No por
repetido cada año, el homenaje del pueblo a los mártires de la Patria y a la
caída en combate del Mayor General Antonio Maceo, deja de emocionar. Por el
contrario, las lágrimas afloran y corren por las mejillas, los ceños fruncidos
y los rostros de la tristeza que denotan la pena y el dolor de los familiares
frente a la pérdida irreparable de sus seres queridos.Niños y jóvenes, hombres, mujeres, ancianos, llegan hasta el cementerio para rendir tributo a quienes ofrecieron lo mejor de sí por la causa de la Patria, y ofrendaron sus vidas defendiendo las causas justas dentro o fuera del país.


