martes, 10 de enero de 2017

Maikel fue la primera gran alegría de mi vida.

Aquel 9 de enero de 1981, fue un día frío en el hospital Ernesto Guevara, de Las Tunas, donde nació.

A partir de su nacimiento mi vida cambió porque de pronto me convertí en padre de aquel chiquitín que andaba conmigo para donde quiera desde pequeñito. Y desde entonces ha estado conmigo para llenarme de dicha y felicidad.

Y por eso lo felicito este 9 de enero, y le deseo todo lo mejor del mundo hasta el fin de los tiempos. Hijos como él son los que hacen dichosos y felices a sus padres.

Un beso y un abrazo por todo el tiempo que llevamos sin vernos, mi niño.
Con su amigo Jorgito.

Con su amigo Pachi.

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Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.
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