viernes, 10 de agosto de 2012


Ocurrió en un centro turístico del oriente de Cuba.

Una adolescente de poco más de 16 años, romanceaba en la piscina con un hombre de unos 60, al parecer europeo, lo que suscitó la afirmación de una mujer convertida en espectadora: “eso es culpa de este sistema”.

Y tuve que salirle al paso.

Es muy simplista culpar a nuestro sistema social de la insuficiente educación e inmoralidad de determinadas familias, cuando miles, decenas de miles, cientos de miles de ejemplos demuestran la falsedad de esta afirmación.

Al margen de que es en el capitalismo en el que más arraigada y diseminada está la prostitución, en cualquier sistema esto depende en buena medida de la educación y formación que han recibido las personas en sus senos familiares.

Es difícil que alguna muchacha con una educación esmerada caiga en esta deshonra, que marcará para siempre a sus practicantes, porque como aseguraba el Héroe Nacional de Cuba José Martí, "la pobreza pasa, lo que no pasa es la deshonra que con el pretexto de la pobreza echan algunos sobre sí".

Y esta práctica no depende totalmente de los problemas económicos como también aseguran algunos, lo que se demuestra a diario en todos los sectores de nuestra sociedad. Depende, eso sí, de una aberración en la formación de sus practicantes, en una pérdida o carencia de valores éticos y morales, en la ambición personal de pasar algunos ratos sobre un auto o en algún lugar turístico y a cambio de unos pocos billetes.

Durante todos estos años de auge del turismo en Cuba se cuentan por miles las jóvenes que han cursado y cursan sus estudios universitarios con una modesta suma de dinero cubano en sus mochilas, con uno o dos pantalones, modestos zapatos y viajando los fines de semana para recorrer las largas distancias que las separan de sus casas.

Incluso, he sido testigo de la actitud de muchachas que no han aceptado por nada del mundo un aventón en un vehículo de turismo cuyos ocupantes les han parado con buenas intenciones para llevarlas, porque saben a lo que se exponen desde el punto de vista moral al montarse en uno de esos vehículos, muchas veces con gentes inescrupulosas.

También se cuentan por miles las jóvenes profesionales, técnicas, y obreras calificadas que día a día se enfrentan con entereza a la escasez, y llevan adelante el desarrollo del país en los diferentes sectores, convencidas de que cada tiempo futuro será siempre mejor.

Por suerte, quienes culpan al sistema por estas actitudes deben saber que están errados en su concepto. Por cada jinetera (prostituta) hay miles de muchachas honradas en Cuba. ¡Por suerte!

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Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.
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