Desde que era niña, Darletis Leyva González sabía que iba a ser
periodista, aunque su padre le auguraba el Derecho como carrera. Y se
paraba en cualquier acto escolar para comunicarse con los demás, y vivía
a plenitud al lado de sus padres y de su hermano, que la apoyaban en
sus sueños de comunicadora y la guiaban por los rectos caminos de la
vida.
Así, siempre andaba con la palabra a cuesta, quizás por aquel hecho de haber nacido el Día del Idioma, lo que ella considera un poco casual, pero también un poco predestinado a su personalidad, a sus ansias por el mundo de las letras, con la pasión del periodismo y con el sacrificio del periodismo, una vez egresada de esa carrera.
Así, siempre andaba con la palabra a cuesta, quizás por aquel hecho de haber nacido el Día del Idioma, lo que ella considera un poco casual, pero también un poco predestinado a su personalidad, a sus ansias por el mundo de las letras, con la pasión del periodismo y con el sacrificio del periodismo, una vez egresada de esa carrera.






