Mostrando entradas con la etiqueta Gerardo Hernández Nordelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gerardo Hernández Nordelo. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de enero de 2016

Desde que me levanté he estado pensando en algo para escribir y comenzar el 2016, y ahora, después de la alegría de ayer hasta bien entrada la madrugada, me siento frente a la máquina y me encuentro en Facebook  con esta bella imagen de Gerardo Hernández Nordelo, uno de Los Necios, que es decir Los Cinco, con su bella hija Gema, quien con su corta edad levanta el brazo como su padre en señal de victoria, de fuerza, de pasión y de voluntad para enfrentar el futuro y el año que acaba de comenzar.
Es una imagen que no necesita descripción por la fuerza de sus dos seres, a quienes solo es preciso identificar para quien no los conozca en alguna parte del mundo, y uno cobra fuerzas y ánimo para seguir con nuestro proceso revolucionario, porque en esta foto están dos generaciones con el ímpetu de lo que ha sido Cuba desde el inicio de las guerras de idependencia el 10 de octubre de 1868, o quizás un poco más atrás en el tiempo, cuando el indio Hatuey.
Gema, con el puño cerrado de su fuerte manita derecha, seguramente le da vivas a su Revolución, junto a su padre, un ejemplo extraordinario de firmeza y esperanza para las nuevas generaciones no solo de cubanos y cubanas, sino de todo el mundo.
Y no digo más porque no hace falta. Solo termino con lo que dice el inicio de una postal de felicitación que me envía Radio Habana Cuba, emisora de la cual soy corresponsal:

«Nada es en la verdad de la vida, un año que acaba, ni otro que empieza, dijo nuestro José Martí en el periódico Patria el 3 de enero de 1894, y este Primero de Enero de 2016 Cuba prosigue sus batallas de más de un siglo en defensa de su independencia y su soberanía, en las nuevas circunstancias creadas por la Revolución hace exactamente 57 años».
Aunque pensándolo bien, me hace falta decir algo más: ¿Se puede comenzar mejor el nuevo año que con estos mensajes de aliento y firmeza?


jueves, 17 de diciembre de 2015

Hoy, 17 de diciembre se cumple un año de que Gerardo Hernández Nordelo, junto a Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez regresaran a Cuba para completar la liberación de Los Cinco. Por ello me complace publicar esta entrevista con Gerardo, sin dudas, el del caso más complicado por el ensañamiento y estar condenado a morir en la cárcel. 
-Vamos, monta.
Gerardo Hernández Nordelo me invita a subir al vehículo que lo traslada de un lugar a otro para cumplir los múltiples compromisos que tiene diariamente. Estamos a la salida del Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde acaba de participar en un panel sobre el aniversario 70 de la entrada de Fidel Castro al centro de altos estudios, y después de tomarse decenas de fotos con los estudiantes, con la mayor paciencia del mundo, se dispone a seguir con su itinerario del día.
Desde su llegada a Cuba hemos hablado por teléfono en varias ocasiones para concretar la entrevista que pactamos por correspondencia, cuando él estaba preso en California. Y desde entonces he alimentado la idea de dialogar con el Héroe, pero sus compromisos desde que llegó a Cuba lo han impedido.
La semana anterior habíamos acordado vernos en este viaje mío a La Habana y pactamos la entrevista para el día anterior. Ya por la noche, casi a las 10:00, me había llamado por teléfono para decirme que llegaba a la casa a esa hora.
-Mira, Nápoles, mañana, a las 9:00 estoy en el Aula Magna de la Universidad, allí nos vemos para ver qué hacemos –me dijo.
Y a las 8:50 el Héroe llegaba al recinto universitario, y un abrazo selló nuestro encuentro físico por primera vez, aunque al parecer nos conocíamos de toda la vida.
Terminada la actividad, y ya dentro del vehículo me espetó:
-Esta es una entrevista sobre ruedas porque el tiempo no me da –y eché a andar mi grabadora para captar cada palabra de un encuentro dilatado, pero que al fin se hacía realidad.
- Los primeros 17 meses de cárcel deben haber sido los más difíciles no solo por estar en el hueco sino por ser los primeros. ¿Cómo enfrentas esa etapa?
«Los primeros meses nos enfrentamos a la angustia no solo de la prisión y a las vicisitudes físicas, sino también al hecho de saber que de cierto modo la misión había fracasado, el peligro que representaba no solo para nosotros sino para las personas de las cuales no sabíamos su destino, las tareas que habían quedado inconclusas, lo que eso representaría para Cuba desde el punto de vista de la agresividad de Estados Unidos a partir del descubrimiento de nuestra red, y desde el punto de vista personal cómo la familia acogería la noticia, a lo que se sumaban las condiciones de aislamiento total. A mí en Lompoc, me metieron en lo que ellos llamaban la caja, un sótano debajo del hueco; 10 celdas de total aislamiento.
«Si tienes en cuenta además, que en nuestra profesión si te cogen te jodiste porque no puedes decir que eres cubano ni que trabajas para Cuba, imagina la angustia de pasarnos meses sin aceptar nuestro origen, sin tener contacto con la familia, y aunque estábamos dispuestos a enfrentarlo no te puedo negar que era una gran angustia. Después fue más llevadero el castigo porque ya éramos Los Cinco, nos conocían en Cuba y el mundo y nos apoyaba la solidaridad».
- En una entrevista con Adriana hace ya 10 años, me contaba lo difícil que había sido la despedida de ustedes. Háblame un poco de la despedida cuando te ibas a cumplir tu misión.
«Bueno tú sabes que las mujeres tienen un sexto sentido y aunque Adriana no sabía a lo que yo iba, ella percibía algo raro en el ambiente. Aquella despedida fue dura, porque éramos jóvenes, estábamos disfrutando nuestros primeros años de casados, habíamos aplazado la maternidad, primero cuando fui a Angola, después para terminar mi carrera, después la de ella, y ya estábamos listos para procrear.
«Pero en ese momento asumo la misión y conversamos de eso. Una opción era tener un hijo que ella prácticamente lo criara sola, y decidimos que no sería la opción más correcta porque los dos queríamos disfrutar de ese privilegio y volvimos a aplazarlo, yo pensando que nuestra misión sería de unos pocos años.
«Pero si bien ya nos habíamos despedido una vez para ir a Angola, aquella despedida tenía otra connotación, y se podía respirar un ambiente de tristeza. Incluso yo llego al carro y después de estar sentado me bajo y la vuelvo a abrazar, y mira cuántos años pasamos sin vernos».
- El arresto. Ya cuando te arrestan, fue algo inesperado o tuviste una luz sobre eso, o una sorpresa, ¿cuál era tu expectativa una vez arrestado?
«En un trabajo como el de nosotros la posibilidad de que te arresten o incluso de que ocurran cosas peores siempre está latente. Después de ocurridos los hechos uno se da cuenta de que había algunos pequeños indicios que dada la preparación que uno tiene le permite notar algo. Pero en una misión con esas características con todas las personas involucradas con toda la complejidad y los tipos de tareas que teníamos nosotros por delante no se aborta por dos o tres detalles o sospechas.
«Te pongo un ejemplo: en el juicio mostraron una foto mirando por un ojo mágico de un apartamento que estaba frente al mío, y yo siempre noté algo raro en ese apartamento por el tipo de personas que vivían, por el tiempo que pasaba cerrado, y a veces bromeaba conmigo mismo y decía aquí enfrente es donde están los servicios y un par de veces miré por el ojo mágico para ver si se veía algo contrario, y una de esas veces me estaban observando y tomaron fotos que por cierto se ven muy cómicas porque el ojo mágico sabes que distorsiona tu imagen, y en el juicio se rieron cuando la mostraron.
«Son cosas de ese tipo que uno va notando, había un viejo supuestamente vagabundo que andaba con un carrito de mercado en las afueras de mi edificio, y siempre vi a ese viejo sospechoso, y aunque no pude comprobar que sea pero después de lo ocurrido no tengo dudas de que era de los servicios de inteligencia. Pero son cosas que son elementos aislados que tú no tomas una decisión a partir de esos elementos aislados, tienes que tener elementos de mucho más peso pasa abortar una misión.
«El arresto fue inesperado, rompieron la puerta del apartamento un equipo Swat. Yo vivía en un apartamento muy pequeño con la cama muy cerca de la puerta, no me dio tiempo ni a sentarme en la cama cuando eso ocurrió, y el resto de la historia tú conoces fuimos conducidos al cuartel general del FBI en La Florida, donde fuimos interrogados por separado».
- ¿Cómo pensabas en Adriana, cómo alimentabas el amor, pensaste alguna vez en desistir de la relación por las difíciles condiciones y sabiendo que estabas condenado a morir en la cárcel?
«Nosotros siempre tuvimos una relación sólida, pero todo pintaba un cuadro bien complejo para mí. Adriana era una mujer joven, que contaba con todo mi respeto y todo mi amor, pero yo desde el principio le hablé de la posibilidad de rehacer su vida, y nadie se lo podía criticar porque era una muchacha joven.
«Claro que la reacción de ella fue de mandarme bien lejos, casi que me mienta la madre, y como ella había dejado clara su intención no tuvimos que hablar más del tema, pero uno debe ser realista y no ser egoísta y poner las cartas sobre la mesa».
- La muerte de Mamucha
«Mi vieja me dolió muchísimo, porque cuando un soñaba con el regreso y la victoria mi vieja siempre estaba en esa foto. En definitiva uno el mayor aliento era saber que tus familiares, amigos y tus vecinos se sentían orgullosos y a mí me alentaba mucho el saber que mi vieja se sintiera orgullosa de mí y siempre soñé que ella viviera el regreso nuestro y el triunfo y no pudo ser. Me dolió mucho no solo por su desaparición física sino por el hecho de que no vivió el día de la victoria.
- ¿Y en cuanto al regreso?
«El regreso se planificó en total secretismo al extremo de que nosotros no sospechábamos nada, fue un juego de ajedrez excelente, una precisión quirúrgica como único se podía lograr, al punto de que cuando a mi me sacan desde el 4 de diciembre de Victorville ni los propios guardias sabían para qué. Y yo mucho menos. Yo sospechaba que era algo muy malo o era algo muy bueno, y terminó siendo algo muy bueno. Aunque para despedirme me tuvieron 11 días en el hueco y creo que eso fue para machucarme y desorientarme.
«Qué te puedo decir. Vivimos los momentos más felices de nuestras vidas, el encuentro con nuestra Patria, nuestro pueblo, nuestros familiares. Fue algo que ocurrió de manera tan atropellada y nos costó adaptarnos a la nueva realidad. Es indescriptible la alegría del regreso».
- ¿El proceso del embarazo?
«Esa fue una operación que se jugó con una delicadeza tremenda, cualquier detallito filtrado hubiera puesto en peligro lo que ocurrió. Cuando nosotros pensamos en esa posibilidad, cuando lo pedimos oficialmente, o sea, cuando partió de mí lo hice como decimos los cubanos para joder, porque ellos estaban molestando pidiendo esto y lo otro, y yo dije, vamos a subirle la parada, vamos a pedirle que nos dejan procrear, pensando en una negativa, y entonces nosotros nos negábamos a lo que pedían. Primero dijeron no, insistimos y no dijeron nada; después que lo estaban valorando hasta que dijeron sí.
«Un día me llaman para hacerme unos análisis de sangre que no se habían ordenado por nadie. Y dije, oh, esto parece que va en serio. En la prisión solo el guardián sabía, ni siquiera el jefe de los servicios médicos lo sabía. Y una madrugada me llevan para otra prisión también en California, donde me tienen en el hueco varios días.
Después me llevan a la clínica, hago la donación y se llevan la muestra. Luego me regresaron a mi prisión y a todos les decía que había ido a operarme un quiste.
«Fueron meses de angustia porque la primera vez que le implantaron los embriones a Adriana no los retuvo, hubo que repetir el proceso e incluso pensamos si valdría la pena todo el sacrificio y todo el trabajo, pero decidimos que sí y lo hicimos de nuevo, y aquí está Gema con nosotros que va a cumplir un año».
- El nacimiento de Gema.
«Cuesta trabajo hasta describirlo, porque date cuenta de que después de todo lo que habíamos pasado, si algún detallito nada más implicaba que algo se retrasara en cuanto a nuestro regreso ya Gema nacía y yo no estaba aquí, y todo hubiera sido diferente. Por supuesto una alegría inmensa también pero no hubiera visto nacer a mi hija el 6 de enero. Cuesta trabajo describirte la alegría de estar allí adentro, cuando le hicieron la cesárea a Adriana y filmé, y vi cuando sacaron a esa criaturita de las entrañas de la madre; los padres saben la sensación que describo, para nosotros fue la primera vez».
- ¿Qué queda hoy de la muchacha de la parada?
Sonríe y los ojos le brillan.
«Queda mucho, aunque somos dos personas diferentes a aquellos jóvenes de entonces, Adriana sigue siendo la misma mujer hermosa de la que me enamoré, con unas cualidades extraordinarias. Para mí más que mi esposa y mi compañera es una gran amiga pero es también un ejemplo de firmeza y lealtad y le tengo una gran admiración realmente. Yo te aseguro que Adriana sigue siendo aquella muchacha de la parada, a la que descubrí la primera vez que la vi cuando yo pasaba y le seguí los pasos, definitivamente impresionado».
- ¿Adriana me contaba que cuando regresaras tú decías que ibas a poner una puerta de hierro para que nadie los molestara los primeros días y se rompieran las manos cuando tocaran?
Ríe a carcajadas.
«Bueno ha costado trabajo poner la puerta –vuelve a reír a carcajadas-. A veces nos quejamos simpáticamente del ritmo que hemos llevado en este año, pero en parte lo entendemos también porque fueron muchos años de lucha de nuestro pueblo y de amigos de otros lugares, y ahora todos quieren un ratico con Los Cinco. Y nuestra misión ahora es aportar en lo posible a este proceso y la decisión es conversar con los jóvenes, con el pueblo, visitando centros de trabajo y estudio, y aportando la experiencia que sea posible si en alguna medida podemos ayudar».
- ¿Después de la prisión crees que eres una mejor persona en sentido general?
«Resulta inmodesto que uno lo diga pero ahora yo me considero un mejor ser humano, porque aprendí a ver la vida de manera diferente».
- ¿El humorismo en tu vida?
«A mí el humor me ha ayudado mucho. Yo recuerdo que cuando estaba en secundaria y en pre, en los análisis de la Juventud o la FEEM, alguien decía: fulano es inmaduro, y en ese sentido pienso que puedo seguir siendo inmaduro, pero siempre me gusta asumir aun las derrotas con cierto optimismo y con cierto humor, sin tomarlo a la ligera, porque no es lo mismo.
«Si nosotros no nos hubiéramos reído en el juicio de los fiscales y los jueces, si no nos hubiésemos reído en el hueco de las cosas que nos ocurrían, no lo hubiéramos pasado con la firmeza con que lo pasamos».
- ¿Tu país?
«Mi país es mi razón de ser. Yo pienso que todo el mundo debe tener un propósito en esta vida. Mi propósito es servir a mi país, siempre lo ha sido, porque cuando vas a la historia este país está en el mapa gracias a personas que lo sacrificaron todo. Modestamente te digo que mi Patria puede contar conmigo porque esa es mi razón de ser. En eso pienso yo cuando me levanto cada día. Yo soy un soldado y estoy esperando la próxima orden».
- El Necio, ¿por qué un himno para ustedes?
«A mí siempre me gustó esa canción, la escuché por primera vez en Miami pero en la calle y siempre me impactó. Después conocí la historia y me pareció una obra maestra de Silvio por haberla compuesto en el tiempo en que la compuso, por haberla estrenado donde la estrenó, y siempre la vi como un himno.
«Ya presos desde mi celda hacia la de René, por la rejilla del aire, le copié la letra y empezamos a tararearla y él empezó a silvarla y así comenzamos a cantarla Los Cinco. Y cada vez que teníamos un momento difícil recordábamos la canción y nos levantaba el ánimo, además de ser la reafirmación de cuál debía ser nuestra postura».
- Finalmente, ¿te consideras uno de los necios de Silvio?
«Pienso que sí, modestamente, porque ser necio en esta coyuntura, en este país, es una cualidad. Y te digo con modestia, pienso que soy uno de los necios de Silvio, creo que Los Cinco lo hemos demostrado».
Se acaba el tiempo. Hace varios minutos que el auto se ha detenido para terminar la conversación porque Gerardo ya tiene otro compromiso que cumplir. Quedan varias preguntas que podrían ser la segunda parte de esta entrevista, lo cual pactamos al inicio de la conversación porque sabíamos que el tiempo no alcanzaría.
Nos despedimos y los dos quedamos complacidos con el diálogo, aunque en mi caso, la satisfacción es infinita, porque es un extraordinario privilegio hablar con un héroe, mucho más, si es uno de Los Cinco.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Cuando Gerardo Hernández Nordelo llega al Aula Magna de la Universidad de La Habana, decenas de jóvenes estudiantes van a su encuentro para hacerse fotos junto al Héroe, que, solícito, complace a todos los que plasman el instante en sus celulares en las afueras del simbólico recinto.

Después de largos minutos todos entran para participar en un panel sobre el ejemplo de Fidel Castro en el aniversario 70 de su entrada a la Universidad de La Habana, y luego de la intervención de dos oradores, Gerardo va al podio y comienza su intercambio con los estudiantes.


Entonces habla del ejemplo de Fidel para Los Cinco durante los duros años de las cárceles en suelo de Estados Unidos. Como brillante comunicador traslada a todos a lo que cuenta tras las rejas, donde infinidad de veces estaba el ejemplo de Fidel.

Cuenta que en los días del amañado juicio contra ellos en Miami, cuando se encaminaban a una de las salas, un hombre con mal aspecto los miraba con detenimiento. Al darse cuenta, alerta a los otros cuatro para tener cuidado al pasar por su lado. Y cuando eso sucede el hombre los detiene y les pregunta: «¿ustedes son los cubanos?» Y ante la respuesta afirmativa les espeta: «Manténganse firmes que Fidel Castro no los abandonará».


Otro ejemplo fue el de un joven cubano que estaba frente a su celda en el hueco, quien en conversaciones con él le afirmaba con cierto reproche que no quería saber nada de Cuba ni mucho menos de Fidel Castro, pues lo de él era vivir en Estados Unidos y hacer las locuras que le gustaban.

Cierto día, el joven vecino se desorientó mentalmente por las difíciles condiciones del hueco, y en señal de protesta cogió excremento del escusado y lo regó por las paredes de la pequeñísima celda. Los guardias, en respuesta a sus provocaciones, le sellaron el escusado y le cerraron la diminuta ventana por donde entraba el aire, entre otras medidas duras con el prisionero.

Después de una semana en esas condiciones, el joven cubano golpeaba la puerta y gritaba palabrotas contra sus verdugos, y aseguraba a viva voz que a él no lo doblegarían, porque era cubano y había sido educado por Fidel Castro, cuya figura emergía como estandarte sostenido por el preso.

Después contó todo lo relacionado con Fidel desde la cárcel, su aliento constante, su paradigmática frase de que ¡Volverán!, hasta su encuentro con Los Cinco a pocos días del regreso.

Al terminar, un prolongado aplauso se dejó escuchar en el recinto por los jóvenes, que una vez fuera, otra vez se hicieron decenas de fotos con el Héroe, quien con mucha paciencia atendía la petición de todos, como el hombre de pueblo que es.


lunes, 1 de junio de 2015

Esta es una foto excepcional que encontré en Facebook a través de Ivette González Salanueva, hija de René González Sehweret, que constituye todo un emblema del amor entre hija y padre, y a mí se me ocurre lo que estaba pensando la bella Gema Hernández Pérez de su papá Gerardo Hernández Nordelo mientras lo miraba fijo a sus ojos y le acariciaba el rostro: “Gracias por estar, papá”.

Qué bella imagen, qué bello instante entre padre e hija. ¿Cuántas veces pensaría Gerardo en este momento, sumido en la soledad de su celda? ¿Qué pensará ahora, cuando mira a su bella hija que no le quita los ojos de encima, como diciendo: “te conozco papá, siempre te he conocido”.

Todos los hijos y todos los padres son sublimes ante el amor recíproco. Mas, este amor es mucho más grande, mucho más sublime, porque es un amor más que especial por las condiciones y los años que tuvieron que esperar padre e hija, para que naciera la vida y estar juntos.

Para mí es un regalo de la vida que ha hecho justicia con los buenos, un regalo para Gerardo y un regalo para Gema que sentirá un inmenso orgullo de su padre cuando sepa razonar. Es, en fin, un bello y emblemático regalo para este Día Internacional de la Infancia.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Gerardo y Hazeem, felices por el encuentro. (Foto: Ismael Francisco)
El encuentro con mi sobrino Hazeem, hijo de mi inolvidable hermano Ahmed Velázquez, es uno de los hechos más importantes que he experimentado en los últimos tiempos.

Sandra Teresita, su mamá, me escribió por Facebook, me dijo que Hazeem estaba en La Habana de visita y me dio un teléfono para que lo llamara. Casualmente, por la noche yo viajaba a La Habana. Lo llamé y andaba con su prima para Varadero, y marché hacia la capital.

Ya en La Habana, me llamó al celular al otro día por la mañana:

-Tío Migue, es tu sobrino Hazeem, ¿no piensas venir a verme? Y me fui al encuentro esperado por más de 10 años, porque después de la muerte de su padre, se fue con su mamá a vivir a Miami cuando solo tenía nueve años de edad y aunque hablábamos vía Facebook nunca más nos habíamos visto personalmente.

Junto a Ismael Francisco, Adriana, Gema y Gerardo.
Confieso que nunca pensé que Hazeem fuera un joven tan correcto, educado, formal y con tanta madurez para sus apenas 19 años. Con barba a lo medieval es la misma estampa de su padre, la misma cara, la misma risa, la misma forma de proyectarse y con los genes del padre a la hora de ver la vida, salvando la distancia de edades.

-Háblame de mi padre, de África- me dijo y comenzó a preguntarme por pasajes de su papá en Ghana, donde trabajamos juntos en 2001, dándole cobertura a la labor de los médicos cubanos en el olvidado continente, y hablamos mucho, mucho no solo de Ahmed, sino de su vida, de sus planes, de sus estudios en la Universidad, de su trabajo en una tienda de audífonos y como productor de música en un grupo que va dando muestras de calidad en ese difícil mundo; de su amor por Cuba, que lo atrae sin remedio…

Con la bella Gema. (Foto: Ismael Francisco).
Y a medida que hablábamos y compartíamos ideas, me parecía que tenía a Ahmed delante de mí, con su peculiar forma de ver la vida, y mi orgullo crecía y crecía, porque sentía cómo pagaba una especie de deuda con mi hermano fallecido, pero sobre todo con la vida, porque aunque Hazeem viva en los Estados Unidos siempre he estado cerca de él, tanto por su mamá Sandra Teresita como por él mismo, y siempre que ve una foto de África que publico en Facebook me pregunta que si es de su papá, y siento orgullo cada vez que le respondo afirmativamente.

Hazeem sacó lo mejor de los genes de su papá y de su mamá, pero sobre todo de sus enseñanzas, de todo lo que su padre hablaba con él en la casa o cuando siendo muy pequeño se lo llevaba para sus aventuras de trabajo, en la Ciénaga de Zapata o en cualquier otro lugar intrincado del país, y por supuesto, de la esmerada educación que le ha brindado todos estos años su progenitora, para hacerlo un joven de bien.

También me habló con mucho cariño de Monchy Gattorno, el esposo de su mamá, quien según sus palabras ha sido especial con él y lo ha tratado como un verdadero hijo, de las locuras de su hermano Luisi con su pequeña y preciosa hija, de la vida, la gente, las cosas, y fueron unas dos horas hablando y hablando y viviendo momentos inolvidables.

Después tuvo que llegar la despedida porque él tenía muchas cosas que hacer en el poco tiempo que andaba por acá y yo debía asistir a una reunión, y aunque quedamos de vernos otra vez nos resultó imposible por sus compromisos y por los míos.

Ya por la noche antes del día de mi regreso, lo llamé y por fin lo encontré en casa de su tía Gisela, y estaba eufórico porque había estado en la casa de Gerardo Hernández Nordelo, quien desde su encierro fue muy amigo de Ahmed, y desbordaba su alegría por aquel encuentro con un hombre extraordinario, su esposa Adriana y su pequeña Gema.

-No te preocupes, tío, que en agosto pienso volver y nos veremos- me dijo y se me hizo un nudo en la garganta por tanta dicha, porque aquel fotorreportero recalcitrante de Granma Internacional que anduvo conmigo por las selvas africanas, dejó una semilla en esta tierra, como una muestra de la impronta de su corta vida, y para demostrar que de los grandes padres siempre nacen grandes hijos.



martes, 20 de enero de 2015

Tengo la satisfacción al 100, porque en mis manos está una copia de la carta que Gerardo Hernández Nordelo, uno de Los Cinco, le escribió de su puño y letra al fotorreportero de Granma Internacional, Ahmed Velázquez, con la historia que conté en un post anterior que titulé Tres lágrimas y una historia.

En aquella ocasión, 15 de octubre de 2003, Gerardo se disculpaba con Ahmed por haber pensado que una foto hecha por él en África pudiera ser de una agencia de Prensa como Reuter o la AP, cuando fue publicada en Granma Internacional graficando una reunión internacional en La Habana, y que él vio en la cárcel.

martes, 6 de enero de 2015

Vuelvo a creer en los Reyes Magos.

Había dejado de hacerlo desde que era un niño, cuando veía que en algunos años mi Rey Baltazar no me complacía con lo que pedía, porque en mi inocencia no era comprensible la escasa economía de mis padres.

Pero hoy he vuelto a pasar esa página porque los Reyes Magos le han traído el mejor regalo a los cubanos de hoy, multiplicados en el amor de Gerardo Hernández Nordelo y Adriana Pérez: su hija Gema, tan esperada por el pueblo de la Isla como por ellos después de tanto encierro, tanta separación, tanto sufrimiento.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Foto tomada por mì en 2005, con motivo de su
visita a Las Tunas y que después formó parte de
mi exposición personal Rostros y otros instantes,
Esta es la historia que nació de una entrevista que le hice a Adriana Pérez, la esposa de Gerardo Hernández Nordelo, uno de Los Cinco, en julio de 2005, cuando su amado llevaba siete largos y difíciles años en cárceles de Estados Unidos. Fue con motivo de una visita de ella a la oriental provincia de Las Tunas, en la que compartió con gente de pueblo. En un momento libre, nos sentamos a conversar en el Museo Mayor General Vicente García, y de aquel diálogo surgió este testimonio, que fue publicado por aquellos días, y que ahora, cuando ya Gerardo está en casa y ella espera al hijo(a) que tanto deseaban, vuelvo a proponerla al público por la vigencia que mantiene.

                       I
¿Quién falta por despedirme?

Gerardo Hernández Nordelo lanza al aire la pregunta al tiempo que recorre con la mirada el grupo de personas que han acudido a despedirlo. Y encuentra los ojos de su amada, Adriana Pérez, que lo miran fijamente, con la tristeza de una distancia que ya comienza a ser real. Y la ve detenida en el tiempo, como haciéndole ver que se niega a la separación. Y se estremece en su interior, y trata de adivinar cada uno de sus pensamientos, al tiempo que recuerda en solo un instante cada minuto vivido, en la grandeza de un amor que cada día tiene alimento nuevo. Quiere caminar hacia ella, pero está como aferrado al piso, porque él también se niega a la separación. Entonces, como sacando fuerzas de lo más íntimo de su ser, se acerca a ella, con la prisa de un siglo, hasta que siente entre sus brazos el delicado cuerpo de su amada, a quien besa casi sin fuerzas para soportar tanto dolor. Y se vira, y no vuelven a mirarse más, y cada uno busca la fortaleza que necesita para alejarse, y camina como flotando en el aire, hacia la distancia.

martes, 23 de diciembre de 2014

Gerardo Hernández Nordelo, en el concierto de Silvio Rodríguez.
(Foto: Ismael Francisco).
En el concierto número 62 de Silvio Rodríguez por los barrios de Cuba, en el que fueron protagonistas Los Cinco, Gerardo Hernández Nordelo y su amada, Adriana Pérez, dejaron escapar las lágrimas cuando el trovador interpretó El dulce abismo, una bella canción que tanto tiene que ver con ellos, porque es como un himno para su amor.

domingo, 6 de abril de 2014



Marcial Flores es una suerte de artista de la plástica formado al calor de sus manos, de su intelecto y de su empeño, aun cuando nunca fue a la academia.
Solo bastó que un día, quizás sin proponérselo, tomó un lápiz y un papel y se puso a dibujar, y entonces se dio cuenta de que tenía aptitudes para la pintura, para la caricatura.

Y desde entonces, no para de buscar la idea precisa, la imagen justa para hacer feliz a su público, y se enamoró de la causa de Los Cinco cubanos, e inició una carrera meteórica en la lucha por su liberación, y hoy cuenta en su currículo con más de 200 caricaturas dedicada a los antiterroristas.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Gerardo Hernández Nordelo, uno de Los Cinco, le escribió una vez más a su amigo de Las Tunas, el adolescente Andy Daniel Oro, con motivo de cumplir un año el proyecto comunitario Por nosotros mismos, que celebró su onomástico en Anacahuita, intrincada comunidad del municipio de Manatí, al norte de la provincia de Las Tunas

Andy Daniel dice sentirse honrado, como siempre, por el mensaje de correo electrónico a través de
Alicia Jrapko, coordinadora del Comité por la libertad de Los Cinco en Estados Unidos, en el que felicita a los vecinos de Anacahuita y a todos los compatriotas de Las Tunas que hacen posible una actividad tan noble como esta, encaminada a la espiritualidad plena de la población.

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

Archivo del blog

Con la tecnología de Blogger.

Followers

Vistas de página en total

Ads 468x60px

Featured Posts

Entradas populares