Nunca
tuve la suerte de ver en persona a Gabriel García Márquez, aunque siempre he
sentido tenerlo muy cerca. Y desde que comencé en el Periodismo, fue mi
paradigma y recuerdo que en el periódico 26, donde inicié en el mejor oficio
del mundo, como una vez dijo, quería parecerme a él en aquellas crónicas de
domingo que incluía en la página dos del diario.
Después
comencé a leer cada una de sus obras, y me encontré Cien años de soledad, y recuerdo que de vez en vez me perdía con tantos
personajes y volvía atrás, para precisar un nombre, un hecho.






