
Comencé a
fumar cuando era un jovencito de unos 22 años, después de egresar de la escuela
poligráfica provincial Félix Bravo Hernández, de la ciudad de Santiago de Cuba,
e iniciar mi vida laboral en la docencia, como profesor de secundaria básica.
Recuerdo
que fue como un acuerdo de algunos de los profesores de entonces, para vernos
más hombres delante de las muchachas,...