viernes, 26 de abril de 2013


Pedro Martínez Pírez, esa leyenda viviente del periodismo cubano, subdirector editorial de Radio Habana Cuba, me reenvía un mensaje que le llegó desde Nebraska, en Estados Unidos, reportando la sintonía de su programa Entre cubanos, en el cual me entrevistó hace unos días cuando visité la emblemática emisora, de la cual me honro de ser el corresponsal en Las Tunas, mi provincia, unos 690 kilómetros al este de la capital cubana.

Y yo, acostumbrado a estar detrás del micrófono y de la cámara, he sentido un sano orgullo por este breve y sencillo reporte de dos cubanos amigos de la emisora, en el cual me veo involucrado nada menos que como entrevistado, por lo que quiero compartirlo con mis usuarios.

La canción a la que se refiere es Rabo de Nube, de Silvio Rodríguez.



From: Evidio Reyes  (Nebraska, Estados Unidos)
To:
Pedro Martinez
Sent:
Friday, April 26, 2013 10:56 AM
Subject:
Reporte desde Nebraska
Mi muy estimado amigo y compatriota, se dice que las costumbres se hacen leyes y eso es lo que nos sucede a nosotros con el espacio radial de RHC ENTRE CUBANOS que desde horas tempranas nos levantamos para tratar de sintonizar la onda corta en los 11760 para escuchar noticias de todas partes y lo sucedido en el deporte cubano. Bueno, le diré que el espacio Entre Cubanos el que fue trasmitido hoy, se efectuó con el periodista Miguel Díaz Nápoles que es el corresponsal de Radio Habana Cuba en las Tunas. Miguel está ejerciendo el periodismo desde hace 32 años y además se ha realizado en otras funciones. La entrevista estuvo muy bien lograda y se pudo escuchar bastante bien, la canción fue una de las lindas de Silvio Rodríguez nuestro cantor cubano. Saludos a todos y les deseamos un feliz fin de semana, Saludos especiales a su esposa Esperanza.
Fraternalmente
Evidio y Julita



(Cary y Niki) Cary y Peribañez, en su casa de esta ciudad de Las Tunas recuerdan pasajes de su estancia en Ghana.Cary y Peribañez, en su casa de esta ciudad de Las Tunas recuerdan pasajes de su estancia en Ghana.
República de Ghana, país del África subsahariana, rico en historia y tradiciones. Tierra roja que conoce de la mano del cubano que ha ayudado a salvar a su pueblo.

Ghana, la patria de Kwame Khrumah que un día de 1957 fue liberada del colonialismo inglés para darle paso a un mundo mejor.

Y he aquí, una pequeña historia de dos médicos cubanos que un día de 2009 se fueron hasta allá para salvar vidas, y que ayudaron a escribir la gran historia de Cuba en el hermano país africano. Ella, Caridad Corría, pediatra, intensivista; él, Hilario Peribañez, ortopédico.

“Ghana lo tengo en mi corazón –asegura Caridad-. Me gustó muchísimo ese tiempo que vivimos allí porque fueron dos años de vida, empezando por las cosas de la población. Qué decirte de los niños, tan lindos, siempre nos decían Bruní, que significa hombre blanco, y siempre cuando pasamos por al lado de ellos: Bruní, bruní, bruní.

(Niki) Peribañez, junto a un paciente en Ghana.Peribañez, junto a un paciente en Ghana.“Otra cosa es el calor de los ghaneses, muy cariñosos, cuando íbamos de compra, o a pasear, en los mercados son muy cariñosos, muy atentos. Y en el hospital siempre hay algo que valoro mucho, y es la profesionalidad de las enfermeras. Las enfermeras son muy buenas, para las condiciones que teníamos allí, que cuando las comparamos con otros países como Cuba, por ejemplo, faltan muchas cosas, pero con eso que teníamos ví que a veces no hace falta que sea tan sofisticado para salvar las vidas”.

Hilario Peribañez (Niki), atento a lo narrado por su esposa, se mueve inquieto en el balance. No le gustan las entrevistas porque dice que tiene la voz muy fea, y que Cary, su esposa sí sabe expresarse bien. Él prefiere curar los huesos de las personas, pero se dispone a hablar, porque también tiene a Ghana en la memoria, y lo hace bien, de manera pausada, como si las palabras se pidieran permiso unas a las otras.

“Hubo el caso de un hombre que lo remitieron de Wa (ciudad capital de la Región Oeste Superior) hasta Sunyani, donde estábamos. Tenía dos días de evolución y llegó con toda la pierna con pérdida de todas las partes blandas y la tibia estaba expuesta. Me llamaron al cuerpo de guardia para amputarlo, yo estaba en el salón de operaciones y como era el único ortopédico y no podía salir, decidí que lo llevaran hasta allá. Como todavía tenía una parte de la vascularización íntegra, lo curamos y le hicimos un tratamiento emergente.

(Cary) Cary, junto a un pequeño paciente y su mamá en el país africano.Cary, junto a un pequeño paciente y su mamá en el país africano.“A los 10 días le hicimos unas incisiones de descargas para cubrir el hueso porque sin cobertura hay necrosis. Después que le cubrimos la pierna granuló, le hicimos injertos de piel y milagrosamente se le pudo salvar la pierna.

“Ese caso tuvimos la oportunidad de presentarlo en un Congreso de amistad Cuba-Ghana que se hacía todos los años con presupuesto del Ministerio de Salud del país, y en el que participaban los médicos cubanos y los ghaneses. Después de presentar el caso con toda su evolución a través de fotos y vídeos, mandé a que el paciente subiera al podio, porque él estaba invitado sin que nadie supiera que era él. Fue muy emocionante cuando apenas sin cojear llegó frente a todos como una prueba de lo que éramos capaces de hacer los cubanos junto con los ghaneses en las más difíciles condiciones”.

Cary sirve café y batido de guayaba y recuerda otra de las aristas inolvidables de su estancia en Ghana:

“Nunca olvido las comidas de allá, comen con mucho picante, y como nos acostumbramos a eso lo extrañamos, por lo que a veces cocinamos aquí con bastante picante recordándolos a ellos. Era costumbre en ellos el fufú, el bancú, el quenque, el pescado, como platos típicos, que siempre acompañaban con un vino que lo hacían con yerbas, y hacían también el frijol carita como si fuera un congrí, pero muy mojado.

“Otra cosa que nos impresionaba era su respeto para tratar a los demás, es un pueblo muy noble, educado, son conversadores y muy buena gente. Y de todas sus tradiciones los funerales eran de lo más representativos, pues eran grandes fiestas, tenían que despedir a quienes se iban con alegría y respeto. Duraban tres días y era todo un acontecimiento que se anunciaba durante toda la semana, como un gran compromiso social”.

“En los dos años que estuvimos trabajando en Ghana –dice Peribañez- por la misma características de nuestro trabajo teníamos que visitar muchos hospitales, muchas regiones, y nos daba mucho orgullo que en todos los lugares siempre había ghaneses que estudiaron en Cuba. Incluso, en una ocasión llegamos al hospital de Koforigua y nos encontramos a una enfermera que había estudiado aquí en nuestra ciudad de Las Tunas, en el politécnico Mario Muñoz Monroy, y nos hablaba con mucho orgullo de la ciudad, de sus lugares, y aseguraba que ella era tunera.

“Por supuesto que para nosotros era una gran emoción que a tantos kilómetros de Cuba nos encontráramos a personas que querían a Fidel Castro, a la Revolución”.

Ghana, la tierra de los Fanti y los Ashanti, de la Costa de Oro, de los reyes naturales, de Accra y Kumasi, sus dos más importantes ciudades; la tierra roja debajo del Sahara, donde un día, muchos días, estos dos médicos, como parte de los cientos de cubanos que han pasado por allá, dejaron su huella en aquel noble pueblo, que también los marcó a ellos para siempre.



lunes, 22 de abril de 2013



La Editorial Sanlope, de la oriental provincia de Las Tunas, ha sido decisiva para el desarrollo de ese territorio, que tiene en esa institución a uno de sus principales baluartes de la cultura.

Lugar emblemático, de mucho quehacer, de versos y prosas, de editores y escritores, la Sanlope es un paradigma de entrega por el público, que ve en la Editorial a la luz para los escritores del terruño, que se han desarrollado en una buena parte gracias a la labor de la Casa editora.

En la década de los 90, un 31 de marzo, Día del libro cubano, trajo para los habitantes de Las Tunas la oficialización de la Editorial Sanlope, que acaba de cumplir 22 años de fundada con un amplio proceso editorial que suma ya unos 483 títulos, y que tuvo entre sus fundadores a Mirta Beatón y Lesbia de la Fe.

Nada mejor que tomar el nombre de Sanlope, anagrama del apellido de Manuel Nápoles Fajardo, hermano de El Cucalambé, quien fue el primer editor de José Martí y autor del primer libro tunero Flores del Alma, en 1868, para honrar y desarrollar la literatura en Las Tunas.

Poesías, fábulas, cuentos, ensayos, novelas, forman parte de la diversidad de géneros de esta Editorial que atesora además una variada colección de libros, de los más diversos temas.

Nombres como Guillermo Vidal, Alberto Garrido, Carlos Tamayo, el Indio Naborí, Antonio Borrego, Antonio Gutiérrez y María Liliana Celorrio son de obligada referencia cuando de habla de la Editorial Sanlope, que es, sin dudas, el más fuerte eslabón en la cadena de la producción de libros que muestran el desarrollo literario de Las Tunas.


domingo, 21 de abril de 2013



Alcibiades Puig nació para la música y desde muy pequeño aprendió a tocar la guitarra, como en una suerte o bendición que le dio ese don para lo que comenzaba a ser una larga carrera que sobrepasa las ocho décadas.

Allá por Cayo Juan Claro, en Puerto Padre, donde nació, Alcibiades comienza a escribir con solo 11 años, y junto a su inseparable guitarra, se acompañaba en aquellas letras de canciones que dejaban asombrados a los mayores, porque veían en el niño a un juglar que alegraría la vida de los demás con sus acordes y cantos.

Alcibiades siempre le ha cantado al amor, que va más allá del amor de pareja, porque para él, ese sentimiento está en toda persona sensible ante las cosas bellas, las buenas acciones, la vida misma.

Para los niños este insigne trovador ha escrito muchos textos que lindan con la poesía, y es emblemático aquel Amigo caracol, interpretado por su sobrino Aníbal, que fue premiado en el Concurso Cantándole al sol de 1992, premio que repitió un año más tarde con el tema Paloma, llévame contigo.
 
También Alcibiades tiene alma de maestro. Y durante toda su vida ha enseñado música a los niños sin pago monetario alguno, porque para él, el mejor pago es ver crecer a la esperanza y sentir el orgullo a flor de piel cuando ya de grandes los otrora chicos le llaman profe, en un gesto hermoso por tanta bondad y enseñanza.

A su Cayo Juan Claro y a su Puerto Padre Alcibiades le ha dedicado hermosas canciones, que hoy se erigen emblemáticas en la llamada Villa Azul de los Molinos, tierra que ama y donde crece aun con sus más de 80 años de vida.

Por cualquiera de sus calles se puede ver a este juglar, siempre con su guitarra a la espalda, repartiendo vida y esperanza entre los demás, mostrando cuan rica puede ser la existencia aunque se haya vivido más de ocho décadas de fecundo hacer, en cualquier lugar donde alguien lo detenga para pedirle una canción, y él, presto y emprendedor, solo tiene que desenfundar su guitarra para complacer a su público, que lo quiere y lo respeta, y lo tiene en el escalón más alto de su música, porque Puerto Padre, tierra bañada por la cultura cubana, tiene a Alcibiades Puig como a uno de sus más excepcionales hijos.



Desde la fría Canadá, ha llegado el empuje de sus notas musicales para alegrar este pedado de tierra oriental con su presencia. Son los estudiantes de la escuela de música La Seigneurie, de Québec, quienes por estos días compartieron con sus colegas de la Escuela Vocacional de Arte El Cucalambé, de la ciudad de Las Tunas, al oriente de Cuba, en una suerte de hermandad y unión a través de la forma más bella de lo bello, al decir de JoséMartí.

Los muchachos de piel blanca y ojos azules, han participado con los muchachos de la escuela vocacional tunera en un brillante concierto en el Teatro Tunas, que sirvió para clamar, una vez más, por la libertad de Los Cinco cubanos presos en Estados Unidos por combatir el terrorismo, y para homenajear a la Unión de Jóvenes Comunistas y la Organización de Pioneros José Martí, por sus cumpleaños.

Ya son cuatro los años que llevan los estudiantes de Canadá y Las Tunas en esta suerte de hermandad, y su estancia en esta tierra la aprovechan para visitar museos, donar instrumentos musicales, ayudar a la preparación integral de los profesores, y aprovechar la presentación de los muchachos canadienses en escenarios tuneros, como mismo los chicos de aquí han derrochado su talento en escenarios de Québec.

Los canadienses se han sentido a sus anchas, en sus recorridos por sitios históricos y comunidades, para conocer el desarrollo social de los cubanos, uno de los objetivos principales de este programa.

Todavía algunos profesores que vienen en este grupo recuerdan la histórica presentación de estudiantes cubanos en el Palacio de Montcalm, uno de los más importantes escenarios de la localidad francófona de Québec, donde está ubicada la escuela La Seigneurie, por la calidad mostrada en aquel escenario.

Y ahora, los estudiantes canadienses hacen lo mismo, y una muestra de ello fue un concierto, que sirvió como puente no solo para reclamar la libertad de Los Cinco, sino para estrechar más los lazos que unen a las dos regiones por medio de las notas musicales y la melodía. 



Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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