domingo, 22 de marzo de 2015

Juan Manuel, ya enfermo, junto a su hija Lisandra, en Chile.
Acabo de llegar a Las Tunas procedente de La Habana, con el dolor de no poder despedir a un amigo que se fue, aun cuando hace más de un mes que anunciaba su partida.

Juan Manuel Herrera Álvarez, mi amigo y compañero de la Filial de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en la provincia de Las Tunas, ha muerto sin remedio a pesar de haber contado con la atención de los profesionales de renombre, que, sin embargo, nada pudieron hacer contra el agresivo cáncer que lo dominó en apenas tres meses.

Mi amistad con Juan Manuel data de muchos años atrás, cuando trabajaba como realizador en Radio Libertad, de Puerto Padre, y yo sentía una gran admiración por su excepcional trabajo y por ser uno de los directores de programa más premiados de su tiempo.

Después vino para la ciudad de Las Tunas, y comenzó a trabajar en el telecentro TunasVisión, y se mudó para enfrente de mi casa, y comenzamos a hacer obras audiovisuales en un equipo que junto a él conformábamos Alejandro Lora y yo, que nombramos Videas JMA, y creo que hicimos época con nuestros vídeos arte y otros promocionales y documentales.

Después nosotros ingresamos a la Uneac, porque ya él era el presidente de la Filial, y durante más de 10 años trabajamos juntos por la cultura de Las Tunas y de la nación y nuestra amistad fue siempre sólida.

A finales del pasado año fue de visita a Chile, para estar con su hija Lisandra, y cuando nos veíamos en Facebook siempre jaraneábamos sobre los más diversos temas, y a principios de diciembre me confesó que desde que había llegado allá estaba enfermo, y muy amarillo, aunque no se sabía lo que tenía, y me aseguraba que en cuanto llegara a La Habana se atendería.

Y así llegó a Cuba a mediados de enero, si mal no recuerdo y enseguida fue hospitalizado para estudiarlo, pero nunca más salió del hospital, y falleció el pasado viernes y ayer sábado, los amigos, intelectuales y compañeros de trabajo de la Casa Iberoamericana de la Décima, su último centro de trabajo, le rindieron homenaje póstumo a sus cenizas en la propia institución, en una ceremonia respetuosa y amorosa por el amigo caído, y yo sintiendo no haber estado allí, junto a él y los que acudieron al lugar.

Por eso ahora, acabado de llegar de la capital del país, me he interesado por lo que pasó y me han contado algunos detalles, y escribo estas líneas como mi sencillo y querido homenaje al amigo que se fue, con tantos sueños por cumplir, con tantas metas trazadas, con tantos poemas por escribir y con tanto camino por recorrer con su grupo La Monedita del alma, cuyos niños y adolescentes que la integran sé que están sufriendo porque Juan Manuel fue como un padre para ellos.

Descansa en paz, amigo de siempre. Y nosotros, en la Filial que tú forjaste, honraremos tu memoria con cada producto de cine, televisión y radio que realicemos, porque tu ejemplo nos guiará por el profesional camino que siempre supiste recorrer con acierto y maestría.



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