lunes, 28 de septiembre de 2015

Valle de la prehistoria.
Dicen que el grupo de indígenas de la cultura Taína vivía en paz y armonía en las tierras fértiles de una zona al este de la actual provincia de Santiago de Cuba, donde la caza diaria constituía la principal actividad de los habitantes del asentamiento.

Árboles había muchos, frondosos y verdes que recibían la bendición de la lluvia, pero había uno que se distinguía de los demás. Con una madera compacta, apariencia amarilla, una longitud elevada y un tronco macizo, al cual los aborígenes nombraban Baconá.

Era un árbol que crecía a poca distancia de la costa, y según los habitantes de la región tenía poderes mágicos, milagrosos para muchos habitantes de la tribu.

Cuenta la leyenda que en ese asentamiento vivía un pequeño indiecito que todos los días salía a pasear, y un día, encontró una gran masa de agua azul, a la cual nombraron la Laguna de Baconao, frente a la cual el niño se sentaba durante largo tiempo para contemplar las bellezas naturales del paradisíaco lugar.

Y un día, el pequeño niño encontró un caracol grande, el cual le llamó la atención por su forma y sus colores, y cuando lo soplaba emitía un sonido bello, que acariciaba los oídos de quienes lo escuchaban.

Así, cada día, el indiecito se sentaba a la sombra del frondoso árbol Baconá, y pasaba largos períodos de tiempo sonando el caracol, y los pobladores del lugar tampoco demoraron en comenzar a atribuirle poderes mágicos al caracol junto al árbol y al niño, a quien le bautizaron con el nombre de Baconao.

Todos los días Baconao paseaba por la comunidad y hacía sonar su caracol junto al árbol, pero un día no apareció más, sin dejar rastro en el lugar, y dicen que desde entonces en el árbol de Baconá, siempre pueden escucharse los sonidos armoniosos del caracol del pequeño niño de esta aldea taína.

Hoy el Parque Baconao es una reserva que se localiza entre Santiago de Cuba y Guantánamo. Posee un gran parque de diversiones, un acuario visitado por grandes y chicos y una adecuada red hotelera.

Como poblado rural fue fundado en 1981, posee 60 unidades de alojamiento y está poblado por 210 habitantes: 103 hombres y 107 mujeres, y se ha convertido en un parque natural de 800 kilómetros cuadrados, declarado por la UNESCO Reserva Mundial de la Biosfera.

En la zona existen museos, sitios recreativos, monumentos históricos y curiosidades como el llamado Valle de la Prehistoria, en el que existen grandes animales esculpidos que son la atracción de grandes y chicos, todo gracias a la leyenda de Baconao.



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