miércoles, 14 de octubre de 2015

Como una forma de saldar la deuda con su propia historia, el pueblo cubano siempre se ha caracterizado por la ayuda internacionalista a otros pueblos del mundo.

Así, en las décadas del 70 y del 80 del pasado siglo, la presencia cubana se hizo fuerte en África, donde su protagonismo fue relevante en la lucha contra la Apartheid, y más de 300 mil cubanos cumplieron misiones militares. Una parte de ellos entregó la vida por las causas nobles de esos pueblos oprimidos.

Los restos de los heroicos combatientes caídos, reposaron muchos años en las rojas tierras africanas, y luego de un extraordinario trabajo en el que participaron especialistas del Instituto de Medicina Legal de Cuba para la identificación y preparación de los cadáveres en el cementerio de la Misión Militar Cubana en Angola, el 7 de diciembre de 1989, se iniciaba la Operación Tributo, que consistió en el traslado a la Patria de los restos de los dos mil 077 cubanos caídos en Angola, 160 en Etiopía y 113 en otros países, para darles sepultura en la tierra que los vio nacer.

La Operación Tributo se hizo coincidir con el aniversario 93 de la caída en combate del Mayor General Antonio Maceo Grajales, pilar fundamental en las guerras de liberación del siglo XIX, y su ayudante, el capitán Panchito Gómez Toro, para rendir en solemne ceremonia el homenaje de todo un pueblo a quienes con su sangre abonaron la causa de la independencia en otras naciones.

De ahí que el 7 de diciembre de 2009, se cumplió el vigésimo aniversario de la Operación Tributo, y Cuba toda acudió en solemne peregrinación hasta los panteones edificados a los caídos, para rendir merecido homenaje a los que con su sangre ayudaron a la liberación de otros pueblos.

Cada año, en la ciudad de Las Tunas, la peregrinación parte desde el parque Maceo, en el mismo corazón de la urbe, y recorre las principales calles hasta el cementerio Vicente García, donde el pueblo, junto a los familiares, reunidos ante el panteón a los caídos, se les rinde tributo a los hijos, hermanos, padres… que entregaron sus vidas por un mundo mejor.

Siempre, en una mañana soleada, están los rostros de la tristeza, que enseñan el dolor del alma ante la ausencia del ser querido. Son los mismos rostros que una vez expresaron su alegría junto a ese que hoy no está.

Estos son los rostros de la tristeza. Siempre vuelven a expresar el dolor que han llevado dentro, junto a los nichos de sus seres queridos, y justamente el 7 de diciembre, cuando se cumple un aniversario de la Operación Tributo, aquel heroico gesto de Cuba cuando su pueblo dio sepultura a quienes cayeron combatiendo en otras tierras del mundo.

No han faltado las lágrimas por el ser querido, la tristeza por quienes entregaron sus vidas por una causa justa; la entereza ante el ejemplo legado a las nuevas y futuras generaciones.








lunes, 5 de octubre de 2015

Ser uno de los más significativos exponentes de las artes plásticas en la provincia de Las Tunas es un compromiso extraordinario para René Peña Carbonell, un escultor que busca en cada forma una de las razones de su existencia.

Artista sensible ante las cosas bellas, humano a la hora de crear sus esculturas, y agudo en sus opiniones, siempre en busca de la perfección, René es un artista de academia, desde la escuela nacional hasta el Instituto Superior de Arte, y sus conocimientos salen a la luz en cada obra, que transpira siempre elementos de las más diversas tendencias, aunque una prevalezca sobre las otras.

René perteneció al grupo La Campana, emblemático, emprendedor y conflictivo en el mejor sentido de la palabra, porque sus propuestas hacían pensar, reflexionar sobre un tema, indicar caminos, quizás engorrosos, pero para nada inadvertidos, y sí muy sugerente a la hora de encarar el arte, que para ello está en su esencia.

Quizás esa experiencia lo hizo más maduro, porque muy joven se dio cuenta de que lo pensado tantas veces podía ser posible, y si tenía talento, conocimientos y colegas que lo enrumbaran, solo hacían falta su voluntad de acero y los deseos de comerse al mundo para salir adelante.

Y así ha sido siempre. René Peña no está tranquilo un momento, a pesar de tomarse unos meses sin crear formas físicas, porque su mente tiene un mecanismo revolucionario, una polea trasmisora, para concretar una idea siempre en función de los demás, porque para nada es un artista alejado del público y tiene en cuenta cada concepto o sugerencia que les lleguen de otras personas.

Amante furibundo de Las Tunas, su ciudad, cuando anda por sus calle no se pierde un detalle, nada escapa a su mirada escudriñadora, y entonces llega la propuesta de hacer esto o aquello, para legarle una urbe mejor a sus hijos, a las nuevas generaciones y hasta él mismo.

En la azotea de su edificio, convertido en un gran taller al aire libre, pasa noches enteras creando metal o madera, o ambas fundidas en un solo elemento, y se cuentan por decenas las veces que el primer grito de la aurora lo sorprende, empeñado en una forma que no queda como quiere o en la terminación de una obra que se niega a sus ansias, o con la satisfacción de una noche plena de entusiasmo y de tres dimensione hechas para perdurar.

De ahí que René Peña sea una de las personalidades más significativas de la cultura en Las Tunas, porque su concepción del mundo y del arte lo hacen singular cuando sus empeños nacen en forma de esculturas para hacer felices a los demás.


viernes, 2 de octubre de 2015

Nuevamente la tragedia golpea a Estados Unidos. El horror se apoderó de la apacible Roseburg una ciudad de 20 mil habitantes, ubicada a 280 kilómetros al sur de Portland, la urbe más importante de Oregon, famosa por su progreso, el cuidado del medio ambiente y la defensa de las minorías.

Los disparos llegan otra vez a una universidad del país el norte, específicamente en el Umpqua Community College de Roseburg, donde al menos 10 estudiantes murieron y siete resultaron heridos, en una de las masacres más sangrientas de los últimos años.


El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se dirigió al país en conferencia de prensa y habló de la «rutina» de la muerte. «Las informaciones son rutinas, mis reacciones aquí son una rutina y lo es la conversación posterior», dijo frente a las cámaras, visiblemente cansado.

Obama advirtió que «ningún país avanzado» experimenta tantas masacres como Estados Unidos, como ya había dicho luego de la matanza en una iglesia de Charleston, en junio pasado.


El tiroteo comenzó por la mañana en la sección de ciencias de la universidad, cuando un hombre recorrió las aulas de la institución con cuatro pistolas, hacía poner de pie a los estudiantes y preguntaba de qué religión eran: si la respuesta era cristiano, le disparaba en la cabeza, si la respuesta era negativa, disparaba a las piernas, dice Kortney Moore, una joven estudiante, testigo del horrendo crimen.


La policía acudió al lugar y en un intercambio de disparos abatió al criminal. Era un joven de unos 26 años y cuando se analizó la actividad del criminal en las redes sociales había escrito: «Ésta es la única vez que voy a aparecer en las noticias. Soy tan insignificante».


Esta ha sido la peor tragedia ocurrida en una universidad estadounidense en lo que va del año, y una de las peores de una larga lista de masacres en centros educativos que son ya una marca registrada de la violencia en Estados Unidos.


En octubre del pasado año tuvo lugar una de las últimas, cuando cinco personas murieron en manos de un atacante que se suicidó en el Instituto Pikchuck de enseñanza secundaria de Marysville, Washington, y en diciembre 2012, un joven de 20 años mató a 20 estudiantes y seis adultos en la primaria Sandy Hook, de Connecticut, una de las peores matanzas de los últimos tiempos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Valle de la prehistoria.
Dicen que el grupo de indígenas de la cultura Taína vivía en paz y armonía en las tierras fértiles de una zona al este de la actual provincia de Santiago de Cuba, donde la caza diaria constituía la principal actividad de los habitantes del asentamiento.

Árboles había muchos, frondosos y verdes que recibían la bendición de la lluvia, pero había uno que se distinguía de los demás. Con una madera compacta, apariencia amarilla, una longitud elevada y un tronco macizo, al cual los aborígenes nombraban Baconá.

Era un árbol que crecía a poca distancia de la costa, y según los habitantes de la región tenía poderes mágicos, milagrosos para muchos habitantes de la tribu.

Cuenta la leyenda que en ese asentamiento vivía un pequeño indiecito que todos los días salía a pasear, y un día, encontró una gran masa de agua azul, a la cual nombraron la Laguna de Baconao, frente a la cual el niño se sentaba durante largo tiempo para contemplar las bellezas naturales del paradisíaco lugar.

Y un día, el pequeño niño encontró un caracol grande, el cual le llamó la atención por su forma y sus colores, y cuando lo soplaba emitía un sonido bello, que acariciaba los oídos de quienes lo escuchaban.

Así, cada día, el indiecito se sentaba a la sombra del frondoso árbol Baconá, y pasaba largos períodos de tiempo sonando el caracol, y los pobladores del lugar tampoco demoraron en comenzar a atribuirle poderes mágicos al caracol junto al árbol y al niño, a quien le bautizaron con el nombre de Baconao.

Todos los días Baconao paseaba por la comunidad y hacía sonar su caracol junto al árbol, pero un día no apareció más, sin dejar rastro en el lugar, y dicen que desde entonces en el árbol de Baconá, siempre pueden escucharse los sonidos armoniosos del caracol del pequeño niño de esta aldea taína.

Hoy el Parque Baconao es una reserva que se localiza entre Santiago de Cuba y Guantánamo. Posee un gran parque de diversiones, un acuario visitado por grandes y chicos y una adecuada red hotelera.

Como poblado rural fue fundado en 1981, posee 60 unidades de alojamiento y está poblado por 210 habitantes: 103 hombres y 107 mujeres, y se ha convertido en un parque natural de 800 kilómetros cuadrados, declarado por la UNESCO Reserva Mundial de la Biosfera.

En la zona existen museos, sitios recreativos, monumentos históricos y curiosidades como el llamado Valle de la Prehistoria, en el que existen grandes animales esculpidos que son la atracción de grandes y chicos, todo gracias a la leyenda de Baconao.



domingo, 20 de septiembre de 2015

Dicen que vivía en el Puerto de Manatí, al norte de la provincia de Las Tunas, y según testigos era un pescador empedernido que afirmaba era novio de una mujer con cola de pez.

De ahí que muchos pobladores del lugar lo tildaban de loco. Y las pocas veces que pasaba delante de todos, hinchaba el pecho y sus ojos miraban al cielo, porque era muy feliz con su amada.

Cuenta la leyenda que todas las noches, el pescador llegaba hasta los acantilados y se sentaba a esperar a su amada.

Y dicen que su mirada se perdía en el horizonte y se confundía con el azul del mar, hasta la línea del horizonte huérfana de embarcaciones.

Jacinto era su nombre, y protagonizaba todo un rito del que no lo sacaban ni los muchachos que pasaban y se burlaban de él, que inalterable, se reía a la vez de ellos y en su interior lo embriagaba su felicidad.

Así pasaba largas horas a la espera de su amada, por lo que uno de los pescadores amigos lo conminó a que dejara aquella obsesión porque iba a morir de frío y de hambre, pero Jacinto hacía caso omiso a todo cuánto le decían, porque su sirena lo llenaba de felicidad, y hablaba de ella con tanta belleza que los pescadores lo dejaron de tildar de loco por sus profundos sentimientos.

Una madrugada de luna llena, Jacinto contemplaba el mar esperando a su amada. Estaba feliz, con su mirada fija en el horizonte. Entonces se levantó de su asiento en uno de los arrecifes, llevó sus manos al pecho y cayó de bruces sobre las convulsas aguas del Atlántico.

Entonces, de la quietud de las aguas, salieron unas manos de mujer y sumergieron al pescador, que no se vio más.

A partir de ese momento, no son pocos los vecinos del lugar que afirman ver la silueta del pescador sentado en su arrecife, mirando atentamente la sirena que danza para él en las azules aguas del océano.


Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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