domingo, 15 de junio de 2014



Es la primera vez en mi vida que paso un Día de los Padres sin mi papá.

Por eso estoy viviendo un momento inédito, y reconozco en carne propia la tristeza que experimentan el mismo sentimiento que me invade hoy.

A papi siempre lo iba a ver temprano y le llevaba tabacos cuando fumaba; una gorra, un reloj, o cualquier presente que le dijera el amor que sentía –siento- por él.

De ahí que hoy haya sido un día diferente.

Ya en los últimos tres años, siempre lo encontraba en su silla de ruedas, con su buen semblante, con su alegría cuando me veía, porque siempre sintió un amor especial por mí, creo que por ser el primogénito, o quizás por ser el que más lo comprendía, cuando se empeñaba en algo que mis hermanos ni mi madre comprendían, y esperaba que yo llegara para consultarme, y cuando le daba la razón miraba a todos con cara de cumpleaños.

Pero hoy mi padre no ha estado, por lo menos físicamente. Se fue hace casi 11 meses, y aunque siempre está conmigo no es lo mismo verlo y meterme con él, hablar de esto o de lo otro, darle un beso y un abrazo y sentir su cariño a través de su mirada.

No obstante, como siempre anda conmigo, sé que me está mirando, que sabe que lo sigo amando desde cuando era pequeño, y me llevaba tan recio en su educación pero sin nunca perder la ternura, aunque no fuera muy expresivo en su manera de ser.

Entonces, felicidades, papá, dondequiera que estés, porque sigues siendo de los imprescindibles.

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Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.
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