martes, 31 de marzo de 2015

De izquierda a derecha: Lacha, Mastrapa. Adalys, yo, Labrada, Martes y Lucién.
Hace solo unos días, en la Jornada por el Día de la prensa cubana, recibí, junto a un grupo de profesionales, el reconocimiento Maestro de periodistas, por mi labor en la docencia durante los últimos 15 años, en este caso en la Educación superior.

Y eso me ha hecho pensar en mi vocación de maestro, desde que en mis inicios laborales me desarrollaba como profesor de secundaria básica primero y de preuniversitario después, hasta que me enrumbé un día hacia el Periodismo, pero sin dejar de mirar hacia la docencia.

Recuerdo que después de dejar el magisterio de manera profesional, ya como reportero del entonces diario 26, le impartía clases a los corresponsales voluntarios y desarrollaba talleres sobre temas de Periodismo y cuando ingresé a la emisora provincial Radio Victoria, a finales de la década del 90 del pasado siglo, acogí en serio mi labor docente, que llegó al clímax cuando comencé a desempeñarme como profesor de la Universidad Lenin, allá por 2003.

De entonces para acá la docencia ha acompañado mi desempeño profesional en las aulas de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas y como precursor de la docencia en mi órgano de prensa, hasta las aulas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana, el Centro de Estudios del Instituto Cubano de Radio y Televisión y muchas emisoras de todo el país.

Y es que enseñar lo que uno sabe es lindo. Ver cómo alguien es capaz de desempeñarse en alguna tarea específica a partir de las enseñanzas de uno, ofrece una satisfacción sin límites, porque la preparación y el empeño por llevar adelante una especialidad reflejados en otro reconforta.

Yo, que me he pasado la vida aprendiendo, me doy cuenta que también me he pasado la vida enseñando, alejado de aquello de que no se puede enseñar todo que algunos esgrimen, porque lo lindo es compartir y socializar lo que se ha aprendido, porque a fin de cuentas el conocimiento es para compartirlo, pues lo otro es un gran egoísmo.

En mi Grupo Internet, de Radio Victoria, todos los días estoy “tallereando” algo, y ahora, por ejemplo, siento la satisfacción de que Luisi, el fotorreportero de Tiempo21, a quien he formado en esa especialidad desde cero, ya comienza a editar los vídeos para el medio a partir de lo que le enseño, y el orgullo crece en mí hasta los tuétanos cuando observo las imágenes que logra, con un excelente sentido de la composición, el encuadre, los planos, ángulos y el manejo de la luz, y como fotógrafo de vídeo, y aunque no siempre se lo digo, mi felicidad es inmensa.

Por eso he aceptado tan bien ese reconocimiento de Maestro de periodistas, porque la pedagogía es una profesión hermosa, pues permite reflejarse en los demás.




lunes, 30 de marzo de 2015

Visitar el complejo monumentario en homenaje al Comandante Ernesto Che Guevara, en la ciudad de Santa Clara, es vivir un poco de la historia de ese hombre que se erige como una leyenda mundial.

Fue en esa ciudad donde el Che libró una de las batallas decisivas del Ejército Rebelde, y a partir de entonces, Santa Clara lo acogió –lo acoge- como a un hijo que siempre tiene en esa urbe a su regazo para acunarse en él.

Fue el 28 de diciembre de 1988 cuando quedó inaugurado ese sagrado lugar, cuya concepción artística estuvo a cargo del destacado escultor cubano José Delarra y es un complejo que nace de tres proyectos diferentes: el monumento como tal, la Plaza Ernesto Che Guevara y la Avenida de los Desfiles, integrados a través de una sola concepción general, lo que le da una belleza inigualable a esa parte de la ciudad santaclareña.

Es en ese lugar donde descansan los restos del Che y varios de sus compañeros de lucha. Después de varios años de intensa búsqueda, especialistas cubanos encontraron al llamado Guerrillero Heroico y después de identificarlo fue trasladado a la ciudad cubana que lo acogió como a un hijo, y allí, en un ambiente de paz y rebeldía, su ejemplo se erige en un memorial que siempre ha sido historia, como su propia vida.

El museo y su esencia fue proyectado por la arquitecta Blanca Hernández Guivernau, con museografía de otro arquitecto, José Ramón Linares Ferrera, quienes pusieron todo su empeño en hacer un lugar a la altura del hombre que acogería hasta el fin de los tiempos.

Allí el visitante puede recorrer la cronología de la vida y la obra del Che, en la que aparecen etapas como la niñez, la adolescencia y juventud, y se hace énfasis en el marco familiar donde se formó en la Argentina que lo vio nacer, y también abarca faceta de su obra y pensamiento revolucionario, como constructor del Socialismo en Cuba y como internacionalista.


domingo, 29 de marzo de 2015

El décimo cuarto Salón Provincial de Instructores de Arte abierto en el lobby del Teatro Tunas, de la ciudad de Las Tunas, es una invitación al buen hacer de un grupo de jóvenes que hacen suyo el arte para comunicar sus ideas y conceptos a través de los tiempos que vivimos.

Estos jóvenes profesionales dejan su impronta con más de una veintena de obras que sobresalen por el gusto estético, entre las que sobresalen Secuelas del paraíso, de Leandro Pérez Figueredo, que resultó la obra laureada con el primer premio del salón, El repartidor de sueños, de Dannier Viamonte Pupo y La imagen muy dentro de mí, de Misleydis Quesada Otero, que obtuvieron el segundo y tercer lugar.

Las obras representan varios temas, con técnicas como la cerámica, policromada, el acrílico y óleo sobre lienzo, fotografías, plumilla sobre cartulina, papier maché, acrílico sobre tela, hasta el arte digital, con un discurso distintivo lleno de códigos expresivos.

El Salón Provincial de Instructores de Arte representa un espacio ideal para los jóvenes profesionales, que forman parte de la Brigada José Martí, quienes pueden mostrar su creación más allá de la docencia, en las escuelas y los  centros a los que están vinculados.

No importa cuánto deben hacer en función de los demás, no importa las horas frente a alumnos con explicaciones demostrativas sobre las distintas expresiones de las artes plásticas, ahora se trata de un público diferente, que se enfrenta a cada obra en busca de una lectura que lo haga comprender un mensaje codificado, lleno de símbolos que llegan a la mente y traspasan los umbrales de la conciencia para acomodarse en las emociones.

Ahora, con las obras de este salón, los instructores de arte demuestran que hay algo más que una forma de enseñar, porque los códigos expresivos de las artes visuales ayudan a comprender la vida en una instante determinado, siempre con las ansias de llegar al espectador con un mensaje que lo haga feliz.

sábado, 28 de marzo de 2015

La orquesta de guitarras Isaac Nicola surgió en 1998 por una petición de la que fuera entonces subdirectora de Música del nivel elemental de la Escuela Vocacional de Arte de Las Tunas, Amira Moreno. 

Ella le propuso al profesor Ramón Carlos Leyva que agrupara los niños en una orquesta, para que se presentara fundamentalmente en las Jornadas Cucalambeanas.

Al inicio, solo se hacía el montaje de las obras que ellos tocaban y eran piezas sencillas y no requerían de un director al frente, pero en el año 2000, al graduarse Ramón Carlos del Instituto Superior de Arte, ISA, se abrió el nivel medio profesional de la guitarra, lo cual posibilitó la llegada de alumnos de territorios cercanos.

Por aquella época, Louis Aguirre, profesor de Ramón Carlos en el ISA y en ese entonces director de la Orquesta Sinfónica de Camagüey, le sugirió que asumiera la dirección de la orquesta, aunque el joven Ramón no tenía experiencia alguna en esa profesión, pero su profesor insistió y finalmente aceptó.

A partir de ese momento, las obras fueron mucho más complejas. Aguirre ayudó mucho y la joven Orquesta de Las Tunas participaba en el Festival Internacional de Música Contemporánea, con presencia de músicos europeos. 

Por ese entonces, el maestro Harold Gramatges, le daba consejos a la Orquesta, al igual que otro maestro, Jesús Ortega, quien al conocer la existencia de la orquesta segunda en antigüedad de Cuba después de Sonatas Habaneras, que él dirige, se llenó de regocijo y de él partió la idea de que en Las Tunas se desarrollara cada dos años el Encuentro Nacional de Orquestas de Guitarras, el único evento de su tipo y donde se reúne la mayor cantidad de guitarristas del país.

Hay algunos rasgos que distinguen a la orquesta Issac Nicola de las del resto del país, como la diversidad de guitarras, gracias al mejor lutier de la Isla: Dioscórides Borges Fuerte, quien construyó los requintos para ampliar la gama de la tesitura de la música, además de una compra de varias excelentes guitarras en Brasil, que mejoraron la calidad de los instrumentos.

Por eso ahora la orquesta muestra diez guitarras convencionales, dos bajas de siete cuerdas y cuatro requintos, y ahí está la distinción.

En cuanto a los arreglos es digno destacar la labor que desempeña el maestro Ortega en ese sentido, porque este tipo de agrupación es atípica, y en la  historia de la música no se escribió para este formato. Los grandes como Mozart, Beethoven, Bach, compusieron para cuarteto de cuerdas, para el piano, pero no para una orquesta como esta.

El maestro Ortega se ha dedicado a realizar transcripciones de conciertos, de obras, y asimismo llevar la música cubana al repertorio de la orquesta tunera, desde Lecuona hasta la trova tradicional santiaguera, lo que sin dudas ha enriquecido enormemente la propuesta musical.

Después de 17 años de formada, los mayores regocijos para los integrantes de la orquesta Issac Nicola fueron el concierto ofrecido al maestro Leo Brouwer, una figura emblemática de la guitarra mundial, los intercambios con las otras orquestas y las presentaciones en la provincia de Holguín, donde se han presentado en sus jornadas de conciertos, en las cuales los muchachos se sienten a gusto.

La salud de la orquesta de guitarras de Las Tunas es excelente, pues es una dicha contar con muchos alumnos en la Escuela Vocacional de Arte que se vislumbran como la cantera. No son todos fundadores quienes la integran en la actualidad, sin embargo, la retaguardia está asegurada con un nivel medio fuerte, con una matrícula numerosa y con calidad.

Otro de los aportes de la agrupación es lo que ha representado para la enseñanza artística de la provincia de Las Tunas pues han ayudado a formar a las nuevas generaciones de guitarristas a partir de su ejemplo.

Por todo ello, la orquesta de guitarras Issac Nicola es un orgullo de Las Tunas y se erige como una de las más emblemáticas de toda Cuba.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Gerardo y Hazeem, felices por el encuentro. (Foto: Ismael Francisco)
El encuentro con mi sobrino Hazeem, hijo de mi inolvidable hermano Ahmed Velázquez, es uno de los hechos más importantes que he experimentado en los últimos tiempos.

Sandra Teresita, su mamá, me escribió por Facebook, me dijo que Hazeem estaba en La Habana de visita y me dio un teléfono para que lo llamara. Casualmente, por la noche yo viajaba a La Habana. Lo llamé y andaba con su prima para Varadero, y marché hacia la capital.

Ya en La Habana, me llamó al celular al otro día por la mañana:

-Tío Migue, es tu sobrino Hazeem, ¿no piensas venir a verme? Y me fui al encuentro esperado por más de 10 años, porque después de la muerte de su padre, se fue con su mamá a vivir a Miami cuando solo tenía nueve años de edad y aunque hablábamos vía Facebook nunca más nos habíamos visto personalmente.

Junto a Ismael Francisco, Adriana, Gema y Gerardo.
Confieso que nunca pensé que Hazeem fuera un joven tan correcto, educado, formal y con tanta madurez para sus apenas 19 años. Con barba a lo medieval es la misma estampa de su padre, la misma cara, la misma risa, la misma forma de proyectarse y con los genes del padre a la hora de ver la vida, salvando la distancia de edades.

-Háblame de mi padre, de África- me dijo y comenzó a preguntarme por pasajes de su papá en Ghana, donde trabajamos juntos en 2001, dándole cobertura a la labor de los médicos cubanos en el olvidado continente, y hablamos mucho, mucho no solo de Ahmed, sino de su vida, de sus planes, de sus estudios en la Universidad, de su trabajo en una tienda de audífonos y como productor de música en un grupo que va dando muestras de calidad en ese difícil mundo; de su amor por Cuba, que lo atrae sin remedio…

Con la bella Gema. (Foto: Ismael Francisco).
Y a medida que hablábamos y compartíamos ideas, me parecía que tenía a Ahmed delante de mí, con su peculiar forma de ver la vida, y mi orgullo crecía y crecía, porque sentía cómo pagaba una especie de deuda con mi hermano fallecido, pero sobre todo con la vida, porque aunque Hazeem viva en los Estados Unidos siempre he estado cerca de él, tanto por su mamá Sandra Teresita como por él mismo, y siempre que ve una foto de África que publico en Facebook me pregunta que si es de su papá, y siento orgullo cada vez que le respondo afirmativamente.

Hazeem sacó lo mejor de los genes de su papá y de su mamá, pero sobre todo de sus enseñanzas, de todo lo que su padre hablaba con él en la casa o cuando siendo muy pequeño se lo llevaba para sus aventuras de trabajo, en la Ciénaga de Zapata o en cualquier otro lugar intrincado del país, y por supuesto, de la esmerada educación que le ha brindado todos estos años su progenitora, para hacerlo un joven de bien.

También me habló con mucho cariño de Monchy Gattorno, el esposo de su mamá, quien según sus palabras ha sido especial con él y lo ha tratado como un verdadero hijo, de las locuras de su hermano Luisi con su pequeña y preciosa hija, de la vida, la gente, las cosas, y fueron unas dos horas hablando y hablando y viviendo momentos inolvidables.

Después tuvo que llegar la despedida porque él tenía muchas cosas que hacer en el poco tiempo que andaba por acá y yo debía asistir a una reunión, y aunque quedamos de vernos otra vez nos resultó imposible por sus compromisos y por los míos.

Ya por la noche antes del día de mi regreso, lo llamé y por fin lo encontré en casa de su tía Gisela, y estaba eufórico porque había estado en la casa de Gerardo Hernández Nordelo, quien desde su encierro fue muy amigo de Ahmed, y desbordaba su alegría por aquel encuentro con un hombre extraordinario, su esposa Adriana y su pequeña Gema.

-No te preocupes, tío, que en agosto pienso volver y nos veremos- me dijo y se me hizo un nudo en la garganta por tanta dicha, porque aquel fotorreportero recalcitrante de Granma Internacional que anduvo conmigo por las selvas africanas, dejó una semilla en esta tierra, como una muestra de la impronta de su corta vida, y para demostrar que de los grandes padres siempre nacen grandes hijos.



Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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