Si me
preguntaran cuál fue mi mayor impresión este Primero de Mayo en Las Tunas, no dudaría en
afirmar que la cantidad de niños eufóricos que desfilaron junto a sus padres o
junto a sus compañeros de escuela.Eso lo pondría incluso por encima de la solidez de la marcha combatiente que protagonizó el pueblo, porque ello es común cada año. Pero en este 2014, los niños dieron una nota de distinción, un toque, que aunque es recurrente, tuvo su singularidad.




