martes, 10 de diciembre de 2013

La mortalidad infantil de Cuba es igual o inferior a la de muchos de los
países de mayor desarrollo.


Un mensaje por correo electrónico me llega desde Chile, firmado por Carlos José Arnedo, a propósito de unas reflexiones que hice en un foro de discusión sobre los derechos humanos.

Después de un saludo respetuoso, según sus palabras, Carlos José afirma que toma como base mi reflexión para hacerme algunas interrogantes que tiene sobre la realidad cubana en lo que a derechos humanos se trata.
Lo primero que cuestiona es la llamada canasta básica alimenticia de Cuba, el costo de los servicios, el valor del alquiler de las casas de renta o de los tributos que se deben realizar, y la educación gratuita a costa del lavado de cerebros que se les realiza a los niños. Después me formula otras preguntas:

¿Cuánto cuesta la libertad en cuba? ¿Cuál es el costo de los derechos humanos en la Isla? ¿Es cara la libertad de opinión? ¿Se pagan impuestos por la libertad de prensa si es que en verdad existe? ¿Subsidia el estado el derecho de elegir y de ser elegido? ¿Por qué no está representado el pueblo en la asamblea cubana? ¿Por qué está prohibido el derecho de reunión y de asociación?

 

Comenzaré diciéndole que la canasta básica en Cuba, o sea, la libreta de abastecimiento, lejos de ser un bochorno es un orgullo nacional, porque se le ofrece una cuota a cada uno de los más de 11 millones de cubanos con productos subsidiados, y aunque en verdad no alcanza, ayuda sobre todo a las personas de bajos ingresos y equipara de forma justa la repartición de determinados alimentos básicos. Es repartir lo que tenemos entre todos.

Esta canasta básica surgió en los primeros años de la Revolución ante la escasez que proporcionaron al pueblo de Cuba las primeras medidas contra la Isla, con un bloqueo económico y comercial por parte de Estados Unidos que sobrepasa los 50 años.

Para la Dirección del país, hubiese sido muy fácil quitar la libreta de abastecimiento y colocar todos los productos por la libre y a precios altos, al estilo de las terapias de choque en otras partes, con lo cual la economía cubana se ahorraría millones y millones de dólares cada año, pero... ¿a qué costo?
 

La mejor muestra de que en Cuba nadie se muere de hambre es la esperanza de vida que ya sobrepasa los 77 años. ¿Cuál país de Latinoamérica lo supera? ¿Los cubanos vivimos sin comer o pasando hambre más de 77 años como promedio?

Es verdad que el férreo y estúpido bloqueo de Estados Unidos hace difícil la vida en la Isla y sobre todo en la alimentación. Pero, aun así, la tasa de mortalidad infantil es de solo 4,2 niños menores de un año fallecidos por cada mil nacidos vivos en este año. ¿Eso se logra sin comer? Además, los niños cubanos son vacunados contra 13 enfermedades, una de las coberturas más altas del mundo.

En cuanto a la salud y la educación son gratuitas. Y la seguridad y asistencia social están garantizadas para todos, incluidos todos los sectores de la sociedad. ¿Es así en el resto de América Latina? En Cuba hay miles de trabajadores sociales que están en cada barrio, en las zonas más intrincadas en busca de las personas con problemas, ayudando en la solución de los conflictos personales e informando al Gobierno sobre las carencias para inmediatamente resolverlas.
 

En cuanto a los alquileres, es un problema de quienes ofertan el alquiler y quienes lo demandan, por lo que es insignificante mencionar los alquileres o casas de renta, que se cuentan por miles en la Isla y nadie cierra ese pequeño negocio particular, porque da buenos dividendos.

Si lavarle el cerebro a los estudiantes cubanos es tener más de 20 mil computadoras en sus escuelas, con acceso a la Red y juegos y materiales didácticos para su desarrollo, pues entonces se lava el cerebro, pero de una forma positiva, pues los niños cubanos, desde el círculo infantil, tienen a su disposición las tecnologías de la información y las comunicaciones, y en todas las zonas rurales hay salas con televisores y equipos de vídeo, aun cuando no haya electricidad, pues esta se logra a través de celdas fotovoltaicas.

Muchos no saben que en una escuela, en el lugar más intrincado, donde hay un solo niño matriculado, están garantizados su maestro, la televisión, el vídeo y la computadora. ¿Eso es lavado de cerebro?

¿Cuántos niños tienen que trabajar en Cuba para mantenerse y ayudar al sustento de sus familias como pasa en otras partes del mundo? Categóricamente, ninguno. Hasta el noveno grado la enseñanza es obligatoria.

En cuanto a la libertad, Cuba todos los días demuestra con hechos concretos que es el país más libre del mundo. Los cubanos hacemos lo que queremos y nadie viene a danos órdenes o a maltratarnos. ¿No es eso libertad? ¿No es eso derecho humano?

Cuba es ejemplo de tranquilidad, de paz, al extremo de que no existe otro país más seguro que este, donde cualquier ciudadano, cubano o extranjero, puede andar por cualquier parte, a cualquier hora, con la certeza de que nadie lo va a molestar, porque aquí la violencia es excepción, y las calles y barrios son apacibles.

¿Cuáles son las concesiones de principio que ha hecho Cuba? Ninguna, y por eso los cubanos somos más libres cada día, porque no tenemos que contar con nadie ni pedirle permiso a nadie para hacer algo. Lo hacemos porque así lo queremos y eso no sucede en otros países de Latinoamérica, donde el imperio llega y le cae a patadas a los propios nacionales e imponen sus criterios y lo que deseen porque se creen y de hecho son los amos.

La Isla es la nación más democrática del mundo. ¿Con cuántos votos es elegido cualquier presidente de Estados Unidos, por ejemplo? En Cuba en las elecciones vota alrededor del 97 por ciento de los cubanos, y todos, desde el presidente Raúl Castro hasta el último delegado de barrio, tiene que someterse al voto del pueblo, que acude a las urnas por conciencia, y vota por quien quiere.

La Asamblea Nacional, es decir, el Parlamento, está integrada por el 50 por ciento de delegados de barrios, obreros, trabajadores simples, campesinos, músicos, la gente más humilde, y el restante 50 por ciento corresponde a intereses del Estado, pero también tiene que ser elegido por el pueblo. ¿No es ello una muestra de los derechos humanos?

En el Parlamento están representados todos los sectores de la sociedad elegidos de forma limpia, transparente. No hay que tener dinero para integrar la Asamblea Nacional y de hecho ningún diputado gana por serlo, lo que hay que ser es honesto, y por supuesto, revolucionario.

En Cuba a nadie se juzga por sus opiniones, se juzga por hechos, por conductas. Existe libertad de expresión y de prensa, eso es fácil de comprobar.

Además, la vocación altruista de Cuba no tiene comparación, y por el mundo, más de 20 mil médicos de la Isla prestan sus servicios gratis a los desposeídos, en el África, Asia, o América Latina, mientras otros miles de diferentes profesiones también ayudan al desarrollo de muchas naciones.

Y no es que nosotros alardeamos con nuestros logros, porque es el mundo el que reconoce nuestros avances en materia de derechos humanos.

Por ejemplo, un informe de la Unesco del mes de octubre de 2012 enlista a Cuba en el lugar 16 entre 120 países del mundo atendiendo al Índice de Desarrollo de la Educación para Todos.

En resultados educativos, Cuba es la primera nación de América Latina y el Caribe, y supera a países ricos, como Estados Unidos, Dinamarca, Australia, Bélgica, Alemania o Israel.

La Revolución cubana ha hecho posible un millón de graduados universitarios y actualmente 261 mil alumnos cursan ese nivel, y el Estado cubano dedica el 9.3 por ciento de su Producto Interno Bruto a la educación, otro dato que la ubica a la cabeza de América Latina y el Caribe, donde la media es de 4.1, e incluso por encima de los países nórdicos.

Otra agencia de la Organización de Naciones Unidas, Unicef, dedicada al desarrollo de la infancia, en su último informe sobre la materia, reporta que Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que no padece desnutrición infantil, lo que atribuye a los esfuerzos del gobierno en pro de la alimentación, en particular de los grupos más vulnerables y los programas de estímulo a la lactancia materna, detección y lucha contra la anemia y atención a las embarazadas.

En Cuba se han diagnosticado 17 mil 224 personas con SIDA desde 1986, de las cuales sobrevive un 80 por ciento gracias a la atención que proporciona el sistema de salud a los pacientes, incluyendo la administración del antirretroviral de fabricación nacional, completamente gratis y la tasa de infección es una de las más bajas de la región.

Ahora, es bueno preguntar: ¿no son todos estos argumentos una muestra fehaciente de los derechos humanos en Cuba? ¿Queda alguna duda?

Evidentemente, el poder de la desinformación es grande cuando de Cuba se trata. Mas, lo lastimoso, es repetir de oído sin conocer la verdadera realidad.


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Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.
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