martes, 11 de noviembre de 2014



El Centro de desarrollo de las Artes Visuales en la provincia de Las Tunas es una suerte de laboratorio para fortalecer al territorio como la plaza fuerte que es en las artes plásticas, y es de aplaudir la iniciativa de alrededor de nueve pintores y escultores que están empeñados en esta labor en aras del futuro.
 
Cuando en Las Tunas se malogró la Enseñanza Artística y desapareció la Academia profesional de las Artes Plásticas, a varios profesores los invadió la tristeza después de tantos años dedicados a esa noble labor, pero sobre todo porque se veía limitado el propio desarrollo de los estudiantes con talento para esa manifestación, y algunos no se dieron por vencidos y crearon el Centro de desarrollo de las Artes Visuales, como una vía de continuar desarrollando el conocimiento, no ya desde la academia propiamente dicha, sino a partir de los talleres, que tan vital resultan.

Nombres como los de Nóver Olano, al frente de la institución, Pedro Escobar y Liusan Cabrera, dejan sus sueños y aspiraciones en el centro, aunque no escapan a las limitaciones que les imponen las miradas cortas de quienes no se dan cuenta de la importancia de la institución.

Después de un año de labor, los artistas aspiran a crear un centro de documentación sobre las artes visuales para todo el que necesite información y desplegar una labor encaminada al desarrollo del turismo del arte, pero ni siquiera cuentan con una máquina computadora y por muchas gestiones que han hecho para que les faciliten algunos de los recursos de la antigua Academia de Artes Plásticas, todo ha sido en vano.

Para ser fuerte culturalmente hay que invertir en las instituciones y apoyar las nobles ideas de los artistas. Para que Las Tunas siga siendo la capital de la escultura cubana y una plaza importante en las artes plásticas, hay que trazar prioridades ante aquellas ideas que pueden dar fruto, y en el caso del Centro de desarrollo de las artes visuales en el poco tiempo que lleva de trabajo ha demostrado su importancia, pero casi invisible para los directivos de cultura.


La Academia de Artes Plásticas se perdió en Las Tunas por muchas causas, y no solo por la reorganización que se hizo en el país, sino porque hubo poca defensa de la misma pero con ideas y argumentos concretos, por lo que sería muy triste que ahora tampoco tenga apoyo el Centro de desarrollo de las Artes Visuales, que prácticamente camina por el empuje de los que allí laboran.

Ya el centro es una realidad. Ahora corresponde darle todas las condiciones necesarias para que se fortalezca y se desarrolle, Y eso no pueden lograrlo los artistas que no cuentan con recursos; deben lograrlo los directivos de Cultura por el propio bien de la institución que conducen.

Y eso no puede ser para cuatro o cinco años.

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