sábado, 15 de marzo de 2014

Los artistas de la plástica de Las Tunas se sienten algo defraudados por todo lo que tienen que pasar para hacer su obra.

Cuando van a pintar un cuadro, o hacer una escultura o a imprimir un grabado, sienten el rigor de las carencias, pero sobre todo, el rigor de las incomprensiones, de la falta de una mente fresca y clara que, por lo menos, piense en lo que deben tener y realmente tienen.

Hacer una obra de artes plásticas implica para ellos, gastar considerables sumas de dinero y hacer múltiples gestiones para garantizar los materiales, lo cual ya es, por sí solo, la primera barrera que deben enfrentar en busca de sus sueños creadores.


Si a esto se suma el acto de exponer, pues entonces el artista de la plástica tiene que seguir gastando dinero y esfuerzos para conseguir lo que hace falta, porque las galerías existentes en Las Tunas no garantizan ni marquetería, ni pedestales, ni otro material necesario para una exposición, y cuando logra la muestra, ha sido sobre la base de mucho gasto, que no recupera porque apenas puede comercializar su propia obra.

Entonces viene la pregunta necesaria: ¿por qué tantas dificultades para crear y exponer?

Y quienes tienen la responsabilidad de responder sencillamente se quedan sin argumentos para hacerlo, porque no los tienen.

Por eso en Las Tunas hay que repensar el desarrollo de las artes plásticas, y los responsables en las esferas de la cultura deben tomar el problema como suyo, porque es una contradicción que una provincia con tanta fuerza en esa manifestación no cuente, no ya con una red de galerías, ni siquiera con una galería con las condiciones para prestigiar la labor de los artistas.

Es inadmisible que en en la ciudad de Las Tunas, llamada la Capital de la escultura cubana, apenas haya tres galerías si las mínimas condiciones para exponer como debe y tiene que ser. Es incomprensible que hayan pasado los años sin que los responsables no trazaran una estrategia al respecto, y hoy los artistas de la plástica estén totalmente huérfanos y solos ante su propio problema, que no llega a ser de los demás, porque al parecer no existe la voluntad de lograr verdaderos recintos expositivos, como lo demanda la provincia, como lo merece la ciudad.

¿Qué esperar entonces, que siga el éxodo de escultores, pintores y grabadores hacia otras provincias que sí tienen en cuenta a sus artistas? ¿Qué Las Tunas siga sumida en la mediocridad de los espacios para exponer?

Es hora de mirar hacia el lado, de detenerse a pensar en tan serio problema, que afecta no solo a la identidad de los artistas, sino a la propia esencia de los espectadores, que pasan los años esperando una exposición en una galería con todas las condiciones, y eso no puede seguir esperando.

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Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.
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