Había
dejado de hacerlo desde que era un niño, cuando veía que en algunos años mi Rey
Baltazar no me complacía con lo que pedía, porque en mi inocencia no era
comprensible la escasa economía de mis padres.
Pero hoy he
vuelto a pasar esa página porque los Reyes Magos le han traído el mejor regalo
a los cubanos de hoy, multiplicados en el amor de Gerardo Hernández Nordelo y
Adriana Pérez: su hija Gema, tan esperada por el pueblo de la Isla como por
ellos después de tanto encierro, tanta separación, tanto sufrimiento.



