En
Cuba, mi país, no hay nada más importante que la vida de un niño. Eso lo afirmó
en cierta ocasión el líder de la Revolución Fidel Castro, y cada día el Sistema
de Salud cubano trabaja porque así sea, y lo logra.
En lo que va de año, mi provincia, Las Tunas, que no aparece entre las más desarrolladas del país, ha disminuido la tasa de mortalidad infantil a solo 2,9 fallecidos por cada mil nacidos vivos, una cifra que está muy por debajo de varios países desarrollados, y por supuesto, que Estados Unidos, que se obstina en seguir bloqueando a la Isla en todos los campos.



