miércoles, 22 de enero de 2014



Un buen libro ve la luz y los lectores se alegran. Mucho más si ese texto es el ganador de un concurso tan importante como el Premio Iberoamericano de Décima Escrita, Cucalambé 2013, en el que fuertes exponentes del país trataron de llevarse el lauro.

Sin embargo, Liliana Rodríguez, la bella y joven poetisa e improvisadora de Puerto Padre, no dejó lugar a dudas con su poemario Crepusculares, que ahora nace para representar a la Editorial Sanlope, de Las Tunas en la Feria Internacional del Libro de La Habana, que comienza el próximo mes en la capital cubana.

Por supuesto que el libro es un fiel reflejo del pensamiento de su autora, que logra agrupar una diversidad de temáticas con un toque juvenil, como ella, en el que sobresale el lenguaje novedoso, íntimo, sugerente, cautivante como ella misma. 

Crepusculares ha nacido de la ardua labor de Liliana como improvisadora, con esa fuerza arrolladora que deja atónito al público, porque ve en la muchacha a esa decimista y cantora capaz de llegar hasta los más intrincados rincones del alma, para emerger, al final, con su bella sonrisa y sus ojos pícaros contemplando los aplausos, sus aplausos.

Algunos dicen que su Premio Cucalambé fue una sorpresa por la experiencia de los competidores, porque tiene solo 21 años, y nadie duda de que el camino recorrido es importante para lograr un oficio. Sin embargo, ella rompió el mito y se alzó con el lauro, con el recorrido por su horizonte poético, incrustado en Crepusculares, un texto en el que aparecen décimas de cuando tenía 13 años, para más asombro.

No por gusto Jesús David Curbelo, Director del Centro Cultural Dulce María Loynaz y presidente del jurado, confesó que aunque los dos cuadernos finalistas estuvieron muy parejos, en el de Liliana había un mayor equilibrio entre la intensidad lírica y el dominio de la técnica y el manejo de la espinela.

La décima cultivada por mujeres en Cuba crece por día, y Liliana Rodríguez se mueve en este poemario en varios puntos de búsqueda, con la espinela romanzada, convertida en poema en prosa, al decir del propio Jesús David Curbelo.

Y ahora que nace el libro para todos, Crepusculares es como un regalo que brota como el estado de ánimo entre la conciencia y la inconsciencia, con las penumbras alumbradas por una luz tenue, pero intensa, porque la voz y el corazón de Liliana, llega hasta lo más profundo de sus lectores, con sus décimas cabalgando por las sabanas de Las Tunas.


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