martes, 14 de agosto de 2012


Hoy es un día muy triste, porque se cumplen dos años de la muerte de Alexis Pérez Sánchez, colega y amigo de los buenos que dejó de existir repentinamente, cuando la madurez profesional lo convertía en uno de los mejores exponentes de los periodistas tuneros, siempre con el criterio al hombro, siempre polémico.

Es difícil, en extremo, aceptar que Alexis ya no está, que no me llame, que no nos veamos en la Casa de la Prensa, o que nos estrechemos las manos cada domingo en la mañana, porque él era uno de los panelistas del programa de debate Primer Día, de Radio Victoria, el cual dirijo y conduzco.  Fueron varios años debatiendo temas peliagudos, y cuando comenzábamos a hacer la prueba de mesa sobre el debate de turno, formábamos nuestras buenas discusiones, porque él era de los que defendían sus criterios hasta el final.  

Hace dos años, a finales de un julio y agosto aciagos, había tenido un dolor en el pecho y lo ingresaron en la sala de terapia intensiva del servicio de Cardiología del Hospital General Docente Ernesto Guevara, en la oriental ciudad de Las Tunas, donde vivo. A los tres días lo pasaron para Intermedia y fui a verlo, y conversamos largo rato de la vida, pero sobre todo de nuestra apasionante profesión, y en sus ansias estaba el regresar lo más rápidamente posible al programa, porque como periodista era de los que ejercen el criterio todos los días.

Dos días después, pensando que le habían dado de alta, lo llamé a la casa y el hijo me dijo que estaba en Intensiva, porque había sufrido un infarto, pero aun así, en estado grave, tuve la certeza de que no iba a morir, y en efecto, rebasó su dolencia y nuevamente en la sala de Intermedia, me comunicaron que lo llevarían al Cardiocentro de la ciudad de Santa Clara, en el centro de Cuba, y como no pude ir a verlo el día antes lo llamé por teléfono y con mucho optimismo me contó que estaba bien, tranquilo, confiado, que lo llevarían para hacerle una coronografía y ver la conducta a seguir y de paso limpiarle una de las válvulas del corazón. "Sé que voy a ir y a regresar bien porque mis dos pequeños nietos son mi vida y me inspiran vivir", me dijo. Entonces le di ánimo y le dije que me iba con él, a lo que me respondió: "Y yo a ti te llevo en el corazón".

Tres o cuatro días después llamé a Elbita, su esposa, para preguntarle que si le habían hecho la prueba y con alegría me dijo que todo había salido bien, que regresaba ese mismo sábado por la tarde, y cuando lo llamé por la noche estaba contento y quedamos de vernos al otro día.

El domingo siguiente, después de terminar Primer Día fui a su casa, y luego del abrazo lo primero que me preguntó fue por el tema tratado, por los detalles y hablamos por un buen rato, y me contó de la esmerada atención en el Cardiocentro santaclareño, de la excelencia de la medicina cubana, del alta recibida, de su vida normal después de un descanso y de regresar a Primer Día, lo más rápidamente posible, lo que en verdad nos hacía -nos hace- una falta tremenda.

Durante la semana hablamos dos veces creo, y el viernes por la noche, El Gordo andaba por Facebook, y al ver unas fotos que su amigo Yaciel Peña  había publicado de la pequeña y preciosa hija de Yaimara Cruz, otra de nuestras panelistas, Alexis le escribió a Yaimara lo que quizás fuera lo último que hizo en la red social: "Linda, muy linda... Debes prepararla para Primer Día. Beso a las dos..." ¡Era obsesión lo que tenía con Primer Día, porque se sentía realizado denunciando lo mal hecho!

Yo me fui a la cama después de ver una película, y extrañamente me desperté por la madrugada, sin precisar la hora, cuando generalmente duermo la noche entera hasta que suena el despertador automático del teléfono, pero volví a tomar el sueño y el teléfono sonó aún de noche.

Como estaba de vacaciones y era sábado no había puesto el despertador, por lo que, al despertarme, enseguida pensé en eso (tengo la costumbre de que cuando suena el despertador a las 5:30 de la mañana descuelgo el auricular y lo cuelgo inmediatamente) por lo que me di cuenta de que era una llamada y una llamada por la madrugada casi siempre supone una mala noticia. Contesté con el corazón en la mano, y conocí la voz de Gerardo González Quesada, el entonces jefe de Información del semanario 26, quien me preguntó: "Migue, ¿estás despierto?", para decirme a rajatabla: "Alexis acaba de fallecer".

Fue como si me hubiesen dado corriente en el cuerpo. ¿Cómo era posible si Alexis estaba bien? No, no era verdad, tenía que haber una equivocación, pero Gerardo me confirmó que por lo que le habían dicho había tenido un ataque cardíaco y que todavía estaba en el hospital.

Eran las 5:00 de la mañana, y enseguida llegaron otras llamadas de amigos para confirmar la cruda realidad: El Gordo se había despedido de la vida sin avisar y después supimos que había sido por una descompensación súbita de la diabetes que le provocó el paro cardíaco.

Así, de esa forma absurda, triste, cruel, Alexis se nos iba, con sus 58 años de entusiasmo y entereza, en medio de tantos planes, de tantos sueños, de tantas metas personales y profesionales.

Así, se fue mi amigo de más de 20 años, con quien discutía en lo profesional y algunas veces en lo personal, pero a quien me unía una hermandad inquebrantable, porque el carismático Gordo era irremediablemente bueno, servicial, amigo leal.

Y termino este triste relato con lo mismo que dije aquella mañana de domingo en Primer Día,  a modo de un pequeño homenaje del colectivo, cuando su cuerpo sin vida aún estaba en la funeraria: "No porque te hayas ido tu voz se apagará; por el contrario, siempre estará con nosotros en las discusiones francas, en el debate sobre los temas que preocupan a la población".

domingo, 12 de agosto de 2012


El mundo ¿celebra? hoy el Día Internacional de la Juventud con la generación de jóvenes más grande en la historia de la humanidad, pero con realidades amargas que comprometen el presente y el futuro de quienes debían ser la alegría y no la tristeza.

Según el periódico cubano Juventud Rebelde, las cifras son alarmantes: el 39 por ciento de los jóvenes vive en la pobreza, 10 millones se encuentran desempleados, más de 30 millones trabajan en la informalidad, el poder adquisitivo es mucho menor que el de los adultos por igual trabajo, se incrementa el consumo de drogas a más tempranas edades, las complicaciones del embarazo, parto y puerperio continúan siendo la principal causa de muerte entre las mujeres jóvenes.

Cuando leo esas cifras siento dolor y alegría. Dolor por quienes no tienen derecho a una vida mejor, y alegría porque ninguno de esos jóvenes es cubano.

En mi país, tan atacado y bloqueado por la potencia más poderosa de la historia –léase Estados Unidos-, el panorama de la juventud es muy diferente. Es cierto que existen carencias y dificultades que atentan contra muchas de las actividades propias de la juventud, pero sin dudas los logros son mucho mayores que los problemas.

Los jóvenes de mi país cuentan con plenos derechos para su desarrollo: acceso a la educación gratuita y de calidad, inmunización ampliada y atención básica de salud, participación y toma de decisiones, acceso al empleo, libertad de expresión, protección, no violencia y educación en una cultura de paz y alimentación y nutrición adecuada. ¿Se puede aspirar a más?

Yo creo que sí, a perfeccionar la obra común en beneficio común, y por eso es que la juventud cubana de hoy está inmersa en el perfeccionamiento de nuestra sociedad, esa tan vilipendiada por los enemigos de la Revolución, que aun con defectos, ha reivindicado los derechos de la juventud, que prácticamente no existían antes del primero de enero de 1959.

Tengo una amiga colombiana que hace tres años se graduó en Comunicación Social, y todavía no ha podido trabajar en lo que estudió, porque sencillamente no encuentra un puesto adecuado para su profesión. En mi país eso no es así, y aun en medio de los ajustes laborales que responden al nuevo modelo económico, el Estado le garantiza a los jóvenes graduados universitarios su ubicación laboral mediante el servicio social durante tres años, y cumplido ese tiempo, su permanencia en el centro laboral dependerá de sus resultados y de su decisión personal de continuar en esa entidad.

En Cuba es cierto que hay muchachas que se dedican a la prostitución, pero por cada una de ellas hay miles que estudian honradamente en preuniversitarios y universidades, y no son discriminadas por su sexo o edad en ninguna institución estatal, y muchas de ellas, de acuerdo con su capacidad y responsabilidades, ganan mucho más que algunos hombres de su misma profesión, por las que se deciden a vender su cuerpo no responde a necesidades económicas como esgrimen algunos.

Ningún joven de mi país tiene que pagar sus estudios en ningún nivel, no tienen que desembolsar un centavo por los servicios de salud, son libres de expresar su pensamiento, muchos ejercen cargos de dirección en los más diversos sectores y se desarrollan en una cultura de no a la violencia y a las drogas.

Esta fecha fue instaurada como Día Internacional de la Juventud por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999, cumpliendo la recomendación de la Conferencia Mundial de Ministros de Asuntos de la Juventud, realizada un año antes y se hace con el objetivo de llamar a los gobiernos a analizar las problemáticas juveniles; sin embargo, en la inmensa mayoría de los países queda en solo una efeméride.

Ojalá que Cuba, con sus virtudes y defectos, fuera un ejemplo para mejorar la vida de los millones de jóvenes que cada día ven esfumarse sus sueños. Ojalá.

sábado, 11 de agosto de 2012


El día que asesinaron al Che Guevara, en La Higuera, Bolivia, yo tenía 11 años de edad, y aunque prácticamente era un niño, sabía muy bien quién era aquel hombre que acababa de caer por la libertad de otros pueblos, porque durante toda la enseñanza primaria, el Che era un paradigma, mucho antes de morir, y cuando ayudaba decisivamente a construir la nueva sociedad cubana.

Recuerdo muy claramente el momento en que dieron la noticia por los medios de comunicación, y la profunda tristeza que sentí cuando vi algunas fotos del Che en un periódico cubano, creo que el Juventud Rebelde, porque sabía a ciencia cierta que un gran hombre acababa de morir.

Con mi poca edad, sé muy bien que viví la incertidumbre que vivió todo el pueblo de Cuba, y recuerdo claramente cómo su Diario en Bolivia se entregaba por parte del Gobierno cubano, y la inolvidable noche en que Fidel Castro, reunido en la Plaza de la Revolución, de La Habana, con más de un millón de cubanos, presidía aquella velada solemne, en la que leyó la carta de despedida del Che, que dejó sin aliento a millones de personas a lo largo y ancho de Cuba.

Aquella carta, convertida en el testamento político del llamado Guerrillero Heroico, la aprendimos de memoria muchos niños de entonces, sobre todo, por la sabiduría con que fue escrita, con aquella prosa clara, las ideas contundentes, y el profundo humanismo que encerraban frases como "...otras tierras del Mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos"... o "...nada legal me ata a Cuba, solo lazos de otras clases que no se pueden romper como los nombramientos"...

Después, el Che se convirtió en la figura emblemática de todos los cubanos, latinoamericanos y las personas de bien de todo el Mundo, y nosotros, los pioneros (estudiantes) de entonces, repetíamos aquel lema que erizaba la piel: "pioneros por el comunismo, ¡Seremos como el Che!

Para mí en particular, el Che se convirtió no solo en un ídolo, sino en el hombre de leyenda que siempre fue, y comencé a estudiar su vida y su obra, pero sobre todo, el ser humano que se mostraba tras aquel nombre que lo inmortalizó, y buscaba constantemente cada anécdota, cada testimonio que me dibujara su gran estatura.

Ya de periodista, en 1987, recuerdo que me sentí muy regocijado cuando el entonces director del periódico 26, órgano en el que laboraba como reportero, me dio la tarea de hacer una serie de trabajos con motivo del aniversario 20 de su caída en combate, y disfruté tanto aquella misión, que crecí como profesional, y sobre todo, como ser humano.

Hoy, con el paso de los años, con los destinos de mi país y del Mundo, el Che ha ido creciendo dentro de mí como el ser al que más he admirado, como mi ejemplo personal del que parte la enseñanza mayor para tratar cada día de ser mejor persona y mejor revolucionario, que como él mismo decía en la guerrilla boliviana, es el escalón más alto de la especie humana.

Cuenta el escritor argentino Eduardo Berti que un hombre está gravemente enfermo y pide que le traigan a la cama un diccionario. Lo recorre con la ayuda de un nieto que lo sostiene y lee en voz alta cada palabra de infrecuente empleo. Como se siente morir, no desea dejar el mundo sin haber pronunciado previamente todas las palabras disponibles en su lengua natal.

El relato tiene una enseñanza notable, porque la mitad de las siete mil lenguas que se hablan en el planeta Tierra desaparecerán en este siglo.

Hoy cada dos semanas desaparece un idioma tras morir las últimas personas que lo hablan. Cada dos semanas se extingue un mundo. Si no respiras, no hay aire. Si no caminas, no hay tierra, si no hablas, no hay mundo, alertan los indios navajos, según un artículo publicado en Internet por el medio digital Gara, de España.

De las llamadas lenguas de arriba o dominantes, solo Europa no tiene idiomas en peligro de extinción. De las lenguas de abajo, sólo Bolivia, con sus 37 lenguas y ocho familias lingüísticas, posee el doble de diversidad que toda Europa. De las 154 diferentes lenguas indígenas existentes en Brasil, 36 están amenazadas de extinción inmediata.

No sobran las palabras. El mundo es grande para ellas y es preciso defenderlas.

viernes, 10 de agosto de 2012


Ocurrió en un centro turístico del oriente de Cuba.

Una adolescente de poco más de 16 años, romanceaba en la piscina con un hombre de unos 60, al parecer europeo, lo que suscitó la afirmación de una mujer convertida en espectadora: “eso es culpa de este sistema”.

Y tuve que salirle al paso.

Es muy simplista culpar a nuestro sistema social de la insuficiente educación e inmoralidad de determinadas familias, cuando miles, decenas de miles, cientos de miles de ejemplos demuestran la falsedad de esta afirmación.

Al margen de que es en el capitalismo en el que más arraigada y diseminada está la prostitución, en cualquier sistema esto depende en buena medida de la educación y formación que han recibido las personas en sus senos familiares.

Es difícil que alguna muchacha con una educación esmerada caiga en esta deshonra, que marcará para siempre a sus practicantes, porque como aseguraba el Héroe Nacional de Cuba José Martí, "la pobreza pasa, lo que no pasa es la deshonra que con el pretexto de la pobreza echan algunos sobre sí".

Y esta práctica no depende totalmente de los problemas económicos como también aseguran algunos, lo que se demuestra a diario en todos los sectores de nuestra sociedad. Depende, eso sí, de una aberración en la formación de sus practicantes, en una pérdida o carencia de valores éticos y morales, en la ambición personal de pasar algunos ratos sobre un auto o en algún lugar turístico y a cambio de unos pocos billetes.

Durante todos estos años de auge del turismo en Cuba se cuentan por miles las jóvenes que han cursado y cursan sus estudios universitarios con una modesta suma de dinero cubano en sus mochilas, con uno o dos pantalones, modestos zapatos y viajando los fines de semana para recorrer las largas distancias que las separan de sus casas.

Incluso, he sido testigo de la actitud de muchachas que no han aceptado por nada del mundo un aventón en un vehículo de turismo cuyos ocupantes les han parado con buenas intenciones para llevarlas, porque saben a lo que se exponen desde el punto de vista moral al montarse en uno de esos vehículos, muchas veces con gentes inescrupulosas.

También se cuentan por miles las jóvenes profesionales, técnicas, y obreras calificadas que día a día se enfrentan con entereza a la escasez, y llevan adelante el desarrollo del país en los diferentes sectores, convencidas de que cada tiempo futuro será siempre mejor.

Por suerte, quienes culpan al sistema por estas actitudes deben saber que están errados en su concepto. Por cada jinetera (prostituta) hay miles de muchachas honradas en Cuba. ¡Por suerte!

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

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