
Cuando
vivía en el antiguo barrio de Los Pantalones, en la entonces pequeña ciudad de
Las Tunas, y sin levantar apenas un metro del suelo, un día pasó por un lugar
en el que un hombre se empeñaba en pintar un cuadro al óleo, y dicen quienes
andaban con él que se echó el tirapiedras en el bolsillo, se detuvo y quedó
como embelesado mirando cómo el pincel pasaba una, dos, 10,...