Mostrando entradas con la etiqueta Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de abril de 2016

Cuando vivía en el antiguo barrio de Los Pantalones, en la entonces pequeña ciudad de Las Tunas, y sin levantar apenas un metro del suelo, un día pasó por un lugar en el que un hombre se empeñaba en pintar un cuadro al óleo, y dicen quienes andaban con él que se echó el tirapiedras en el bolsillo, se detuvo y quedó como embelesado mirando cómo el pincel pasaba una, dos, 10, 100 veces en busca del trazo perfecto.

Y aquella imagen se grabó para siempre en la mente de Alexander Lecusay, quien desde entonces se propuso hacerse pintor.

Así, un día se fue a La Habana para estudiar Artes Plásticas en una academia de la capital, y regresó a Las Tunas graduado, con sus años jóvenes por delante para llegar a ser grande en el grabado, su gran pasión,  y comenzó a hacer época.

Por la calidad indiscutible de su obra otro día ingresó a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y hoy es todo un consagrado en las artes plásticas de la provincia de Las Tunas, y se dedica sobre todo a la pintura y el dibujo, mientras la prensa que una vez se hizo espera para un día lograr el mejor grabado del mundo, porque él es grabador por naturaleza.

Con un expresionismo que muchas veces se aleja de los cánones de la pintura, Lecusay se torna a veces surrealista, quizás para recordar que una vez existió un hombre grande nombrado Wifredo Lam, o para demostrar que los ismos marcan la vida de los artistas de la plástica como quizás marcaron a Lam, parabién de la cultura cubana.

Lo cierto es que aquel muchacho del barrio de Los Pantalones, que solo había que mirarlo atravesado para irse a los puños con sus colegas en cualquier calle, es ahora un ser marcado por su tiempo, por la naturaleza del hombre, sus leyes, y marcha a fuerza de pincel hacia un presente mejor, porque se declara como alguien de este día, con una cierta mirada hacia atrás para tratar de hacerlo todo mejor.

Hoy Lecusay es el pintor, el grabador o el dibujante empeñado en una obra para su público, que sabe reconocerlo por su manera de ver la vida, a través del prisma de sus colores.




domingo, 10 de abril de 2016

El día que Jorge Jorge Torres, Yoyi, decidió estudiar camarografía en el canal Tele Rebelde, de Santiago de Cuba, quizás no tenía conciencia de que comenzaba a forjar un futuro promisorio detrás de las cámaras, aun cuando en aquel canal emblemático tocar uno de esos equipos era un lujo solo para los que llevaban años en la profesión.

Desmovilizado como oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Yoyi dejaba atrás el cumplimiento de misiones militares, el ordeno y mando y la disciplina férrea del Ejército, para iniciar un camino diferente en su vida, pero que lo llenaba de entusiasmo, y aun recogiendo los largos y pesados cables y sin poder tocar las cámaras, su mayor pasión, disfrutaba tanto de aquel trabajo que cuando se acostaba a dormir pasaba largos ratos pensando en lo que había aprendido, pero sobre todo en cuanto quedaba por aprender.

Así, un día de 1999 inició sus labores profesionales con el nacimiento del telecentro TunasVisión, y su versatilidad para cualquier tipo de formato lo llevaban a los trabajos más variados, y seguía disfrutando cada imagen, plano o escena, tanto en los informativos como en la programación variada.

Y un día, quizás mágico, llegó el cine con el largometraje Los Cuervos, del grupo de cine independiente Acoytes, del cual era integrante, y se desempeñó con acierto como director de fotografía, y después llegó Homoerectus, un cortometraje, y Pasión de tormentas, filmado completamente en el occidente de Cuba y con actores y actrices de lujo, hasta que llegó Pinochia, una producción cubano-americana que también supo de su talento.

Ahora Yoyi acaba de ingresar en las filas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por la calidad reconocida de su obra y con muchas expectativas, y él sigue siendo como un aliciente para quienes trabajan con él, pues sus ideas y ocurrencias alegran al grupo e incitan al trabajo riguroso en los audiovisuales.

Por eso, Yoyi Jorge Torres es uno de los más importantes exponentes del audiovisual en Las Tunas, con un ojo aguzado  para encontrar el mejor ángulo, el mejor plano o la más rica de las escenas. 


domingo, 28 de febrero de 2016

José Miguel Costa es un joven creador que siempre tiene una idea experimental en su mente para llevarla al lienzo o al diseño gráfico, de acuerdo con los conceptos de la obra, porque él de los que piensa en una idea para cada especialidad de las artes plásticas, y hacia ahí siempre anda en su paso por la vida.

Artista de academia, con un cúmulo de horas de experiencias, pero sobre todo de conocimientos para enfrentar cualquier proyecto, por difícil que sea, Costa mira la vida en los tonos y colores que tiene, y desde las filas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) ha hecho época en la pintura y el diseño gráfico, un poco para demostrar que el arte tiene varios caminos, solo que es preciso saber cuál escoger en cada momento.

Desde su entrada a la Academia de Ballet y Artes Plásticas de Camagüey Costa supo la certeza de su elección, y en la escuela supo aprovechar cada clase, cada enseñanza, y se codeó con los mejores profesores para apropiarse de los conocimientos que le permitirían despejar el camino una vez graduado y así ha sido desde su egreso.

No es Costa un artista que acomete un cuadro o un trabajo gráfico a primera vista, porque antes de comenzar piensa detenidamente en cada idea para una vez iniciada la labor creadora, tener presente cada concepto y cada trazo definitorio de su empeño, siempre creciente ante las ansias de hacer y hacer.

De ahí que José Miguel Costa sea uno de los artistas de la plástica más destacado de la provincia de Las Tunas, con una obra siempre en ascenso, como para demostrar que los jóvenes caminan con certeza por los senderos del arte, cual buen relevo de las generaciones empeñadas en formar a los que vienen luego.




sábado, 27 de febrero de 2016

Dicen que cuando pequeño se paraba largos ratos frente al mar para comprender sus secretos, y en los pocos años de estatura soñaba con luces y azules, y gaviotas blancas redondeando lo que después supo era el encuadre de la cámara fotográfica.

Sus estudios fueron como los de cualquier niño de una ciudad portuaria, y un día llegó al Instituto Superior Técnico de Holguín Oscar Lucero Moya, para egresar cinco años después con el título de ingeniero mecámico.

No obstante, en todos esos años las imágenes lo sorprendían y lo llenaban de curiosidad, y un día se enteró de una convocatoria para camarógrafo de televisión y vio llegar la gran oportunidad de su vida, y se diplomó en Periodismo, y llegó al arte como los grandes, y las cámaras comenzaron a respetarlo, porque sabían de su maestría y destreza para sacar imágenes muchas veces sorprendentes.

Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba, en el año 2003 alcanzó el primer nivel de la especialidad de camarografía. Ha obtenido varios reconocimientos, premios, condecoraciones, medallas y menciones como Director de Fotografía, lo que ha posibilitado su membresía en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Ha realizado obras audiovisuales en las Repúblicas de Haití y Venezuela. Actualmente funge como Artista Independiente de la filial de Cine, Radio y Televisión de la Uneac en la provincia de Las Tunas y su lente siempre anda con él como para no olvidar que es su gran herramienta, esa que saca a la luz los planos, encuadres y composiciones más sorprendentes, siempre con el ansia de la primera vez. 


Yoan Bárcena es uno de los realizadores audiovisuales de Las Tunas que va dejando una huella en su labor dentro del colectivo de Tunas Visión, y no solo por su talento, sino por su empuje ante cuanta idea llega a él, de su propio pensamiento creador o de otra persona.

Bárcena siempre anda lleno de ideas renovadoras, y tiene en el documental y sobre todo en la ficción, sus metas supremas, porque según sus palabras es en esos géneros en los que se puede desarrollar plenamente, con la imaginación en su más alta expresión.

Desde que trabajaba en electrónica ya en el propio canal territorial, Bárcena aprovechaba cada oportunidad para dejar el taller y meterse en los cubículos de edición y el máster, y observaba con detenimiento cada acción y cada orden, siempre con su mirada fija en las imágenes, hasta que un día le dieron la oportunidad de dar sus primeros pasos en la edición de materiales para no alejarse más de la realización, e ingresó en el Instituto Superior de Arte de donde egresó un día con notas sobresalientes.

Después, en correspondencia a la calidad de su trabajo ingresó a la Filial de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en la provincia de Las Tunas, desde donde ofrece su aporte a los audiovisuales de promoción de los artistas y escritores pero siempre con la mente puesta en la ficción, a la que un día llegará con un gran proyecto.

Otra de sus pasiones está en el desarrollo de los jóvenes artistas, desde la Asociación Hermanos Saíz, y se empeña en cada idea de sus miembros, para lograr un acto de creación en cada entrega.

De ahí que el nombre de Yoan Bárcena esté inscrito en la lista de los buenos creadores audiovisuales de Las Tunas, porque jóvenes como él son los protagonistas principales del arte de la imagen y el sonido en la provincia, un territorio que crece desde la espiritualidad plena de sus hijos.




domingo, 31 de enero de 2016

El día que Adolfo Arias Saumell llegó a Las Tunas procedente de Santiago de Cuba, quizás no pensó que aquí encontraría el camino de las artes plásticas, y sus sueños de niño comenzarían a tomar el curso correcto siempre en busca de la perfección en las formas tridimensionales.

Aquellos eran días de mucha competencia en las artes plásticas de Las Tunas, con una generación de buenos exponentes en la pintura y la escultura, una academia sólida y un grupo de artistas que marcaban el paso de la especialidad en la provincia y un poco más allá.

Y así, con su parsimonia aparente pero con la mirada fija en sus metas supremas, Adolfo esperó el momento de su entrada al arte, para comenzar a trillar un camino que tomó una y mil veces hasta graduarse con notas sobresalientes e iniciar su ruta por los insospechados caminos del arte.

Un día, por la calidad de su obra ingresó a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y otro hizo una exposición individual y otra y otra, y sus manos parecían máquinas de hacer arte, moldeando cada figura, humana o no, de barro o de mármol, y su mente iba más allá del espacio físico que ocupaba hasta que se propuso su gran meta, protagonizar un proyecto comunitario en un barrio más bien pobre, con poco desarrollo y surgió A dar estudio, que desde el principio se propuso darles las herramientas a quienes se interesaban.

Los años han pasado y Adolfo ha madurado con la vida, la experiencia, sus sueños, sus ansias y cada una de sus esperanzas, siempre enfocadas en los grupos necesitados de arte, y hoy A dar estudio es uno de los proyectos emblemáticos de Las Tunas, que involucra sobre todo a niños, adolescentes y jóvenes, algunos de los cuales ya se han graduado de la Academia y tienen su propia obra.

Por eso, hay que mencionar a Adolfito cuando se habla de las artes plásticas en Las Tunas, porque aquel niño humilde y más bien callado ha sabido cumplir sus sueños, pero sobre todo ha ayudado a cumplir el sueño de los demás, que ven en él al maestro que siempre los guía por los ensortijados caminos de las artes plásticas, siempre para hacer felices a los demás.




martes, 24 de noviembre de 2015

Las artes plásticas en la provincia de Las Tunas tienen en Iris Cruz Núñez una de las más importantes exponentes para su desarrollo, porque desde su posición de crítica de arte, ha sabido enrumbar esa manifestación con acierto hacia su plenitud.

Mujer de exquisito gusto y vasto conocimiento de la historia del arte, las formas de hacer y los conceptos más renovadores de las formas bidimensionales y tridimensionales, en esta intelectual se suman aptitudes que la llevan hasta los momentos y lugares más recónditos de la pintura y la escultura, y desde su posición de presidenta de la Filial de Artistas de la plástica de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en en Las Tunas, encamina las ideas y los proyectos hacia la necesidad y los deseos de los que la siguen en su empeño.

No importa que no haya sido médica si al final la vida le dio otra oportunidad para crecerse y realizarse, porque aquella pasión que sentía por la medicina fue aumentando pero hacia las artes, y hoy se alegra de que haya sido así, porque ahora su misión va más allá de la cura de enfermedades, y se erige en la curaduría y en la crítica de decenas de obras que se exponen, o se hacen para llegar a la felicidad de los demás.

Con mucha experiencia y sabiduría Iris Cruz no se conforma con andar a la sombra de los demás artistas de la plástica, y por el contrario se erige entre todos con su propia obra, porque la crítica y la investigación pertenecen a la creación, y a veces es hasta más importante, porque un pintor o escultor se ocupa de lo suyo, y ella se ocupa de los demás y trabaja para los demás.

Iris Cruz es hoy una artista de las necesarias para las artes de esta provincia, y así lo hacen saber quienes la siguen y hasta los que la miran desde afuera del círculo de la plástica, pues conocen de cerca o de lejos a esta mujer que lo da todo, lo apuesta todo por la felicidad de los espectadores, que se sienten agradecidos cuando contemplan una escultura o un cuadro, y en buena medida se debe a su sabiduría, pero sobre todo a su guía por los caminos de la espiritualidad plena a través de las formas dimensionales y tridimensionales.´

viernes, 18 de septiembre de 2015

Aunque Yusdel Rojas siempre decía desde pequeño que no le gustaba la radio, el crecer en ese medio detrás de su papá y su mamá le fueron inculcando el amor por el sonido, y quizás sin saberlo, comenzó a formarse como artista desde los primeros años de su infancia.

En Radio Victoria, emisora provincial de Las Tunas, los de más edad lo recuerdan corriendo por los pasillos o dormido recostado en una mesa de trabajo, a la espera de que su mamá, Laraine Ortiz, concluyera con la realización de los infantiles para irse a casa, y ya en la adolescencia, recorría la emisora completa con más tino, pero siempre iba a dar donde Raúl Ugarte y Carlos Alberto Montero, realizadores de sonido, hasta el día de Carlos le dio una cinta para que la recogiera en la máquina, y aquello le gustó tanto que no pudo sustraerse más de los estudios de grabación y edición.

Así dio inicio a su vida como futuro profesional de la radio, y de la mano de Carlos Alberto y su tío Javier Ortiz, hizo sus primeros pininos, hasta el día que lo pusieron a grabar un programa con el consagrado locutor Oraldo Solís de la Peña, que imponía respeto no solo por su forma sino por su dominio integral del medio, pero salió airoso de aquel momento que él recuerda como trascendental.

Entonces comenzó una carrera meteórica, en espiral, hacia la cúspide del sonido, y después de 20 años de labor se erige como uno de los mejores profesionales de la realización del sonido radial en Las Tunas, dueño absoluto de una buena parte de los informativos para la revista Hablemos de, con una etiqueta de calidad en cada producto que pasa por sus manos.

Integrante de las filas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por la calidad indiscutible de su obra, Yusdel es hoy de los imprescindibles en la radio en Las Tunas, y no solo por su talento, sino por sus ansias por lograr productos comunicativos de alta factura, con los que el oyente se sienta identificado, parabién de la propia radio.



viernes, 24 de julio de 2015

Siempre que se hace una historia de las artes plásticas en Las Tunas, hay que mencionar el nombre de Othoniel Morfis Valera, uno de los integrantes de esa especialidad, y no solo por su obra como curador y crítico de arte, sino por su inmensa obra como promotor cultural, en busca de hacer felices a los demás.
Othoniel es artista desde pequeño, desde que era un pionero que no se perdía una actividad cultural y se la pasaba en cuanto acto de creación existía, porque su empeño siempre estaba por encima de todo lo que creía para llevar adelante sus ansias, y su carrera comenzó desde entonces.
Después, ingresó en la universidad para estudiar Historia del Arte, pero una mala pasada lo sacó de su carrera, aunque no desistió de sus sueños, y mantuvo su firmeza para seguir adelante, con la promoción, la curaduría y la crítica, hasta que un día, por sus méritos indiscutibles ingresó a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y dirigió la Filial de Artistas Plásticos, hasta que el pasado año, la Asamblea de miembros lo designó como vicepresidente del Comité provincial de la organización, una posición desde la que cada día lucha para consolidad la labor de los escritores y artistas de la provincia.
Pero quizás la mayor satisfacción de Othoniel está en el Callejón de la Ceiba, un proyecto comunitario que creó durante un verano y después que acabó la etapa para la cual estaba concebido ni él ni su público quisieron separarse de aquella idea fabulosa, que con el paso del tiempo ha trascendido las fronteras de la provincia y el país.
Quien conozca a Othoniel sabe que es un profesional incansable en su labor, y su amor por la comunidad lo lleva a trabajar día y noche para consolidar todo lo que se propone, y la gente lo admira por lo que hace, porque lo hace bien, con el alma y el corazón, y porque siempre lleva por delante el trabajo de los demás antes que su obra personal.
Es Othoniel una persona admirable. Honesto, sincero, carismático, siempre está donde debe estar, siempre piensa lo que debe pensar por la Uneac y sus integrantes, por la cultura cubana, a la que entrega su vida por amor al arte más que por beneficios económicos o personales, y ahí radica su mayor grandeza.

viernes, 12 de junio de 2015

A pesar de su corta vida, Luis Rogelio Nogueras, Wichy, es uno de los poetas más notables de las letras cubanas contemporáneas.

Nacido en La Habana, el 17 de noviembre de 1944, Wichy se graduó en Letras de la Universidad de La Habana, y publicó sus primeros trabajos en la revista El Caimán Barbudo.

El Rojo, como también le llamaban, publicó sus primeros poemas entre abril y diciembre de MIL 966, y un año después obtuvo un premio muy significativo en la primera convocatoria del Premio David, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con su libro Cabeza de Zanahoria.

Además de su labor como poeta y narrador Wichy se desempeñó como guionista de varias películas cubanas, entre ellas El Brigadista y Guardafronteras, y como tal dio su contribución al desarrollo de la cinematografía cubana.

Wichy era un escritor sumamente ingenioso, con una imaginación fabulosa, con la cual jugaba a través de ideas que solo entendían quienes lo conocían, porque de lo contrario se pensaba que se estaba en presencia de otro autor.
Entre sus libros de narrativa se encuentran Y si muero mañana, y Nosotros los sobrevivientes, dos verdaderos clásicos del policiaco cubano, y en su poesía se destacan Nada del otro mundo, el mencionado Cabeza de zanahoria y El último caso del inspector.

Luis Rogelio Nogueras falleció en La Habana el seis de julio de 1985 y su muerte fue una irreparable pérdida para la cultura cubana.


sábado, 6 de junio de 2015

La destacada poetisa y narradora María Liliana Celorrio, ganó la beca de creación literaria Gilberto E. Rodríguez, en poesía, por su proyecto de libroAlpiste sin pájaro, que sobresale por la coherencia de un discurso que sin apartarse de la contemporaneidad aborda lo universal e identitario.
El jurado, integrado por los escritores Kenia Leyva, Roberto Manzano y María Lourdes Jacobo, destacó lo auténtico de la poesía del proyecto de libro, en el que asoma un sujeto sufriente y vivo para lograr conmover, a partir del descubrimiento de un paisaje interno y desgarrado, que combina en una misma historia el mundo del poeta.
Alpiste sin pájaro muestra un lenguaje diáfano que crea las coordenadas poéticas necesarias para contar sueños, esperanzas y pérdidas desde el tiempo resguardado en la memoria.
El declaraciones a Tiempo21 María Liliana aseguró sentirse contenta con el premio, en un momento de tristeza, lo cual muestra que siempre existe una alegría esperando en cualquier esquina.
“Esta beca de creación tiene mucho prestigio, mucho más por llevar el nombre de Gilberto E. Rodríguez, el poeta del siglo XX en Las Tunas”, aseguró la escritora.
Con relación a su proyecto dijo que es un libro dividido en tres partes, la primera refleja la identidad de las mujeres que han enfrentadlo muchas barreras en su vida y sin embrago son capaces de reflexionar y sobreponerse; la segunda parte está integrada por sonetos, algunos de ellos dedicados al huracán Ike que tanto daño ocasionó a su natal Puerto Padre, al amado, a los hijos, y la última parte, que da nombre al libro, lo conforman poemas dedicados a personas queridas que ya no están.
María Liliana Calorrio nació en Vázquez, Puerto Padre, y es una de las poetisas y narradoras más destacadas del país, Premio Nacional Raúl Ferrer por la Obra de Toda Una Vida de la Biblioteca Nacional José Martí y Premio Nacional de la Crítica, y entre sus principales libros de poesía y narrativa figuranJuegos Malabares, La Barredora de Amaneceres, Del amante, Los Hombres de Pálido, EL Jardín de las mujeres Muertas, Yo, la peor de todas, Mujeres en la cervecera, Mujeres en la cervecera,El último tango en Paris y Matar al pájaro sentado.
La Beca de creación Gilberto E. Rodríguez es auspiciada por la Filial de Escritores del Comité provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Las Tunas, y se convoca cada año en poesía o en narrativa, y honra con su nombre al Poeta del siglo XX en el territorio, que nació el 5 de junio de 1908 y falleció en 1989, y constituye un paradigma para las nuevas generaciones de narradores y poetas.
Esta Beca consiste en el pago de 600 pesos durante seis meses para que el ganador termine el proyecto concursante, y cada año las obras presentadas se destacan por la calidad de su poesía o su narrativa, en años alternos.


sábado, 30 de mayo de 2015

Cuando se habla del teatro y la literatura en Las Tunas, el nombre de Juan José Rodríguez Morell emerge limpiamente hacia la cima de esas dos manifestaciones en la provincia, porque su impronta marca una época en la que las simientes se regaban cual jardín de ideas no solo para el presente, sino para el futuro.

Por eso hoy, 44 años después de la fundación del Teatro guiñol Los Zahoríes por el empeño de Juan José y otros intelectuales, hay que reconocer que su talento, tesón y perseverancia, fueron decisivos para que una vez formado el grupo, se convirtiera a través del tiempo en una institución para las tablas infantiles de todo el país, y durante más de 35 años Juan José se mantuvo ofreciendo lo mejor de sí parabién del público más pequeño.

Igual pasa con la literatura, mayormente infantil, en la que no solo clasifica la poesía, la novela y el cuento, sino las obras de teatro que él mismo ponía en escena, como un dueto que cada día lo provocaba y lo retaba para que los niños fueran más felices en cada presentación.

Ahora Juan José ya está jubilado, aunque quizás trabaje más que nunca, porque en su casa, es un incansable escritor, en una carrera contra el tiempo que le impone sus barreras, las cuales, no obstante son incapaces de frenar sus ansias y su necesidad de expresarse constantemente para siempre ser él mismo.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba este prolífico escritor y dramaturgo se levanta cada día con la idea que va a llevar al papel y goza con cada personaje, cada acto, cada escena, en la que los vericuetos de la trama se entrelazan en sus revesados hilos que llevan irremediablemente al nudo y al desenlace.

Es una suerte para la cultura en Las Tunas el contar con un intelectual de la talla de Juan José Rodríguez Morell, que ha hecho de su profesión un sacerdocio para hacer felices a los demás.




sábado, 25 de abril de 2015

Desde niño tuvo inclinaciones por los cuentos, y se la pasaba inventando historias que escribía detrás de sus libretas de la escuela, pero no es hasta que ingresa al Servicio Militar en La Habana, cuando comienza en serio en la literatura, con una visión menos estigmatizada, y con patrones universales que le hicieron descubrir su propio camino, como César Vallejo, Pablo Neruda y Eliseo Diego.

La guerra de Angola sorprende a Carlos Esquivel en plena juventud, y las huellas del desastre marcan sobre todo su mente, porque vive la muerte, la metralla, las desgracias humanas, y en medio de las calamidades y la zozobra que impone un enfrentamiento armado, toma los versos en serio, y aunque desecha muchas cuartillas otras sobreviven el momento y el tiempo, para convertirse en poemas que va moldeando en cada revisión posterior o sobre la marcha, encima de un camión, o dentro de la trinchera, en espera del silbido de los proyectiles de los cañones enemigos.

En Angola, Carlos Esquivel lee en voz alta para sus amigos y otros miembros de la tropa, que se olvidan por momentos de la guerra por la belleza de aquellas palabras que traspasan el umbral del espíritu, y sus textos le sirven no solo para crecer como poeta, porque lo impulsan a cumplir con éxito cada misión del mando superior, y es condecorado por servicios distinguidos y gana algunos premios convocados por la Misión Militar Cubana.

Así pasaron largos años, y llega victorioso a casa, más espigado sobre sus más de seis pies de estatura, y con el corazón dándole vuelcos por la vida, que preserva a fuerza de tesón y de versos, de entereza y valentía, aunque el tiempo y sus desafueros lo marquen para siempre porque la huellas de la guerra no lo abandonarían jamás en su tortuosa vida, llena de espantos y ternuras, de sacudiones e intranquilidad.

Impetuoso y decidido ingresa en un taller literario, y aunque algunos de sus textos sucumben ante los análisis, otros, la mayoría, logran traspasar las miradas escrutadoras y los análisis casuísticos de sus compañeros, que veían y sobre todo sentían, que estaban delante de alguien grande no solo de estatura, sino de espíritu, y al mismo tiempo se involucra en su otra pasión: el cine, para analizar cintas y verter criterios sobre el buen o el mal hacer en el séptimo arte, que lo atrapa como la literatura para no soltarlo más.

Hoy, con el paso del tiempo y las distancias, con las musas despiertas y dormidas, con la vida golpeándole la espalda y la prisa siempre detrás de sus pasos, Carlos Esquivel es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba después de integrar la Asociación Hermanos Saíz, y sus libros asombran y acarician a los lectores que se sienten realizados con sus versos y sus narraciones, y sus premios nacionales e internacionales lo reconocen como el más grande del momento de la poesía tunera, siempre junto a los escritores Guillermo Vidal y Alberto Garrido, una trilogía prominente en sus letras de encanto, y lo conocen personas de Europa y Latinoamérica, y sus versos, cuentos y novelas acompañan a seguidores de Canadá, México, Argentina, España, Puerto Rico, Estados Unidos y Cuba.

Entonces, como para recordar quién es y de dónde viene, siempre, en algún momento de estacionamiento en el camino, se da un baño de luz y recuerda sus primeros poemas de finales de los años 80 del pasado siglo, y se mira a sí mismo y desdeña todo orgullo, porque viene de la guerra y la paz, de la nada y del todo, con los pies puestos en la tierra que le acaricia los pasos, y sin ufanarse por su magia para enamorar a quienes lo leen.

Por el contrario, sigue Esquivel siendo el mismo muchacho, un poco más grande, que partió a Angola y compartió la trinchera por un mundo mejor, y maneja la angustia del precio de ser él mismo, al decir de Silvio, y trastoca lo malo en bueno, y supera la desidia y los malos ojos, y se levanta con su voz despierta y sus versos afilados, para poner en alto la literatura de la provincia de Las Tunas y de Cuba, sin proponérselo, porque solo sabe que es mortal y que los mortales sucumben un día, y de ahí la necesidad de vivir su tiempo y sus espacios con el alma abarrotada de sueños y placeres, sinsabores y encontronazos, amores contentos y amores destrozados, porque el azar marca al poeta y su vida, siempre incompleta, siempre perdurable.


sábado, 18 de abril de 2015

A Ado Sanz lo conocí personalmente en el pasado Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, cuando en un momento de receso coincidimos y hablamos un momento.

Me llamó la atención que era un hombre blanco y sin embargo en la televisión se veía más trigueño. Se lo comenté y no le encontramos explicación.

En los pases de Santiago de Cuba a la revista Buenos días, siempre me impresionaba su forma de conducir, con una gran naturalidad y vastos conocimientos de lo que decía, pero sobre todo, su gran capacidad para comunicar y su elegancia al vestir.

Después dejé de ver la revista de la mañana y lo veía en una que otra ocasión y siempre me llamaba la atención su profesionalidad, que desbordaba en un programa televisivo sobre temas de gran interés para la población, del cual vi un fragmento y sus dotes como comunicador le daban un toque de distinción al espacio.

Ahora Ado Sanz se ha ido, sin previo aviso, de repente, en la flor de sus 49 años acabados de cumplir el día antes de su partida, y sin conocerlo apenas, sin seguir su trabajo de forma sistemática, he sentido un dolor y una tristeza inmensos, porque un hombre bueno y querido parte, con una impresionante despedida de su pueblo, que desde ya lo añora.


lunes, 23 de marzo de 2015

A través del Cieric las comunidades de Las Tunas se han llenado de espiritualidad,
La Oficina regional del Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria, Cieric, en la provincia de Las Tunas, es una suerte de laboratorio para llevar a las comunidades la espiritualidad que emancipa a las personas ante los agobios propios de la vida, tanto laboral como personal.

Desde que se tuvo la brillante idea de que en Las Tunas existiera la institución que dirigiera el trabajo de las cinco provincias orientales, este territorio ha tenido el privilegio de ver el desarrollo comunitario, porque la Oficina ha servido para agrupar a la intelectualidad en torno a la gente de menores recursos, de los lugares menos desarrollados.

El Cieric, junto a la Unión de Escritores yArtistas de Cuba en la provincia, han mantenido una simbiosis que hace grande a los artistas empeñados en llevar el arte y la literatura a gente de barrios, donde escasean las opciones culturales y la vida muchas veces se torna monótona.

No puede ser de otra manera, y hoy comunidades como Boquerón e Itabo, en Puerto Padre, el Club familiar, el reparto Aguilera y el propio centro de la ciudad de Las Tunas son diferentes por proyectos comunitarios que se han ganado el cariño y la admiración de la gente, que acuden a sus sedes y actividades en busca de un momento diferente, y siempre lo encuentran.

Pero no es solo en Las Tunas, porque en las otras cuatro provincias orientales el desarrollo comunitario también se nota de manera excepcional, y eso se debe a un Centro que se empeña cada día en preservar y despertar la espiritualidad de las personas, para que al mismo tiempo sean mejores seres humanos.

La Oficina de Las Tunas es una sede pequeña y modesta, con solo cuatro  profesionales que cada día aportan lo mejor de su talento en busca de nuevos horizontes, de nuevas metas.

En todo el país el Cieric tiene una labor destacada, pero Las Tunas con las demás provincias orientales son de referencia, y son miles de personas de esta región que ya no podrían vivir sin sus proyectos, porque los proyectos son vida y juventud, aunque sean cientos las personas de .la tercera edad que acudan a ellos, además de los niños, dos de los grupos priorizados.

Por eso la Oficina del Cieric en Las Tunas, además de una suerte, se ha convertido en un lugar de hacer bien, a través del arte y la literatura, y eso no tiene precio si de valor se trata, porque lo más importante está en el espíritu y el Cieric trabaja con y para el espíritu.


domingo, 22 de marzo de 2015

Juan Manuel, ya enfermo, junto a su hija Lisandra, en Chile.
Acabo de llegar a Las Tunas procedente de La Habana, con el dolor de no poder despedir a un amigo que se fue, aun cuando hace más de un mes que anunciaba su partida.

Juan Manuel Herrera Álvarez, mi amigo y compañero de la Filial de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en la provincia de Las Tunas, ha muerto sin remedio a pesar de haber contado con la atención de los profesionales de renombre, que, sin embargo, nada pudieron hacer contra el agresivo cáncer que lo dominó en apenas tres meses.

Mi amistad con Juan Manuel data de muchos años atrás, cuando trabajaba como realizador en Radio Libertad, de Puerto Padre, y yo sentía una gran admiración por su excepcional trabajo y por ser uno de los directores de programa más premiados de su tiempo.

Después vino para la ciudad de Las Tunas, y comenzó a trabajar en el telecentro TunasVisión, y se mudó para enfrente de mi casa, y comenzamos a hacer obras audiovisuales en un equipo que junto a él conformábamos Alejandro Lora y yo, que nombramos Videas JMA, y creo que hicimos época con nuestros vídeos arte y otros promocionales y documentales.

Después nosotros ingresamos a la Uneac, porque ya él era el presidente de la Filial, y durante más de 10 años trabajamos juntos por la cultura de Las Tunas y de la nación y nuestra amistad fue siempre sólida.

A finales del pasado año fue de visita a Chile, para estar con su hija Lisandra, y cuando nos veíamos en Facebook siempre jaraneábamos sobre los más diversos temas, y a principios de diciembre me confesó que desde que había llegado allá estaba enfermo, y muy amarillo, aunque no se sabía lo que tenía, y me aseguraba que en cuanto llegara a La Habana se atendería.

Y así llegó a Cuba a mediados de enero, si mal no recuerdo y enseguida fue hospitalizado para estudiarlo, pero nunca más salió del hospital, y falleció el pasado viernes y ayer sábado, los amigos, intelectuales y compañeros de trabajo de la Casa Iberoamericana de la Décima, su último centro de trabajo, le rindieron homenaje póstumo a sus cenizas en la propia institución, en una ceremonia respetuosa y amorosa por el amigo caído, y yo sintiendo no haber estado allí, junto a él y los que acudieron al lugar.

Por eso ahora, acabado de llegar de la capital del país, me he interesado por lo que pasó y me han contado algunos detalles, y escribo estas líneas como mi sencillo y querido homenaje al amigo que se fue, con tantos sueños por cumplir, con tantas metas trazadas, con tantos poemas por escribir y con tanto camino por recorrer con su grupo La Monedita del alma, cuyos niños y adolescentes que la integran sé que están sufriendo porque Juan Manuel fue como un padre para ellos.

Descansa en paz, amigo de siempre. Y nosotros, en la Filial que tú forjaste, honraremos tu memoria con cada producto de cine, televisión y radio que realicemos, porque tu ejemplo nos guiará por el profesional camino que siempre supiste recorrer con acierto y maestría.



domingo, 1 de febrero de 2015

Nuevamente el destacado artista de la plástica Miguel Mastrapa llega de Galicia a Las Tunas, su ciudad natal, para mostrar al público una nueva propuesta de sus fotografías manipuladas, en las que el espectador deleita su imaginación tratando de entender el trasfondo de cada imagen, cuyo abstraccionismo es siempre un desafío para la mente.

Con el simple título de Mastrapa expone, el artista le da continuidad a un proyecto que comenzó hace 20 años, en el que sigue hurgando en los entresijos de la abstracción, siempre a partir de varias interrogantes sobre el papel del arte visto desde una perspectiva más científica en el desarrollo del proceso creativo humano, según afirma el propio autor en el catálogo de la exposición.

martes, 2 de diciembre de 2014

Los escritores y artistas de Cuba tienen la sagrada misión de preservar la identidad cultural de la nación y ofrecerles a las personas las opciones para lograr
su espiritualidad plena.

De ahí que el Octavo Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), haya sido el espacio y el momento idóneo para debatir temas medulares acerca de esa meta suprema, y en las provincia de Las Tunas los intelectuales aprovecharon y aprovechan muy bien todas las posibilidades emanadas del evento para discutir los problemas y las deficiencias, pero sobre todo, para proyectarse el trabajo con vista a los próximos cinco años, que ya comenzaron a correr.

martes, 25 de noviembre de 2014



Nuevamente la Filial de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en Las Tunas, la cual dirijo, realiza el evento teórico anual Hórmigo, cuyo colofón fue la entrega del Premio del mismo nombre, para ambos medios de comunicación masiva.

En televisión el premio fue para la obra Una mujer, de las realizadoras Niúver Rodríguez y Dalgis Román, un testimonio con una alta carga dramática, su calidad estética, la fotografía y el valor como producto audiovisual, que descubre los rasgos de discriminación racial que aún perviven en Cuba.

viernes, 30 de mayo de 2014



El arte abstracto irrumpe en Las Tunas como para demostrar que esta tendencia está viva y promete creaciones que pueden gustar tanto como el arte figurativo.

La Cruzada, movimiento artístico que trata de revolucionar el arte ha reunido a creadores de todo el oriente del país para enseñar al público obras de alto vuelo estético, tanto en formas dimensionales como tridimensionales, que por primera vez rinden homenaje a
Clement Greenberg, reconocido crítico norteamericano, quien contribuyó en la década de 1950 a la promoción del arte abstracto a nivel mundial.

Desde mi orilla

Este es mi espacio personal para el diálogo con personas de buena voluntad de todo el mundo. No soy dueño de la verdad, sino defensor de ella. Vivo en un país libre y siento orgullo de ser cubano.

Archivo del blog

Con la tecnología de Blogger.

Followers

Vistas de página en total

Ads 468x60px

Featured Posts

Entradas populares