquiera tiene un taller, ni siquiera un espacio más o menos propicio, y en la pequeña sala de su pequeño apartamento, tiene dibujos, bocetos, maderas, sierras, trinchas y martillos, que suenan enloquecedoramente en busca del proyecto final.

Valdés Cano acaricia la madera para crear formar increíbles, lo cual hace después de pensar en los conceptos que se propone, a partir de las sugerencias para el público, que deleita su mirada y su espíritu ante propuestas cada vez más enriquecedoras.

José Enrique tiene una formación peculiar, desde su posición de hijo único, alejado del bullicio, de los malos ojos, de las opiniones insidiosas, porque para él la soledad tiene un precio, que toma forma cuando pasa horas mirando por la ventana del balcón de su casa en busca de la idea que lo haga feliz no solo a él, sino a los demás.

Decir que este joven es el mejor escultor que tiene Las Tunas en este momento quizás sea un poco pretensioso y seguramente que él será el primero en estar en desacuerdo. Pero ese criterio no está nada lejos de la verdad, y no porque sus condiciones como artista sean superiores a las de los demás, sino porque en cada propuesta hay algo novedoso, porque no se repite, porque no explica, sugiere, porque sus obras sobresalen desde el concepto hasta la hechura, la terminación exquisita y la solidez del mensaje.

De ahí que muchos de los entendidos lo consideren único en estos momentos entre sus colegas, y eso ya es bastante y hace pensar que de ahí a la verdad hay un pequeño trecho, porque José Enrique Valdés Cano supera todos los pronósticos, todas las barreras, todas las pretensiones de la plástica tunera, y eso es más que suficiente.





sábado, 9 de mayo de 2015

La vida y la obra de Liusan Cabrera se torna imprescindible en el desarrollo de las artes plásticas de la provincia de Las Tunas.

Joven inquieto, lleno de talento y una naturalidad asombrosa para encarnar temas polémicos como el mismo arte, en sus pinturas se nota ese toque de distinción que a través del pincel, la espátula o el lápiz, expresa sus sentimientos para un público que lo puede comprender o no, pero que busca en su obra lo que pueda hacer feliz a los demás.

Liusan lleva 15 años pintando, 15 largos años egresado de la Academia profesional de Artes Plásticas, con una obra que abarca más de 65 exposiciones personales y colectivas, en las que siempre sus cuadros han sido de los más visitados, tanto por los temas como por su forma de interpretar los mensajes para trasmitirlos al público.

Ahora él es uno de los artistas que tratan de llevar adelante el Centro de desarrollo de las Artes visuales, una institución que se ha quedado un poco empantanada por falta de apoyo institucional, y el grupo de artistas que en él trabajan hacen de todo para no quedarse atrás y transitar con acierto el camino escogido, y Liusan es uno de los que marchan a la vanguardia.

Docente por naturaleza, este joven se integra a la enseñanza artística como profesor de Taller de Artes Plásticas en la Escuela de Instructores de Arte Rita Longa y desde esa posición que disfruta enseña todo lo que sabe, y goza cuando ve a sus alumnos progresar en sus empeños y sufre por el cierre de la Academia de Las Tunas, pero no se empobrece su espíritu, y por el contrario busca las formas de aportar sus conocimientos.

Conquistador de un público que lo sigue y lo admira no solo por sus propuestas, sino por su sencillez como persona, Liusan hace que del óleo sobre lienzo emerjan  con coherencia y atractivos sus fábulas y enseñanzas, sus conceptos sobre la vida y la gente, a partir de un insecto, un animal o cualquier otra figura que puede semejar a los humanos, como símbolos que evocan sus preceptos en busca de lo universal, lo particular y la esencia de lo que quiere expresar.

Las percepciones de Liusan con claras para el público, que puede interpretar el mensaje de diferentes maneras, pero casi siempre muy cerca de la línea verdadera de su mundo y el mundo de los demás, y de ahí su éxito entre pinceles y lienzos, espátulas y óleos en blanco, que van ocupando sus formas espaciales a partir de un Minimalismo impactante, en el que los colores, pocos siempre, dejan escuchar su canto para acercarse a la felicidad del artista y sus espectadores.



martes, 11 de noviembre de 2014



El Centro de desarrollo de las Artes Visuales en la provincia de Las Tunas es una suerte de laboratorio para fortalecer al territorio como la plaza fuerte que es en las artes plásticas, y es de aplaudir la iniciativa de alrededor de nueve pintores y escultores que están empeñados en esta labor en aras del futuro.
 
Cuando en Las Tunas se malogró la Enseñanza Artística y desapareció la Academia profesional de las Artes Plásticas, a varios profesores los invadió la tristeza después de tantos años dedicados a esa noble labor, pero sobre todo porque se veía limitado el propio desarrollo de los estudiantes con talento para esa manifestación, y algunos no se dieron por vencidos y crearon el Centro de desarrollo de las Artes Visuales, como una vía de continuar desarrollando el conocimiento, no ya desde la academia propiamente dicha, sino a partir de los talleres, que tan vital resultan.

domingo, 14 de septiembre de 2014



Mirar atrás 40 años después, es una incógnita ante cualquier camino recorrido, aunque siempre hay excepciones, como el caso de la Enseñanza Artística en Las Tunas, que después de cuatro décadas se observa la limpieza y solidez del camino recorrido.

Esto por supuesto no ha sido obra de la casualidad, sino del empeño de artistas como Jesús Vega Faura, Rogelio Ricardo y Alexis Roselló, por solo citar algunos, que han hecho suya le enseñanza de todo cuánto aprendieron en sus aulas y a través de los años supieron trasmitir los conocimientos a las nuevas generaciones.

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

Archivo del blog

Con la tecnología de Blogger.

Followers

Vistas de página en total

Ads 468x60px

Featured Posts

Entradas populares