lunes, 5 de octubre de 2015

Ser uno de los más significativos exponentes de las artes plásticas en la provincia de Las Tunas es un compromiso extraordinario para René Peña Carbonell, un escultor que busca en cada forma una de las razones de su existencia.

Artista sensible ante las cosas bellas, humano a la hora de crear sus esculturas, y agudo en sus opiniones, siempre en busca de la perfección, René es un artista de academia, desde la escuela nacional hasta el Instituto Superior de Arte, y sus conocimientos salen a la luz en cada obra, que transpira siempre elementos de las más diversas tendencias, aunque una prevalezca sobre las otras.

René perteneció al grupo La Campana, emblemático, emprendedor y conflictivo en el mejor sentido de la palabra, porque sus propuestas hacían pensar, reflexionar sobre un tema, indicar caminos, quizás engorrosos, pero para nada inadvertidos, y sí muy sugerente a la hora de encarar el arte, que para ello está en su esencia.

Quizás esa experiencia lo hizo más maduro, porque muy joven se dio cuenta de que lo pensado tantas veces podía ser posible, y si tenía talento, conocimientos y colegas que lo enrumbaran, solo hacían falta su voluntad de acero y los deseos de comerse al mundo para salir adelante.

Y así ha sido siempre. René Peña no está tranquilo un momento, a pesar de tomarse unos meses sin crear formas físicas, porque su mente tiene un mecanismo revolucionario, una polea trasmisora, para concretar una idea siempre en función de los demás, porque para nada es un artista alejado del público y tiene en cuenta cada concepto o sugerencia que les lleguen de otras personas.

Amante furibundo de Las Tunas, su ciudad, cuando anda por sus calle no se pierde un detalle, nada escapa a su mirada escudriñadora, y entonces llega la propuesta de hacer esto o aquello, para legarle una urbe mejor a sus hijos, a las nuevas generaciones y hasta él mismo.

En la azotea de su edificio, convertido en un gran taller al aire libre, pasa noches enteras creando metal o madera, o ambas fundidas en un solo elemento, y se cuentan por decenas las veces que el primer grito de la aurora lo sorprende, empeñado en una forma que no queda como quiere o en la terminación de una obra que se niega a sus ansias, o con la satisfacción de una noche plena de entusiasmo y de tres dimensione hechas para perdurar.

De ahí que René Peña sea una de las personalidades más significativas de la cultura en Las Tunas, porque su concepción del mundo y del arte lo hacen singular cuando sus empeños nacen en forma de esculturas para hacer felices a los demás.


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